LA CORTE DE LOS MILAGROS

¿Y el libramiento Apá?

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Fernando Pérez Corona

El 24 de marzo de 2008, el entonces gobernador Mario Marín Torres concesionó a la empresa Obrascon, Huarte y Laín (OHL) el proyecto de diseño, construcción, financiación y explotación -por un plazo de 30 años- del Libramiento Norte de la ciudad de Puebla, el cual representaría una inversión de 120 millones de euros (unos 20 mil millones de pesos).

A 39 meses (casi tres años y medio) de distancia, ¿qué ha pasado con la obra que empezaría a ser construida en el sexenio anterior, con el fin de que Marín la inaugurara antes de dejar su aposento de Casa Puebla?

Nada.

Pero, el proyecto no se ha desechado.

Según la Secretaría de Infraestructura, a cargo de de Antonio Gali Fayad, OHL Autovías Concesionadas ha comprado 70 por ciento (69.1%) de los terrenos comprendidos en el derecho de vía del trazo de la vialidad –respuesta a solicitud de información 00196811-, el cual enfrenta la reticencia de campesinos a vender.

Sin embargo, «una vez que se concluya dicha liberación en su totalidad, se continuará con el inicio de los trabajos de ejecución de la misma«, de acuerdo con la respuesta oficial de la dependencia.

Si OHL Autovías Concesionadas mantiene su ritmo de adquisición de predios, comprará todo el derecho de vía en los próximos 17 meses, aproximadamente; es decir, en poco más de año y medio, luego que avanza en esta tarea a razón de 1.79 puntos porcentuales por mes, a la fecha -aunque resulta necesario tomar en cuenta que en este último tramo ha encontrado los casos más difíciles.

Es decir, la construcción del Libramiento Norte de la ciudad de Puebla empezaría en enero o febrero de 2013, justo a la mitad de la gestión del actual gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, a unos meses de iniciar las campañas para elegir presidentes municipales y diputados locales.

Nada más oportuno para el gobierno estatal que emprender los trabajos de un proyecto de esta envergadura, cuando estaría en puerta la primera evaluación de la sociedad a su trabajo, cuando en las urnas conocería si mantiene la confianza de la gente.

Pero, sin mezclar la política con la obra pública, cabe destacar que el trazo de la vialidad de 32 kilómetros, dos carriles por sentido y tres casetas de peaje, comprendida entre San Francisco Ocotlán y Amozoc, no sólo ha enfrentado la negativa de particulares a comercializar sus inmuebles, también el pasado también se ha opuesto.

Conforme a datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se han encontrado vestigios prehispánicos en una docena de veces, lo que ha modificado el trazo y, por consiguiente, el precio de la obra.

Más, después de sortear todos estos problemas, OHL sabe que la obra será un buen negocio, sobre todo porque tiene a su favor el compromiso de la administración estatal de mantener la concesión como la firmó Marín, sin cambios.

Y no es para menos.

OHL calcula que gastará casi 500 millones de pesos en la adquisición de predios, lo que significaría que a la fecha haya aplicado unos 350 millones.

Después de concluida esta tarea, la más difícil, por cierto, destinará otros mil 522 millones para concluir los trabajos.

Así, como consecuencia del retraso de más de cuatro años, la firma ibérica-mexicana habría perdido mil millones de pesos, cantidad suficiente para construir otro Centro Expositor –siempre y cuando no se le encargara a Javier García Ramírez.

Sin embargo, cómo lamentarse de este resultado, cuando le quedan 25 años para explotar a placer la concesión de esta autopista.

Cómo despreciar el proyecto, cuando hay todavía posibilidades de llevarse a la bolsa 22 mil millones de pesos por concepto de peaje, publicidad y renta de locales y terrenos en los márgenes de esta vialidad, según las proyecciones que OHL hizo a sus socios.

Cómo reprochar el lento avance de las negociaciones con los ejidatarios, cuando lo mejor está por venir.

No, no se puede.

Sin duda.

***

La indecisa de Blanquita

Hace unos días, Fernanda Diez y Mónica Barrientos agarraron sus chivas y emprendieron el camino hacia el Panal. Las luces de alerta se encendieron en los cuarteles de los precandidatos a senadores. ¿Sería un mensaje velado de la ex alcaldesa Blanca Alcalá de que si no la quieren como abanderada del tricolor se va con el partido magisterial?

Pues, no se preocupen. Porque, la ex alcaldesa ni lo sabía, ni se lo consultaron. La agarraron como a El Tigre de Santa Julia. La sorpresa fue igual de mayúscula como cuando Emilio Trinidad Zaldívar acusó a Javier López Zavala de ser el responsable del linchamiento mediático contra Alcalá.

En ese entonces, como en el pasado reciente, Alcalá se dijo sorprendida, temerosa, aterrada. Y con ese poder decisión que le caracteriza, la ex edil se reunió con Víctor Manuel Giorgana y le dijo que su ex vocero se fue por la libre. Hizo lo propio con Héctor Hernández y le contó que ni pidió permiso. Llamó a Édgar Chumacero y se quejó de que ni siquiera le hayan informado de la maniobra. Platicó con Juan de Dios Bravo y lamentó que se haya tratado de amarrar navajas con Zavala. Y así sucesivamente hasta ahora.

En el segundo caso sucedió algo similar. Fernanda Diez y Mónica Barrientos simplemente levaron anclas y buscaron otro puerto, después de estallar por las actitudes y desplantes de la ex presidenta municipal.

Alcalá debe reflexionar sobre lo que sucede en su equipo. Si quiere llegar al Senado necesita un equipo fuerte y unido. Sólo falta (y no sería improbable) que se ponga a pensar qué hacer y deje pasar el tiempo hasta que descubra que la oportunidad se fue de largo, como en el pasado.

Aviso

Padres de familia del Colegio Americano tendrán una nueva junta este viernes a las 8:00 horas estacionamiento del plantel ubicado en Las Ánimas. Analizarán la desaparición del fondo de becas para estudiantes, el cual contaba con más de 24 millones de pesos.


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