La lealtad de los diputados del PRI
Si las relaciones entre Pablo Fernández del Campo Espinosa y Edgar Salomón Escorza no eran muy buenas, tras la designación del primero como delegado presidente del PRI estatal éstas se han vuelto francamente difíciles.
Y no tanto por el temperamento de los dos, sino por el recado que Fernández del Campo le transmitió al coordinador del grupo parlamentario del PRI y presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado en el sentido de que si no acataba las instrucciones del CEN sería relevado.
El mensaje de Fernández del Campo lo recibió luego de que el Poder Legislativo aprobó el nombramiento de cuatro nuevos magistrados del Tribunal Superior de Justicia, entre ellos el del panista Roberto Grajales Espina.
Antes de esa sesión del jueves 29 de noviembre los diputados integrantes del grupo parlamentario del PRI habían recibido la instrucción –vía el dirigente estatal de su partido– de no apoyar la propuesta que envió el gobernador Rafael Moreno Valle a favor del ex delegado de la SCT para que fuera electo magistrado del Poder Judicial del estado.
Razones no le faltaban a Pablo Fernández del Campo y al CEN del PRI, dada la inexperiencia y falta de carrera dentro del Poder Judicial de Roberto Grajales, quien a pesar de haber egresado de la escuela de Derecho de la Upaep jamás ha litigado, ni trabajado como empleado de algún juzgado o instancia jurídica. Todos sus méritos, por llamarles de algún modo, son en el terreno partidista.
El caso es que el día de la sesión no todos los diputados del PRI acataron la línea marcada por el CEN. Unos sí lo hicieron, otros la contrariaron y otros más de plano se ausentaron durante la votación.
Fernández del Campo envió al CEN un reporte de lo sucedido, con la aclaración de que no podía precisar cómo había votado cada uno de los 14 diputados del PRI, pues la votación había sido secreta.
Sin embargo entre los propios legisladores del PRI trascendió que sólo cuatro de ellos votaron en contra de Grajales, pues los restantes diez lo hicieron a favor, se abstuvieron o ausentaron del salón de sesiones, lo que explica por qué el panista fue electo con menos sufragios que los demás magistrados.
El panista fue electo con 27 sufragios a favor, cinco en contra y una abstención.
Tal situación provocó que al día siguiente un miembro de la dirigencia nacional priísta se comunicara con Edgar Salomón para reiterarle en términos menos cordiales lo que Pablo Fernández de Campo ya le había dicho: que respaldaba los lineamientos de su partido o el PRI podría tomar la decisión de relevarlo como su coordinador parlamentario en la LVIII Legislatura local.

Ahora entiende por qué se dice que los diputados locales del tricolor tendrán que definir con quién están sus lealtades y por qué el futuro de algunos de estos como posibles candidatos a presidentes municipales dependerá más de su lealtad al PRI que de su cercanía al gobernador Moreno Valle.
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Simón dice:
»La traición la emplean únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesorero que se posee siendo dueño de una conciencia honrada y pura».
Vicente Espinel (1550-1624) Escritor español.

