LA CORTE DE LOS MILAGROS

Omelet legislativa

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Una de las causas (no la única) que explica la supuesta rebeldía de los diputados José Juan Espinosa Torres, de Convergencia, y Héctor Alonso Granados, del PANAL, en la apertura del primer periodo ordinario de sesiones de la LVIII Legislatura local, es la marginación de que han sido objeto en la repartición de comisiones y comités.

El legislador convergente había solicitado encabezar la Comisión Inspectora del Órgano de Fiscalización Superior, una de las más peleadas por los integrantes del bloque de la coalición Compromiso por Puebla.

Dicha querencia se la hizo saber al diputado aliancista Guillermo Aréchiga Santamaría cuando éste todavía se disputaba la presidencia de la Gran Comisión con el panista Mario Riestra Piña y el gobernador electo Rafael Moreno Valle aún no se decidía por ninguno de los dos.

José Juan Espinosa pactó con el operador político de la profesora Elba Esther Gordillo: lo apoyaría para que encabezara el órgano de gobierno del Congreso del estado a cambio de que Aréchiga hiciera lo propio por aquél en la Comisión Inspectora.

Cuando a finales de diciembre se decidió que la Gran Comisión fuera presidida por el diputado aliancista, éste se desentendió del pacto con el legislador convergente, para quien ya no negoció ninguna comisión relevante, una vez que los panistas se amachinaron las comisiones de Gobernación y la Inspectora del Órgano de Fiscalización Superior: la primera para Juan Carlos Espina von Roehrich y la segunda para Mario Riestra.

Con el legislador Héctor Alonso se repite más o menos la misma historia. Éste también aspira a presidir una de las comisiones o comités importantes, y también apuesta por Aréchiga, no sólo por una cuestión de conveniencia política sino por tratarse de su compañero de partido: Nueva Alianza.

En este escenario, varias cosas podrían cambiar de aquí al jueves, cuando los diputados de la LVIII Legislatura elijan a los ocho integrantes con voz y voto de la Gran Comisión.

Una es que a José Juan Espinosa y a Héctor Alonso los premien con alguna comisión o comité representativo. De otra manera no se ve cómo, al menos el primero, vaya a aceptar registrarse como miembro de la fracción panista. Otra es que las comisiones que ya estaban asignadas se renegocien. Y una más —que sería catastrófica para el gobierno de Moreno Valle— es que los diputados del bloque opositor se dividan y el órgano de gobierno de la Cámara de Diputados quede en poder del PRI.

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A reserva de que mañana le proporcione más detalles, le adelanto que el martes de la semana pasada se reunieron a comer el gobernador electo Rafael Moreno Valle y el que será su secretario de Educación Pública, Luis Maldonado Venegas —quien, por cierto, ya está gestionando su licencia como senador de Convergencia en la Cámara Alta del Congreso de la Unión—.

El tema central, como supondrá el lector, fue el futuro de la Secretaría de Cultura.

De acuerdo con fuentes confiables, Maldonado convenció al gobernador de seguir con el proyecto de fusionar a la Secretaría de Cultura con la SEP, haciendo de aquella —previa modificación de la Ley Orgánica de la Administración Pública— un Consejo Estatal de Arte y Cultura dotado de un Instituto y de un Patronado, sobre los que mañana le daré más detalles.

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Simón dice:

«¿Qué es la mayoría? La mayoría es un absurdo: la inteligencia ha sido siempre de los pocos.»

Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805) Poeta y dramaturgo alemán


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