LA CORTE DE LOS MILAGROS

Muchos son los llamados, pero pocos serán los escogidos

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La lista de aspirantes del PRI y el PAN a la presidencia municipal de Puebla seguirá incrementándose en los próximos días, ya que algunos le tirarán a la alcaldía esperando les caiga por lo menos una candidatura a diputado local por cualquiera de los seis distritos electorales en que actualmente se divide la capital.

A la lista inicial de diez nombres que fueron incluidos en las encuestas del Centro de Estudios Consultivos (CEC), hay que agregar otros siete u ocho personajes surgidos en lo que va de julio, a saber:

El secretario de Gobernación municipal, Pablo Montiel Solana; el secretario de Salud, Jorge Fouad Aguilar Chedraui; el diputado local Juan Carlos Espina von Roehrich; la ex directora del Sistema Nacional DIF y ex secretaria de Desarrollo Social en la gestión foxista, Ana Teresa Aranda Orozco; y el presidente saliente del Comité Directivo Estatal del PAN, Juan Carlos Mondragón Quintana.

La cantera priísta también se verá enriquecida con nombres como los de Claudia Hernández Medina, presidenta del Comité Directivo Municipal del PRI; Pablo Fernández del Campo Espinosa, ex candidato a diputado federal por el distrito 12; y Fernando Morales Martínez, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI.

De estos 18 aspirantes, ¿cuántos estarán en la puja final por la alcaldía?

De los 12 panistas, creo que un primer criterio sería eliminar a quienes desde el comienzo se han subordinado a otros precandidatos con más posibilidades o mejor posicionados, como es el caso de Pablo Rodríguez Regordosa, secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade), quien se ha pronunciado a favor del secretario general de gobierno, Fernando Manzanilla Prieto.

En un segundo ajuste habría que incluir a aquellos que tendrían el veto del gobernador Rafael Moreno Valle. A vuelo de pájaro, distingo a tres: Ana Teresa Aranda, Myriam Arabian y Juan Carlos Mondragón.

En tercer lugar, a quienes buscan la alcaldía pero carecen de una estructura propia, tienen un bajo nivel de posicionamiento y no pueden ser diputados locales en la siguiente legislatura, como Juan Carlos Espina.

Un cuarto descarte podría incluir a quienes tengan más perfil para ocupar una curul o incluso llegar a la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso del estado que en hacerse de la nominación panista a la alcaldía poblana. Aquí podrán entrar José Antonio Gali Fayad, secretario de Infraestructura; Jorge Aguilar Chedraui, secretario de Salud; y hasta Fernando Manzanilla Prieto, secretario general de Gobierno, aunque estos dos últimos también podrían colarse a la final si logran la aceptación de la membresía panista, que los percibe como ajenos.

Las posibilidades de los últimos de la lista —Amy Camacho, Pablo Montiel, Mario Riestra y Francisco Rodríguez— estarían en función del grado de aceptación de los miembros activos del PAN y de su posicionamiento entre la ciudadanía en general, tarea en la que mucho tiene por hacer el presidente del CCE de Puebla, Francisco Rodríguez.

Por lo que hace a los priístas, creo que sus aspirantes con más posibilidades son el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, y el empresario José Chedraui Budib, coordinador estatal de la Comisión de Financiamiento de la campaña de Enrique Peña Nieto. Sin embargo ambos también se muestran más interesados en colarse a la siguiente administración pública federal que en la candidatura del PRI a la alcaldía poblana.

El próximo en la lista es Enrique Doger Guerrero. Si bien el ex rector de la BUAP es una figura conocida, enfrenta el inconveniente de que quienes simpatizan con él no compensan el rechazo que tendría de los críticos y detractores de su primera gestión como alcalde de la Angelópolis.

Los tres priístas restantes —Pablo Fernández del Campo, Claudia Hernández y Fernando Morales— pintan más como candidatos a una diputación local que como prospectos a la próxima presidencia municipal de Puebla que, como ya se ha dicho, se prolongará, por única vez en la historia, por un periodo de cuatro años ocho meses.

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Si usted se pregunta por qué en la entidad los priístas poblanos no han salido a la calle o por lo menos a realizar alguna declaración a favor del triunfo de su candidato a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, la respuesta es que están de vacaciones.

Y es que Fernando Morales Martínez dispuso que todos los miembros del Comité Directivo Estatal del PRI se fueran de vacaciones hasta el miércoles 1 de agosto, fecha en que comenzará a promoverse como aspirante a la alcaldía capitalina.

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Simón dice:

“Muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabras de Jesucristo en Evangelio de San Mateo


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