LA CORTE DE LOS MILAGROS

Operación barredora en la CDI

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Un serio problema que enfrentan varios delegados federales es que,a uno o dos meses de haber sido nombrados, no pueden incorporar a su gente al gobierno, ya sea porque no hay plazas o las existentes están ocupadas por funcionarios registrados en el Servicio Profesional de Carrera, quienes no pueden ser despedidos tan fácilmente.

Esta situación tiene desesperado al delegado en Puebla de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), Juan José Tapia González, quien instruyó a su director administrativo Alfredo Soto Beltrán —sin nombramiento por cierto— a que cambie de adscripción y residencia a los mandos medios de la Delegación.

La intención de estos ajustes es obvia: hostigar al personal, hartarlo, hasta que renuncie y deje sus plazas a los allegados del ex secretario de Desarrollo de Miguel Ángel Osorio Chong en Hidalgo.

Entre los afectados por estos cambios figuran los directores de los Centros Coordinadores de Huehuetla, Tehuacán y Tetela, Ramón Juárez Hernández, Gerardo Pastor Medina y Jesús Martínez Isidro, respectivamente, así como los administrativos de los Centros de González Ortega, Huauchinango y Teziutlán, Gregorio N., Ángel Castro y Guadalupe Aguirre.

A éstos les dijeron que ahora trabajarían en las oficinas centrales de la ciudad de Puebla y que ellos mismos tendrían que resolver dónde alojarse y dónde comer, pues la delegación no les pagaría hospedaje ni viáticos.

El director de Huehuetla, Jesús Martínez, es un antropólogo de más o menos 70 años, mientras que el administrativo de González Ortega es también una persona mayor, con 27 años de servicio, enferma de diabetes.

Pero el asunto no para ahí. Este martes también le pidieron su renuncia a Cirila Rodríguez Pérez, una indígena totonaca de la Sierra Norte de Puebla, con cinco meses de embarazo y con más de dos años de laborar en la Delegación.

La incertidumbre provocada por tales movimientos y despidos ya derivó incluso en un comunicado dirigido al delegado Juan José Tapia, a quien este día se le hizo saber que “hasta nuevo aviso no se realizarán cambios de personal, con el objeto de no incurrir en acciones u omisiones que contravengan el marco jurídico y que deriven en responsabilidades”, oficio que, por supuesto, lo sacó de sus casillas.

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Otro asunto que llama la atención del delegado de la CDI, Juan José Tapia González, es su intención de retrasar lo más posible el Convenio de Coordinación para la ejecución del Programa de Infraestructura Básica para la Atención de los Pueblos Indígenas (PIBAI) con el gobierno de Rafael Moreno Valle.

Este convenio, que la directora de la CDI, Nuria Mayorga Delgado, ha firmado con la mayoría de los gobernadores del país, se ha demorado en Puebla tras el encontronazo que tuvieron a mediados de febrero, el delegado Juan José Tapia y el secretario de Infraestructura del estado, José Antonio GaliFayad, por el control de los recursos del PIBAI y la ejecución de obra pública.

Tal retraso no parece fortuito sino malintencionado, con el propósito de bloquear política y financieramente al gobernador Moreno Valle en el marco de la actual coyuntura electoral.

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Simón dice:

«Los abusos, aún en el estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan.»

Joseph Sanial-Dubay (1754-1817) Escritor francés.


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