LA CORTE DE LOS MILAGROS

Reforma o parche electoral

.


Leo con preocupación y cierta dosis de escepticismo que académicos, políticos y autoridades han comenzado a plantear la necesidad de una nueva reforma política (¡¡¡otra!!!) para subsanar lo que, a su juicio, no corrigió la de 2007, o para dar marcha atrás en algunas cuestiones vinculadas con el acceso a medios de comunicación, principalmente radio y televisión, y la llamada “spotización” de las campañas.

Mi recelo sobre los ajustes electorales que ya se esbozan radica en lo frustrante que éstos pueden resultar, considerando que el Congreso de la Unión está secuestrado en sus dos cámaras por la partidocracia, es decir, por los intereses de las burocracias u oligarquías partidistas que reciben y gastan carretadas de millones de pesos sin rendir cuentas a nadie.

¿Qué partido o fracción parlamentaria va a renunciar a sus cotos de poder en el Senado, la Cámara de Diputados y en todos aquellos organismos, oficiosamente autónomos como el IFE, el IFAI y la CNDH, cuyos integrantes, consejeros o comisionados, son designados bajo un esquema de cuotas partidistas?

En los últimos nueve años, el IFE y otros organismos electorales han venido perdiendo autonomía debido a que las dirigencias partidistas y grupos parlamentarios han optado por personajes prestigiados pero afines a sus causas, en lugar de ciudadanos libres, intelectual o socialmente reconocidos por su imparcialidad, independencia y buen juicio

A juzgar por la composición que tendrá el próximo Congreso —con un grupo mayor pero no mayoritario del mismo partido que el siguiente presidente de la República, con un bloque de izquierda al borde la fractura y con una fracción panista dividida, con coordinadores sin experiencia o sin gran capacidad parlamentaria—, temo que la próxima reforma electoral quede reducida a un parche legislativo.

El PRI aceptará algunas modificaciones electorales para apaciguar a la oposición de izquierda y mantener su contubernio con la derecha, en aras de sacar adelante otras reformas por la vía del pactismo, pero se resistirá a cambios de fondo vinculados con la democratización de la radio y la televisión, la transparencia sin cortapisas del financiamiento público, las candidaturas ciudadanas y la punición del clientelismo electoral y la compra de votos.

Si los partidos de izquierda y el PAN pactaran —al margen de sus diferencias ideológicas y programáticas— una agenda legislativa común en materia política, las posibilidades de una auténtica reforma electoral serían mayores, frente al regreso del viejo PRI personificado en sus dos coordinadores parlamentarios: Manlio Fabio Beltrones, en la Cámara de Diputados, y Emilio Gamboa Patrón, en el Senado.

Sin embargo la realidad es diferente, pues lo más probable es que los partidos de izquierda coaligados en el Movimiento Progresista se dividan después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) califique la elección presidencial y valide el triunfo de Enrique Peña Nieto, debido a la mezquindad de sus dirigentes, el mesianismo de López Obrador y el colaboracionismo de Los Chuchos.

Con los panistas tampoco se vislumbran grandes esperanzas de aterrizar una reforma electoral, pues también están divididos y entretenidos en su pugna interna, la que los llevó a nombrar a coordinadores sin liderazgo, de poco peso político y escasa capacidad legislativa para obligar al PRI a cambios sustantivos que hagan más equitativa y democráticas las futuras contiendas comiciales.

***

Simón dice:

“Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.”

Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

Correos: rruiz@e-consulta.com y periodistasoy@hotmail.com

Twitter: @periodistasoy


[pvcp_1]

Menu00fa
Popups Powered By : XYZScripts.com