Ismael Ledesma Mateos
Puebla es un lugar digno del padre Ubú, gobernado en muchas épocas por personajes aberrantes. Cuando era niño escuché opiniones muy favorables sobre un gobernador, Aarón Merino Fernández, quien años después supe que era un ingeniero agrónomo y bombero, es decir, experto en solucionar conflictos. Tomó la conducción del estado luego de que el movimiento estudiantil universitario lograra la caída del gobernador Antonio Nava Castillo, con el papel protagónico del rector Manuel Lara y Parra. Se trata de la época en la que la UAP era un actor político determinante, incluso a partir de entonces, un tema de “seguridad nacional”.
Pero a Merino Fernández le sucedió un médico y general de nombre Rafael Moreno Valle, gobernador autoritario y represor que propició el porrismo en la UAP, personaje de triste memoria. Heredero del avilacamachismo, Moreno Valle gobernó sin pena ni gloria, salvo por la violencia que lo caracterizó, habiendo ordenado la sangrienta masacre de campesinos en el pueblo de Huehuetlán El Chico, en la Mixteca poblana. Su sucesor, otro médico, fue aún peor, la encarnación de la maldad: Gonzalo Bautista O’Farrill, quien realizó la agresión contra la universidad poblana el primero de mayo de 1973, donde fueron asesinados tres estudiantes y un profesor, hecho que le costó ser separado del gobierno luego de una llamada al presidente Luis Echeverría, quien le respondió: “un buen gobernante no masacra a su pueblo” (claro, olvidando el presidente su participación en la masacre de Tlatelolco en 1968 y la del 10 de junio de 1971, como secretario de Gobernación y luego presidente de la República).
Bautista O’Farrill había declarado días antes que “las armas que compramos, no son para andarlas luciendo, tiraremos a matar”. Así ocurrió, y hasta ahí llegó, siendo sustituido por el senador Guillermo Morales Blumenkron, quien restableció en Puebla el orden institucional y la concordia, preparando la elección del nuevo gobernante, Alfredo Toxqui Fernández de Lara, de gestión tolerante y apacible. Y luego… pues pasaron varios gobiernos, algunos mejores, otros peores, sin llegar a los extremos antes mencionados, hasta la nueva monstruosidad del “Gober Precioso”, Mario Marín. Al parecer Puebla tiene un estigma maléfico, citando el dicho colonial: “en esa ciudad las personas no pueden andar descalzas, pues aunque fue hecha por los ángeles, Puebla está más cerca del infierno que del cielo”.
Y el infierno lo tenemos encarnado en el actual gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, descendiente de aquel gobernador del mismo nombre, que ha realizado cosas aberrantes y patéticas como la “ley bala”, la privatización del agua y la manipulación política para imponer a su candidato a la presidencia municipal, entre otras aberraciones.
Sin ningún antecedente de poblanidad, Moreno Valle Rosas, formado en Estados Unidos, utiliza el gobierno de Puebla para promover su candidatura presidencial. Recuerdo cómo en los cines de la Ciudad de México tiene uno que soportar sus spots promocionales, acerca de su informe y los logros de su gobierno, y cómo me dijo mi hijo: “A mí, que soy de aquí (del DF), ¡qué demonios me importa lo que ese buey haga en Puebla”. El actual Moreno Valle, abusando de lo mediático busca la candidatura presidencial, siguiendo el esquema que lo llevó a la gubernatura, la alianza espuria entre PAN, PRD y algunos otros partidos, particularmente Nueva Alianza, que es el que verdaderamente lo llevó al triunfo con el apoyo de Elba Esther Gordillo y la movilización de todo el aparato magisterial controlado por el SNTE.
Es magistralmente perverso (polimorfo-perverso, como diría Freud) el proceso de ascenso de Moreno Valle Rosas. Priista, delfín del gobernador Melquiades Morales, perdió la candidatura de su partido desplazado por el “precioso” Mario Marín, y es ahí, en esa coyuntura que Elba Esther Gordillo, aliada con el panismo, lo impulsa para ser candidato a senador por el PAN.
El padre Ubú estaría orgulloso de estas operaciones que muestran cómo la política puede pervertirse en grado sumo. Y luego, “la fuerza de las cosas” favoreció el resultado final: Marín designa a un pésimo candidato, la fuerza de la coalición, el desprestigio y el hartazgo contra el PRI y la acción del SNTE garantizaron un triunfo del todo previsible para Moreno Valle.
Este 5 de mayo, como siempre, recuerdo la batalla en contra del invasor francés: pienso en la estrategia de Zaragoza y el heroísmo de Porfirio Díaz, de Juan Crisóstomo Bonilla, de Juan N. Méndez, de Juan Francisco Lucas, de Miguel Negrete y Felipe Berriozábal, entre otros, y tomo en cuenta la misiva de Zaragoza al presidente Juárez, aquella donde le dice que no sabía si apuntar los cañones a los franceses o a la ciudad de Puebla, llena de traidores (el antecedente de la derecha poblana y de los “pipopes”), que esperaban la llegada del invasor francés para realizar un “tedeum” en su honor en la catedral de la ciudad.
Me enfurece cuando la gente habla de manera despectiva de Puebla, como si fuera una ciudad “mocha”, “reaccionaria”, de gente prejuiciosa y cosas así. En Puebla habemos poblanos chicharroneros y hay “pipopes” (recomiendo los videos de “El Anticristo” en YouTube, que los describe muy bien).
Siempre han existido dos Pueblas: la de la derecha, mocha y reaccionaria, y la de la gente avanzada, liberal y más delante de izquierda. En Puebla se inició la Revolución Mexicana, el 18 de noviembre de 1910, con el ataque a la casa de la familia Serdán, a cuyo grupo perteneció mi abuelo Vicente A. Mateos, que no estuvo el día de la matanza porque Aquiles Serdán lo envió con documentos a Madero.
Pero a pesar de esa historia de claroscuros, con momentos luminosos, afrontamos una historia de gobiernos de sátrapas que nos lleva a preguntarnos: ¿qué futuro espera para Puebla?
Creo que es nada alentador. Carente de liderazgos visibles capaces de impulsar cambios sustanciales, sin una izquierda con presencia real, y ante el autoritarismo y la manipulación, pareciera una entidad fallida. El Padre Ubú estaría encantado de llegar a gobernar a esta Puebla de los Ángeles, que con su historia política pareciera territorio de los Demonios.









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