LA CORTE DE LOS MILAGROS

De Judas, mentirosos y cosas peores

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Por increíble que parezca la discusión entre los dirigentes y diputados locales del PRI sobre el tema de la reforma política no está centrada en el punto del minigobernador de 22 meses, ni en la redistritación electoral, sino en una serie de maniobras encaminadas a descubrir y encubrir a los priístas que mantienen acuerdos en lo oscurito con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Algunos legisladores de la bancada del PRI que no quieren verse en el papel de Judas —en la puesta en escena del viernes de la próxima semana— cuando se sometan al pleno del Congreso las iniciativas de reformas a la Constitución y al Código Electoral, andan promoviendo, junto con los operadores del gobernador Moreno Valle, que esas votaciones sean secretas.

Es decir, mediante cédulas que se entregan a cada uno de los diputados, y que cada cual deposita expresando el sentido de su voto en una ánfora, una vez que el secretario de la mesa directiva los llama, a uno por uno por su nombre, en riguroso orden alfabético.

El procedimiento no deja de resultar extraño, no sólo porque hasta ahora las leyes y decretos aprobados o reformados por la LVIII Legislatura han salido en votación económica o nominal, sino porque las reformas a la Constitución Política del estado no están en ninguno de los casos previstos por las fracciones XIII, XIV, XV, XVI y XVII del artículo 57 constitucional en las que claramente se estable cuando las votaciones deben ser secretas.

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Otra cosa que en la tarde-noche de este jueves trascendió es que los diputados del tricolor tendrán que definir internamente su posición frente a las iniciativas de reforma política del gobernador Rafael Moreno Valle, ya que el Comité Ejecutivo Nacional de su partido no fijará una postura y tampoco les bajará línea.

El dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira Valdés, ya mandó a decir que la reforma política de Puebla no es un tema prioritario para el CEN, que por el momento atiende otras cuestiones como el periodo extraordinario en el Congreso de la Unión y las elecciones de Michoacán, por lo que el asunto de las reformas a la Constitución y al Código Electoral de Puebla deben resolverse localmente por los diputados y su dirigencia estatal.

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Entre los 16 diputados locales del PRI hay una especie de morbo por saber qué dirán o inventarán algunos de ellos para avalar y apoyar con su voto la reforma política del gobernador, incluyendo el punto del minigobernador y la redistritación electoral.

El morbo por descubrir a los Judas va en aumento, sobre todo después de que este jueves trascendió que Moreno Valle cuenta ya con 28 de los 41 votos que necesita para modificar la Constitución del estado.

Si el gobernador del estado cuenta con 20 votos de los diputados del bloque de la coalición Compromiso por Puebla, conformado por el PAN, el PRD y el PANAL, es obvio que los otros ocho sufragios que necesita tendrían que salir del PRI o de la fracción del PVEM, o quizás hasta del PT.

No de Convergencia, cuyo diputado José Juan Espinosa Torres, se ha pronunciado abiertamente en contra de la reforma morenovallista.

En esas circunstancias el morbo por saber quién de los 16 legisladores del PRI dará su brazo a torcer es creciente.

Unos aseguran que los Judas del PRI serán Édgar Salomón Escorza, Víctor Hugo Islas Hernández y Enrique Doger Guerrero, contra quienes habría preparados diversos expedientes negros, en caso necesario.

Y otros extienden la lista a Jesús Morales Flores y al ex presidente de Ciudad Serdán, Juan Manuel Jiménez García, por aquello de que ambos responden a los intereses de Melquiades Morales Flores o su hijo, el diputado federal Fernando Morales Martínez.

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Otra cuestión que la mayoría de los legisladores priístas no descarta, es que los operadores políticos y mediáticos del gobernador recurran al juego sucio para ablandarlos y doblegarlos, como ha ocurrido en los últimos días con el dirigente estatal priísta, Juan Carlos Lastiri Quirós, a quien amagan con publicarle algunos expedientes sobre sus supuestas o reales corruptelas a su paso por la Secretaría de Desarrollo Social en la gestión de Mario Marín Torres.

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Simón dice:

“Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.”

José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.


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