De cultos, artistas, dirigentes populares y cosas peores
Después de que este miércoles el dirigente municipal de la CNOP, Felipe Neri Morán Álvarez, decidió sumarse al diputado federal Fernando Morales Martínez, lo más probable es que éste se convierta en candidato único o de unidad a la Secretaría General de la CNOP en el estado, y que el mismo lunes rinda protesta.
Por lo pronto se sabe que este viernes sesionará el pleno estatal con el propósito de integrar la comisión o las comisiones que se harán cargo del proceso interno y de emitir la convocatoria para la elección del próximo comité directivo del sector popular priísta.
De acuerdo con lo que ha trascendido, el registro de candidatos se abrirá el sábado 8 y se cerrará el lunes 10 de los corrientes.
De los cinco candidatos además de Fernando Morales que habían manifestado su intención de inscribirse y participar en el proceso, cuatro ya se han sumado con él: Julio Leopoldo de Lara Varela, Carlos Talavera Pérez, Sebastián González Sánchez y el ya citado Felipe Neri Morán.
El único que aún no lo hace es el líder saliente de la Sección XXV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Malco Ramírez Martínez, con quien por cierto se reunirá este viernes o sábado para convencerlo de que lo apoye en una candidatura de unidad.
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En los días por venir arreciarán las críticas de intelectuales, escritores, promotores y académicos que rechazarán la intentona del nuevo gobierno de desaparecer la Secretaría de Cultura.
A la centena de firmantes de la primera carta, fechada por ahí del 22 de diciembre, se han sumado otros artistas, creadores y colectivos culturales que consideran como un retroceso el hecho de la Secretaría de Cultura vaya a convertirse en un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.
La inconformidad es creciente después de que ha trascendido que el futuro secretario de Educación Pública del estado, Luis Maldonado Venegas, pretende nombrar a militantes de Convergencia, sin grandes méritos o reconocimientos culturales, en puestos clave dentro del nuevo Consejo Estatal de Cultura.
En reiteradas ocasiones hemos señalado lo mal que funciona Secretaría de Cultura, el derroche de los pocos recursos que se le otorgan en burocracia y proyectos ineficaces carentes de planificación y seguimiento, así como la imperiosa necesidad de contar con un proyecto cultural integral que obedezca a las necesidades de la población en lugar de organizar eventos aislados para que el funcionario público pueda quedar bien en su comparecencia final.
Se ha denunciado que la SC ha abandonado a los municipios y las 5500 comunidades existentes en Puebla, sus idiomas, costumbres y tradiciones, que se ha privilegiado a la llamada «alta cultura» dejando afuera toda la riqueza de las diferentes manifestaciones culturales.
Ahora, ante la llegada de una nueva administración ha surgido un rumor que día a día toma más fuerza —tanto en la comunidad cultural como en los medios electrónicos e impresos—de que la Secretaria de Cultura se fusionará con la de Educación Pública; se creará en Puebla un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes que será un órgano administrativo desconcentrado de la SEP y cuya creación correrá a cargo de la actual legislatura. Todo esto como resultado del acuerdo celebrado entre el gobernador en funciones y el electo; es decir, será Mario Marín quien negociadamente con Moreno Valle dará la estocada final a la primera Secretaría de Cultura creada en el país.
El ambiente que se percibe en Puebla ante la llegada de la próxima administración es preocupante en todos los sentidos, político, económico y cultural. Pero nos alarma darnos cuenta que una vez más para los gobernantes la cultura es lo de menos, o en el mejor de los casos un ornamento.
Esta decisión significa, subordinar la cultura a una institución que tiene una terrible deuda con la educación de este país y con su futuro, enferma de burocracia, reproductora de patrones de represión y alienación en donde la transmisión y creación de conocimiento ha perdido valor, ética y profesionalismo, una institución que ha sido raptada por Elba Esther Gordillo, mujer corrupta, golpeadora de maestros, representante del sindicalismo más vil. Es el peor de los augurios para un estado que se encuentra entre los de mayor rezago, pobreza y desigualdad, sin duda será un error histórico en caso de concretarse dicha fusión.
Así pues la desmemoria reina una vez más, se ha olvidado de la lucha que tuvieron que librar muchos artistas y gente de cultura para lograr que existiera una institución preocupada por la cultura y sus actores sociales, una institución que vinculara, que abriera puertas, espacios, imaginarios.
Una vez más se evidencia cómo funciona esta falsa democracia, y nos preguntamos a quién consultaron para tomar estas decisiones, bajo qué intereses se están definiendo el futuro de Puebla; no olvidemos que cuando más hambre, pobreza, violencia y corrupción hay, es cuando hay que apelar a lo humano, a lo sensible, al diálogo y la razón. Quizá los individuos que estén en el poder saben perfectamente que «La cultura es un cuchillo que hiende futuro… la cultura es a la vez la expresión de la conciencia de que existe una alternativa y un estimulo para que hombres y mujeres piensen de manera diferente siguiendo sendas no autorizadas acerca del mundo en que viven, trabajan y mueren» (Sygmunt Bauman) y por ello tienen miedo.
Por tanto no solo exigimos la permanencia de la Secretaría de Cultura sino la creación de un plan de desarrollo cultural serio, incluyente y a largo plazo, así como la apertura de sedes y creación de mecanismos de vinculación eficaces con municipios y colonias.
Estamos de acuerdo en la optimización de recursos y estructura burocrática, por lo tanto también exigimos que los puestos administrativos y de proyección sean ocupados por gente capaz de entender las necesidades de la cultura y el arte, promotores y gestores culturales sensibles capaces de imaginar alternativas y vínculos estrechos con todos los actores culturales. Necesitamos gente preocupada por esta sociedad y sus problemáticas, perfectamente ubicada en su contexto histórico, la historia ha demostrado que los empresarios y «comerciantes» de la cultura, promotores del libre mercado y del pensamiento neoliberal han generado retrocesos que en nada ayudan a la sociedad.
Tal vez es hora de levantar la voz más fuerte, de actuar y de no ser cómplices silenciosos. De exigir lo justo, se lo debemos a los que ya no están y a los que vienen.
No defendemos lo que hasta la fecha ha sido la Secretaria de Cultura, defendemos el derecho a la cultura y a la posibilidad de reinventarnos como seres humanos construyendo una sociedad justa y sensible.
Organización y movilización.
Atentamente
Grupo «A escena teatro»
Colectivo «Acción Directa Autogestiva» (ADA)
Contacto: accion_directa_autogestiva@ada.org.mx
aescenateatro@yahoo.com
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La segunda misiva está suscrita por la poeta Gabriela Puente y del artista visual Javier González Carlos.
A LA COMUNIDAD CULTURAL POBLANA
A LA CIUDADANÍA DE ESTE ESTADO
En su momento, la creación de la secretaría de Cultura fue, sin duda, un gran avance que aseguró la atención prioritaria del Estado a un sector que había sido atendido con políticas dispersas y a través de dependencias que carecían de solidez estructural.
Por eso, ante los rumores que hablan de la desaparición o de su fusión poco ventajosa con otra secretaría (la de Educación), se han levantado voces de connotados creadores, gestores culturales e intelectuales que ven en ello un paso atrás en materia cultural. Un diagnóstico con el cual no podemos sino estar de acuerdo, como lo está la mayor parte de la comunidad artística de este estado.
Los rumores, por otra parte, continúan. Hay uno, no obstante, cuya verificación aparece como más probable: la creación de un Consejo Estatal para la Cultura y las Artes. La sola probabilidad de que esto ocurra nos obliga a reflexionar sobre el tema. Si bien podría argumentarse que un organismo de este tipo garantizaría autonomía y certeza de contar con una entidad que escaparía así a las tentaciones de una fusión intersecretarial y a los vaivenes de las estructuras gubernamentales, lo cierto es que, con independencia de la denominación que pudiera darse a este consejo, lo único que garantizaría su verdadera autonomía sería una real ciudadanización del organismo; así como la continuidad y, más deseable, el crecimiento de los programas y presupuestos que actualmente tiene asignados la secretaría de Cultura.
Si la creación de un consejo implica el adelgazamiento de una estructura administrativa, esto sin duda debería verse como un logro que todos los ciudadanos agradeceríamos. No lo sería si, al contrario, representa reducción de recursos y de metas.
Un consejo para la cultura y las artes podría ser una posibilidad verificable, en este o en algún otro momento futuro; pero su viabilidad depende de qué tan lejos o qué tan cerca se sitúe de la participación real y efectiva de la comunidad cultural poblana y de la ciudadanía en general.
Por ello, invitamos a los interesados en reflexionar de manera seria y responsable sobre este tema a unirse al debate que intelectuales, creadores y artistas iniciaron a principios de diciembre 2010 y que debe seguir este nuevo año con múltiples voces y puntos de vista, tanto en los medios de comunicación como en el ámbito privado.
Si tienes alguna opinión, nos gustaría escucharla. Avivemos el interés en un tema primordial para la vida cultural de este gran Estado. Escríbenos al correo: gabopoeta@yahoo.com
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Simón dice:
«Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.»
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

