LA CORTE DE LOS MILAGROS

A construir mayoría

.


Dos son los retos que tiene por delante Enrique Peña Nieto luego de ganar las elecciones presidenciales: el primero es desactivar a su principal oponente, Andrés Manuel López Obrador, quien ya anunció que impugnará el proceso porque no fue limpio ni equitativo. Y el segundo es construir una mayoría parlamentaria que le permita sacar a flote las reformas estructurales atoradas en el Congreso.

Desactivar a López Obrador no será fácil pero tampoco es imposible. Una alternativa sería invitarlo a formar un gobierno de coalición, en el que Peña Nieto le ceda al tabasqueño o a ciertos integrantes de su movimiento algunas secretarías y carteras del gabinete.

Si uno de los principales ejes de campaña del candidato de la coalición de izquierda fue la honestidad, el virtual presidente electo podría matar dos pájaros de un tiro si, por ejemplo, lo convoca a encabezar la Secretaría de la Función Pública.

Así Peña Nieto mandaría un mensaje muy claro a la ciudadanía de que en su gobierno no habrá impunidad ni regreso al viejo de PRI de las transas y componendas, pero también de apertura y pluralidad.

Otra opción es explorar el camino sugerido por la ex senadora perredista Rosa Albina Garavito Elías en su carta dirigida López Obrador y que este martes se hizo pública en la edición del periódico La Jornada.

Garavito planteó que AMLO reconozca los resultados electorales bajo protesta y con la condición de que Peña Nieto negocie una agenda político-legislativa que incluya la apertura de los medios electrónicos, una reforma laboral democrática, una reforma hacendaria integral, la no privatización de Pemex y una estrategia contra el crimen organizado que ponga por delante el respeto a los derechos humanos.

Para que el nuevo presidente cumpla lo que ofreció en campaña necesita construir una mayoría parlamentaria, y el PRI hoy no la tiene en San Lázaro ni en el Senado, aún con las curules y escaños del PVEM.

De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), ambos partidos ganaron 177 de 300 distritos uninominales, y aun con los legisladores plurinominales que obtendrán, estarán muy lejos de llegar a 251 diputados para tener, por sí solos, mayoría en la Cámara Baja.

En la Cámara de Senadores el PRI también conformará la bancada más grande pero sin mayoría absoluta. Sus escaños, sumados a los del PVEM, llegarán a 62 ó 64 y para tener mayoría requiere por lo menos de 65.

La decisión de los electores de repartir el poder, entregándole al PRI la presidencia pero no la mayoría parlamentaria, es sin duda una decisión sabia, plural, democrática y de equilibrio entre poderes.

Peña Nieto está a obligado a construir consensos si no quiere que lo ocurra lo que a Vicente Fox o Felipe Calderón con sus grandes iniciativas o su ambicioso paquete de reformas para reactivar la economía de México.

Y en ese sentido, el próximo presidente tendrá que aprender a negociar y compartir el poder. Y tendrá también que decidir con quién hacer mayoría en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores, si con el PAN, que ya lo reconoció, o con los partidos de izquierda que apoyaron a López Obrador.

***

Un error que no volverá cometer el PRI en elecciones federales es la celebración de alianzas parciales como la que suscribió con el PVEM.

Y la razón estriba en la confusión que genera entre los electores el hecho de que unas veces estos puedan votar por el PRI y el PVEM, otras por cualquiera de los dos y otras solamente por uno u otro.

Esta confusión lo llevó a perder algunos distritos, donde no iba en alianza, y miles de boletas se anularon porque los votantes cruzaron los emblemas del PRI y el PVEM cuando sólo tenían que haberlo hecho por uno de los dos.

Ello explica por qué mientras en la elección presidencial el porcentaje de votos nulos fue de apenas el 2.42%, en la senadores llegó al 5.55% y en la de diputados al 4.85%.

Sin embargo lo catastrófico para el PRI es que hubo distritos donde este porcentaje incluso llegó al 10%, demarcaciones en las que no fue en alianza con el PVEM, y miles de boletas de anularon cuando los electores cruzaron los emblemas de ambos partidos cuando sólo tendrían que haber tachado uno u otro.

***

Simón dice:

“Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar.”

John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) Político y expresidente estadounidense.

Correos electrónicos: rruiz@e-consulta.com y periodistasoy@hotmail.com

Twitter @periodistasoy


[pvcp_1]

Menu00fa
Popups Powered By : XYZScripts.com