Debate de perdedores
El debate que esta noche protagonizaron los tres candidatos a la presidencia municipal de Puebla dejó mucho que desear. Es cierto: el formato no ayudó, pero los candidatos menos.
¿Quién ganó el debate? ¡¡¡Ninguno!!!
El abanderado de la coalición 5 de Mayo perdió la oportunidad de ganar el voto volátil y, con ello, la ocasión de remontar la ventaja —mínima, pero ventaja al fin— que hoy le saca el candidato de la coalición Puebla Unida. Sobre todo, dejó pasar la oportunidad de contrastar sus propuestas y lo que sería su forma y estilo de gobierno con el de su contendiente.
Enrique Agüera Ibáñez no explotó el foro para demostrar por qué sería mejor opción que José Antonio Gali Fayad, ni por qué él y los integrantes de su planilla de regidores y síndico gobernarían mejor la ciudad que como lo han hecho los panistas.
El candidato de la coalición Puebla Unida, José Antonio Gali, tampoco aprovechó el momento para ampliar la escasa ventaja que hoy le otorgan las encuestas, inclinar a su favor el llamado voto switcher o dejar en claro que si bien representa la continuidad de los gobiernos de Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera Pérez no será un pelele del primero en la presidencia municipal de Puebla.
Gali no quiso arriesgar de más ni exponerse a una confrontación sobre los atributos, capacidades y talentos de él y Enrique Agüera, quizás porque entre ambos no hay grandes diferencias o porque, al llevar la polémica a terrenos pantanosos, como su riqueza patrimonial, corría el riesgo de salir trasquilado, como ocurrió cuando decidió revelar la cuantía familiar de sus bienes muebles e inmuebles, cuentas bancarias e inversiones financieras.
El profesor Miguel Ángel Ceballos López, del Partido del Trabajo, tampoco supo sacar ventaja del debate, ya sea para erigirse como una tercera opción o para desmarcarse de las acusaciones que lo señalan como palero o comparsa de Casa Puebla, o del candidato de la coalición morenovallista.
El ex priísta simplemente se conformó con ser incluido en el debate y no fue más allá del rol que se le asignó como quita votos del PRI.
En suma, un fiasco que no aportó nada ni contribuyó a que los electores indecisos se inclinaran por alguna de las tres opciones que esta noche se presentaron para gobernar la capital del estado del 2014 al 2018.
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