LA CORTE DE LOS MILAGROS

Foro digital

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Este lunes tuve la oportunidad de participar en el foro «Medios de Comunicación Digitales: Su influencia en el desarrollo democrático de México», que reunió a académicos, periodistas, legisladores y empresarios del ramo en el Salón Verde del Palacio Legislativo.

A continuación le comparto algunas reflexiones que hice en la mesa «Reconocimiento de los medios de comunicación digitales como empresas editoriales en línea: Publicidad, periódicos, revistas y agencias».

Lo primero que tengo que decir acerca del periodismo en la web es que su exponencial crecimiento ha contribuido a construir un país más tolerante, democrático y plural, y también a ensanchar los márgenes de la libertad de expresión y a construir eso que pomposamente se llama ciudadanía.

¿Cómo censurar o acallar a los cientos o miles de periodistas que escapan al control gubernamental, o no dependen en términos económicos de los grandes patrocinadores?

La irrupción y multiplicación de los medios digitales —que algunos teóricos clasifican como alternativos, sin que lo alternativo en este caso sea sinónimo de marginal— tienen en un predicamento a los medios tradicionales de prensa, radio y televisión, ya que los medios digitales no sólo les quitan lectores o auditorio, sino que además les ganan en oportunidad y, a veces, en credibilidad.

El abanico ideológico que cubren los medios de la web es también más amplio y, paradójicamente, menos contaminado por corrientes filosóficas, religiosas o partidistas, ya que aprovechando el uso de la tecnología, las redes sociales de internet y el correo electrónico, han logrado una mayor interacción con los ciudadanos de carne y hueso, haciendo realidad el periodismo ciudadano, género que puede fecharse el 7 de marzo de 1991, cuando un videoaficionado argentino George Holliday grabó la paliza que unos agentes le propinaban a otro ciudadano afroamericano Rodney King, en Los Ángeles, Estados Unidos.

A pesar de su penetración, el mayor reto de los periódicos digitales gravita en su financiamiento, pues tienen la función de alimentar la web con reportes noticiosos y contenidos gratuitos para el cibernauta casi en tiempo real o en tiempo real, sin que este esfuerzo sea compensado por las empresas e instituciones que pautan publicidad.

Si bien es cierto que esta situación comienza a cambiar, la verdad es que los presupuestos asignados para la contratación de los medios digitales siguen siendo marginales.

Y eso que las tarifas en internet son muy baratas respecto a los anuncios o spots que se pagan en prensa, radio o televisión.

Otro problema que enfrentan las empresas noticiosas en línea es la escasez de recursos humanos, es decir, de periodistas, diseñadores y programadores digitales, que entiendan la naturaleza del internet y de sus usuarios, que no se conforman con un texto, una imagen, un audio o un video, sino que reclaman ser parte del proceso informativo o de opinión del medio.

La gran demanda de periodistas multimedia contrasta, como ya lo dije, con la poca oferta, lo que provoca que estos especialistas —que no están generando las universidades o las escuelas de comunicación o periodismo— sean muy cotizados en el mercado.

Si a pesar de lo anterior alguien me preguntara si un periódico on line es o puede ser un buen negocio, mi respuesta es afirmativa.

e-consulta, el portal noticioso que dirijo desde hace poco más de ocho años cuando incursioné en el periodismo digital es un ejemplo. Es fuente directa de empleo de 60 personas, ha ganado dos premios nacionales de periodismo, marca la agenda noticiosa en algunas ciudades, y en otras es tomado como referencia por algunos medios nacionales o internacionales, como ocurrió hace unos días con la tragedia en Santa María Tlahuitoltepec, en Oaxaca.

De las primeras imágenes que el mundo conoció a través del New York Times, CNN y Fox News, algunas llegaron a través de los reporteros de e-consulta Oaxaca, quienes vía celular o por medio de Twitter y Facebook transmitieron en vivo los efectos que las torrenciales lluvias y el desgajamiento de un cerro dejaron en la comunidad mixe de Tlahuitoltepec.

No quiero concluir mi participación sin dejar asentado aquí (en la Cámara de Diputados) que el periodismo digital puede constituirse en una herramienta útil y eficaz para que México deje de ser un país de ciudadanos imaginarios o una nación donde la democracia quede circunscrita a los procesos electorales o a la partidocracia que priva en el Congreso de la Unión.

Sin embargo, creo que para ello es necesario que legisladores y autoridades, junto con la sociedad, faciliten el acceso de internet a la población, como un instrumento encaminado a generar condiciones de igualdad entre los mexicanos; vigilen que los presupuestos destinados a las áreas de comunicación social no se conviertan en un recurso patrimonialista con fines partidistas o electoreros; garanticen el derecho a la información pública, el derecho a la intimidad, la protección de datos personales y la libertad de expresión; y eviten —sin falsos moralismos—la calumnia, la difamación y la destrucción de honras y reputaciones bajo el cobijo del anonimato o el libertinaje informativo.

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Simón dice:

«Unos gustan decir lo que saben; otros lo que piensan.»

Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.


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