LA CORTE DE LOS MILAGROS

Ni impunidad, ni cacería de brujas en la transición estatal

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 * Claridad, antes que complicidad o borrón y cuenta nueva

* Edgar Nava, constructor consentido, ¿cambiará de residencia?

Si Rafael Moreno Valle Rosas no quiere verse en el espejo de Vicente Fox Quesada, el presidente de la transición frustrada, lo que menos puede hacer es desentenderse de sus promesas de campaña, sobre todo aquella de que no habría impunidad, ni tolerancia a la corrupción.

Una cosa es una cacería de brujas, y otra muy diferente sancionar —con estricto apego a derecho y justicia— los abusos, excesos y corruptelas cometidos por los funcionarios del gobierno saliente.

El gobernador electo defraudaría la confianza de quienes votaron por él en los comicios del pasado 4 de julio, si ahora moderara su discurso y en aras de garantizar una transición tersa y sin sobresaltos olvidara lo que prometió respecto al gobierno de Mario Marín Torres.

El desencanto de la ciudadanía sería mayúsculo, pues ésta sería la segunda ocasión en que un candidato del PAN ofrece castigar los abusos del Ejecutivo estatal sin que nada ocurra cuanto se convierten en autoridad. El primero fue Felipe Calderón Hinojosa cuando en su campaña por la Presidencia de la República vino al Congreso del estado a sacarle tarjeta roja al gobernador Marín, por la detención y encarcelamiento de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, y luego —ya en el poder— se hizo guaje para cumplir su promesa.

Si Moreno Valle —y los funcionarios que lo acompañarán en su gestión a partir del 1 de febrero— de veras quiere sacar a Puebla de los últimos lugares nacionales en eficiencia gubernamental, competitividad, generación de ingresos, impartición de justicia y transparencia, nada logrará si recurre a la vieja práctica de borrón y cuenta nueva.

Nadie le está pidiendo se vengue de aquellos que lo agraviaron durante la campaña, que se dedique a perseguir a quienes no lo apoyaron o a hostigar sus enemigos políticos. Sólo que cumpla lo que ofreció en el proceso electoral y en su propuesta de gobierno, esa que subtituló «Cumplo mis compromisos o me voy».

Y uno de éstos, no está de más recordarlo, es evitar la impunidad: «Me comprometo a tener un gobierno intolerante a la corrupción, donde el funcionario ineficaz se vaya a su casa y el deshonesto se vaya a la cárcel».

En tal caso lo que Moreno Valle y su equipo deben hacer es concentrarse en algunos aspectos, como las megaobras que ofreció la administración marinista y que no han podido concluirse, como el Centro Expositor y la Célula —también llamada Nodo Intermodal Logístico con recinto fiscalizador estratégico—.

Investigar el uso que tendrá la línea de crédito por 2 mil 500 millones de pesos autorizada por el Congreso del estado para este año; el destino de los ingresos del Impuesto sobre Nómina y de Hospedaje, manejado por el Consejo para el Desarrollo Industrial, Comercial y de Servicios.
Indagar la corrupción en la Secretaría de Salud, vía los sobrecostos en la construcción y mantenimiento de clínicas y hospitales que no funcionan, en la compra de medicamento y equipo médico, y en las adquisiciones que se concentran en tres o cuadro proveedores como Rafael Zabalza Veraza y Genaro Castillo Gómez.
Averiguar a cuánto ascienden las cuentas por pagar y cobrar de la Secretaría de Finanzas, y los pasivos que dejan el Soapap, Carreteras de Cuota y el Fideicomiso de la Reserva Atlixcáyotl-Quetzalcóatl que hasta diciembre del año pasado rondaban los 2 mil 500 millones de pesos.

Click aquí para ver Informe completo de la deuda pública diciembre de 2009)

Analizar los sobre ejercicios presupuestales recurrentes de algunas secretarías que año con año gastaban de más —y a veces mucho más— de lo autorizado por el Congreso local, como Finanzas, Gobernación, Desarrollo Social, Obras Públicas, Educación, y Salud. 

En suma: la transición de Mario Marín a Moreno Valle no deben asentarse en la premisa de borrón y cuenta, sino en aquella que reza: cuentas claras, amistades largas.

EN CORTO

Que en Casa Puebla no cayó muy bien la reunión que la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz tuvo con su sucesor en el cargo, Eduardo Rivera Pérez, el pasado jueves, ni la prontitud con que la munícipe priísta respondió la solicitud del alcalde electo panista.

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Que el jueves por la mañana, el secretario de Finanzas y Administración del gobierno de Mario Marín, Gerardo Pérez Salazar, fue visto en el hotel Presidente Intercontinental, donde se encontraba el gobernador electo Rafael Moreno Valle.

Los enterados aseguraban que ambos personajes no sólo se reunieron, sino que se centraron en el tema de cómo se encuentran las finanzas del estado, a escasos 190 días que concluya la gestión marinista.

Las mismas voces aseguran que al abandonar el hotel, Pérez Salazar —que habría querido pasar inadvertido— se encontró con Mario Montero Serrano.

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Que uno de los constructores consentidos de este y el anterior sexenio, Edgar Nava García, aún no decide dónde establecer su residencia ahora que concluya el sexenio marinista, si en Nueva York o en Miami, pues en ambas ciudades tiene departamento. 

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Que uno de los subordinados de la que fuera delegada de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en Puebla, Anahí Romero Alonso, es un destacadísimo jugador internacional de dominó, incluso con algunos torneos en Las Vegas. Se trata de David Limón Coleote, quien tiene a su cargo la supervisión externa de las obras que lleva a cabo esta instancia federal con la participación de algunos ayuntamientos.

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Simón dice:
«Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.»

Sófocles (495AC-406AC) Poeta trágico griego.


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