La mediocre clase política poblana
Ahora que muchos observadores políticos locales han cuestionado la falta de figuras poblanas en el gabinete presidencial de Enrique Peña Nieto, valdría la pena recordar que esta situación ha sido la constante por lo menos durante los últimos 18 años.
En sentido estricto, son ya varios los gobiernos federales de los cuales han estado ausentes los políticos poblanos, a pesar de los fallidos intentos de algunos ex gobernadores priístas por colarse a una Secretaría de Estado o construir una candidatura presidencial.
Con Felipe Calderón Hinojosa no hubo una sola figura de Puebla que tuviera proyección nacional dentro de la administración pública federal. El único poblano con una posición relevante en el gabinete calderonista fue el hoy senador Javier Lozano Alarcón, cuya carrera política y partidista no se hizo ni se forjó en la entidad.
El nombramiento de Lozano Alarcón como secretario de Trabajo y Previsión Social fue resultado más de una relación afectiva y personal con el presidente Felipe Calderón —con quien hizo la carrera de abogado en la Escuela Libre de Derecho— que de su trayectoria en el ámbito local, la cual, por cierto, transcurrió dentro de las filas del PRI como candidato a diputado federal en el año 2000 y como representante del gobierno de Mario Marín Torres en el Distrito Federal.
En la gestión de Vicente Fox Quesada sí despuntaron varios poblanos, aunque en segundas posiciones. El puesto más relevante lo obtuvo Ana Teresa Aranda Orozco, primero como directora del Sistema Nacional DIF y luego, en el último año del sexenio foxista, como secretaria de Desarrollo Social.
Otros personajes que también destacaron, pero en cargos de segundo nivel dentro de ese gabinete, fueron Antonio Sánchez Díaz de Rivera en la Sedesol, Humberto Aguilar Coronado en la Secretaría de Gobernación, y Jorge Ocejo Moreno en Pemex.

Durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León los políticos poblanos también fueron excluidos del primer círculo presidencial, con excepción del secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre, que nació en la capital del estado el 20 de enero de 1935, pero cuya carrera política y militar se desarrolló fuera de la entidad.
Durante esa administración, contados fueron los poblanos que pudieron colocarse en posiciones de segundo nivel, entre ellos Jorge Estefan Chidiac en la Contraloría, Aarón Dickter Poltolarek en la SCT, José Julián Sidaoui Dib en la SHCP, y el ya mencionado Javier Lozano, quien fue subsecretario en la SCT y luego en Gobernación.
Sin embargo, es innegable que nunca como ahora había sido tan notoria la ausencia de figuras poblanas en un gabinete presidencial. En el naciente gobierno de Peña Nieto sólo Jorge Estefan y Juan Carlos Lastiri Quirós han conseguido alguna posición más o menos relevante, el primero como director de Bansefi y el segundo como subsecretario de la Sedesol.
Lo peor de todo es que dentro del corto y mediano plazos no se vislumbra que la situación vaya a ser diferente, lo que revela que la clase política poblana está lejos, pero muy lejos, de llegar a conformar un grupo político de peso nacional como el llamado Grupo Hidalgo o el Grupo Atlacomulco, con todo y los ímpetus presidenciales del gobernador Rafael Moreno Valle, quien tiene la mirada fija en el 2018.
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Simón dice:
“En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima.”
Joseph Heller (1923-1999) Escritor norteamericano.
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