LA CORTE DE LOS MILAGROS

Televisión vs. redes sociales: el reto de los candidatos en 2012

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La televisión y las redes sociales serán las dos arenas electorales donde partidos, políticos y candidatos concentrarán sus baterías en 2012 para posicionarse y atraer votos y simpatizantes; pero también para ganar debates y convencer a los electores de la legalidad y legitimidad de su triunfo.

Para muestra un botón: Enrique Peña Nieto confirmó la noche del lunes, en el noticiario estelar de Televisa, que sí quiere ser presidente; este destape lo colocó desde la mañana siguiente, en Twitter y otras redes sociales, como líder en los trending topic (o temas de moda) con el hashtag #peñapresidente.

En el canal de las estrellas le fue muy bien al ex gobernador mexiquense. Se vio seguro y confiado, amén de que su entrevistador Joaquín López-Dóriga tampoco lo puso en aprietos con preguntas o temas incómodos.

Sin embargo en Twitter la situación fue distinta. Si bien sus seguidores ponderaron lo más que pudieron su popularidad, carisma, posicionamiento en las encuestas y hasta su galanura, y su ejército de trolls —que no es menor— se dedicó a contrarrestar las burlas y ataques de sus críticos, la verdad es que sus adversarios sí demostraron que la imagen pública de Peña Nieto es susceptible de sufrir un grave deterioro de aquí a las elecciones del primer domingo de julio de 2012.

Este fenómeno explica, en parte, por qué los políticos que buscan subirse al trapecio electoral —para hacerse de la presidencia o una gubernatura— son tan efectos a la televisión y tan reacios a interactuar sin interlocutores en las redes sociales, con sus contadas excepciones.

Y también sirve para comprender por qué gobernadores como Javier Duarte Ochoa, Rafael Moreno Valle o el ahora ex mandatario Enrique Peña se gastan carretadas de millones de pesos en proyectar su imagen, so pretexto de promover a la entidad que gobiernan, mientras por otro lado tratan de maniatar o asfixiar publicitariamente a los medios que escapan a su control.

Más allá de los casos internacionales en los cuales las redes sociales han tenido un peso determinante en los resultados electorales (como fue el caso de Barack Obama), no debe perderse de vista la función que estos espacios virtuales empiezan a tener en nuestro país: han favorecido, en las zonas más afectadas por la violencia, la creación de redes ciudadanas de monitoreo y alerta acerca de enfrentamientos y tiroteos; Twitter fue una herramienta determinante, el año pasado, para echar por tierra el intento del secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, de incorporar un tema musical compuesto por Aleks Syntek a los festejos por el bicentenario de la Independencia.

Todo ello sin contar que tanto las redes sociales como otros espacios virtuales se han constituido en espacios informativos alternos a los medios tradicionales, proclives a presiones y controles gubernamentales.

No es gratuito, en este contexto, el caso reciente de Veracruz, donde el gobernador Javier Duarte, tras encarcelar a un par de tuitteros del puerto, supuestamente por sembrar caos y perturbación social, ahora consiguió que sus diputados locales aprobaran una ley que tipifica como delito —y castiga hasta con cuatro años de cárcel— la difusión de rumores falsos en las redes sociales.

Un poco antes, los diputados de Tabasco hicieron lo propio, aunque con menos rigor: en ese estado, la difusión de rumores que propicien alarma y pánico social, en cualquier medio de comunicación masiva incluyendo todo tipo de red social, se castiga con dos años de prisión y multa de 300 salarios mínimos.

En Puebla, el gobernador Moreno Valle eliminó del código penal el delito de difamación, adicionó el código civil para incorporar la figura de daño moral y dotó a su pernicioso director de Comunicación Social de facultades para demandar a los periodistas y medios que en su opinión afecten el buen nombre y reputación de instituciones y políticos.

Sus excesos han llegado al extremo de enviar cartas aclaratorias incluso para las opiniones de articulistas y columnistas, con la amenaza de que si no se publican derivarán en demandas por daño moral, que pueden alcanzar multas de hasta 3,000 días de salario mínimo.

Nadie en su sano juicio puede estar en contra de la debida protección del derecho al honor, a la vida privada y a la propia imagen. El problema es que esta reforma —que se acompaña de la asfixia publicitaria— introduce la presunción del daño moral en beneficio de los potenciales demandantes, cuando las mejores prácticas establecen exactamente lo contrario con el propósito de que sean los políticos, gobernantes y personajes públicos quienes prueben que la información difundida tuvo el inequívoco propósito de causar daño al demandante o que la información fue tratada con desidia y negligencia.

En contraste, ninguno de estos gobernadores se ha pronunciado públicamente, por cierto, en contra de los excesos de las televisoras cuando, en no pocos casos y en aras del rating, magnifican sucesos violentos, notas sensacionalistas o historias de delincuencia organizada.

La apología del crimen o el escándalo también contribuye a la perturbación social, máxime si se proyecta en televisión y en horarios doble y triple A.

Pero vuelvo a mi tema original: la batalla por la presidencia de la República y su escenario en la televisión y las redes sociales.

Ni en México ni en el mundo existe una sola empresa de comunicación capaz de difundir toda la realidad. Cada medio ofrece una parte, aunque la influencia y penetración de unos cuantos es muy superior que la de muchos. He aquí la importancia de las televisoras y su inmediato impacto en la audiencia.

Televisa es, hoy por hoy, el medio que apuntala las aspiraciones presidenciales de Peña Nieto. Pero eso puede cambiar, sobre todo si el gobierno federal le tuerce el brazo u ofrece un mejor arreglo ahora que el político de Atlacomulco dejará de pagar con el presupuesto del Estado de México los cerca de 2.4 millones de dólares que —según Jenaro Villamil— anualmente le cubría por concepto de cobertura.

Las redes sociales y los medios digitales pueden ser para Peña Nieto, o cualquier otro aspirante presidencial, un contrapeso a favor o en contra. Éstos ya demostraron su poder en España, Estados Unidos y otros países del norte de África, con la derrota del Partido Popular, la victoria de Barack Obama y el derrocamiento del tirano Hosni Mubarak en Egipto.

A manera de ejemplo están las críticas y burlas de que este martes fue víctima el favorito de las encuestas en la puja presidencial tras su destape en el telediario de mayor audiencia de la televisión mexicana:

oikosx CaroSiemens

no c me olvida que #peñapresidente viste en Bijan y gasta + d 2 millones de dólares al año en ropa. Viste como la realeza no como gobernador

Anticorrupcion_ No a la Corrupción

En el #Edomex actualmente se roban entre 60 y 100 vehículos diariamente, entre asegurados y no asegurados. #PeñaPresidente

Iaura_bozzo Laura Bozzo

Si Felipe Calderon se gasta todo el dinero en Bebidas Alcoholicas imaginence si #peñapresidente se lo va gastar en Botellas de GEL

Paroxis Roberto Arenas

entre la #LeyJavierDuarte y el #PeñaPresidente, valemos madres… bien decia #Cabral, los pendejos al ser mayoría eligen hasta presidente

YORDlROSADO Yordi E. Rosado D.

RT @NinelConde: #peñapresidente ??? Pero si está más pendejo que yo! :S

miguelon53 El Don

#peñapresidente no te ama, solo quiere tu voto para luego robarte y chingarte al puro estilo del #PRI

AndresMassieu Andrés Massieu F.

Como Gobernador, Enrique Peña hizo un extraordinario trabajo x los mexiquenses. Pronto lo hará x todos los mexicanos. #PeñaPresidente

ALEXDELMAZO ALEJANDRO DEL MAZO

Peña Nieto dice SI!!! Hoy México tiene un nuevo futuro pq arranca la carrera #PeñaPresidente quien representa UN GOBIERNO EXITOSO ya probado

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Simón dice:

“¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos.”

Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

Correos: periodistasoy@hotmail.com y rruiz@e-consulta.com

Twitter: @periodistasoy


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