LA CORTE DE LOS MILAGROS

Los desafíos del PRI

.


Ahora que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) está por desechar la última impugnación contra la elección presidencial, el juicio SEP-JIN-359/2012, y declarar a Enrique Peña Nieto presidente electo, bien haría el PRI en analizar las causas reales de su victoria y el sentido del voto de la mayoría de los mexicanos el pasado 1 de julio.

De entrada, lo primero que los priístas y Peña Nieto deben tener claro es que su inminente retorno a Los Pinos no es resultado de la confianza o certidumbre sobre la regeneración del PRI, sino de la incapacidad de los gobiernos panistas para sacar adelante reformas estructurales que generen empleo y crecimiento económico, combatir a las mafias del narcotráfico sin que éstas se le multipliquen y acabar con la corrupción imperante en amplios sectores de la vida nacional.

Peña Nieto será presidente con el voto de sólo el 38.21 por ciento de los mexicanos, ya que la mayoría optó por otras alternativas, no sólo distintas sino antagónicas del PRI y sus aliados formales e informales, en el último proceso electoral federal, lo que refleja que en su victoria hay más recelo e incertidumbre que apoyo ciudadano.

Las proyecciones de que en las elecciones arrasaría a sus opositores, o los aventajaría por 15 ó 20 puntos, fueron rebasadas por la realidad y por la irrupción de grupos emergentes como el movimiento #YoSoy132, que evidenció su complicidad con los poderes fácticos y la vulnerabilidad de su candidatura.

La diferencia del priísta sobre su más cercano contendiente y principal impugnador, el candidato de la coalición de izquierda Andrés Manuel López Obrador, fue de sólo 6.6 puntos porcentuales.

Frente a esta situación, Peña Nieto tendrá que legitimarse en los hechos y emprender reformas estructurales que, seguramente, lo llevarán a confrontarse con grupos de su propio partido o con los poderes fácticos que lo apoyaron o financiaron en su carrera hacia Los Pinos.

Como presidente, el oriundo de Atlacomulco tendrá que refrendar en la práctica su discurso sobre el nuevo y renovado PRI, pactar cambios constitucionales con la oposición derecha e izquierda, y convencer a sus propios diputados y senadores —que fueron los más antirreformistas durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón— de que el país no puede seguir posponiendo las reformas energética, laboral y hacendaria.

Y también dar señales claras y contundentes de que el viejo PRI —con sus prácticas y vicios, que lo llevaron a perder la presidencia en el 2000 como el dedazo, el compadrazgo, el clientelismo y la complicidad— se fue para nunca más volver. Y que su intención de crear una Comisión Nacional Anticorrupción, de ampliar las competencias del IFAI en materia de transparencia y rendición de cuentas, y de impulsar una instancia ciudadana que supervise la contratación de publicidad oficial, no son ni serán un paliativo frente a la exigencia ciudadana de acabar con la corrupción, la impunidad y los contubernios con los poderes fácticos.

Mal haría Peña Nieto en simular, a través de reformas light o al vapor, el fin del viejo PRI para, en realidad, restaurar o restablecer un modelo autocrático, vertical, sin contrapesos, basado en el pactismo cupular, el intercambio de favores y el clientelismo electoral.

El PRI está, pues, frente la disyuntiva de erigirse en un partido renovado, reformador y generador de una nueva clase política, aunque para ello tenga que pasar el trago de una medicina amarga y hasta dañina para algunos de sus grupos y aliados electorales, o en la tentación de hacer reformas light que no comprometan su futuro y le permitan seguir detentando el poder en alianza con los poderes fácticos, como ocurría hasta antes del 2000.

***

Ahora que los senadores tomen protesta este miércoles en la Ciudad de México, notables serán las ausencias en el equipo de Blanca Alcalá Ruiz, pues los únicos  invitados serán su yerno Edgar Chumacero, Víctor Giorgana, Gabriela García Maldonado, Xavier Ramírez Carranza y el regidor Octavio Castilla.

Los que siempre estuvieron con ella, incluso en momentos difíciles, definitivamente fueron relegados. Ni siquiera una llamada personal de agradecimiento. Entre ellos se encuentran Héctor Hernández Sosa, María Fernanda Diez, Eduardo Vázquez Rossáinz, Emilio Trinidad, Mónica Barrientos y Eduardo García Anguiano.

Al parecer, Alcalá Ruiz tomó una decisión y determinó que sus invitados, quienes incluso comerán con ella en el Distrito Federal, serán quienes la acompañen en su nuevo cargo legislativo. ¿Acaso hubo una escisión en su equipo?

***

Simón dice:

«Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.»

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

Correos electrónicos: rruiz@e-consulta.com y periodistasoy@hotmail.com

Twitter: @periodistasoy


[pvcp_1]

Menu00fa
Popups Powered By : XYZScripts.com