Ismael Ledesma Mateos
En días pasados, un muy querido amigo, mi compadre, me compartió un artículo de El Financiero, escrito por Fernando García Ramírez: “Vergüenza de la izquierda”, donde el autor afirma: “Qué pena que el primer gobierno de izquierda en México haya perdido su oportunidad. Con una democracia sólida que demostró su eficacia con la alternancia presidencial, con un tratado que nos hace socios comerciales de la mayor potencia del mundo y con un crecimiento moderado, tenía todo para conducir al país a una transformación profunda. No lo hizo. Hay muchos muertos y estamos en crisis”. Yo me muero de la risa, jaja: “¿democracia sólida, alternancia presidencial?”. Eso que dice es solo ideología y demagogia. La llegada del PAN a la presidencia no es sinónimo de democracia, y esa alternancia entre PAN y PRI fue solo una falacia, un espejismo, sólo un discurso para el engaño, alimentando una esperanza fallida.
Lo primero que me vino a la mente al leer ese texto es una frase del gran biólogo Jean Rostand que, cuando incursionaba en la filosofía, escribió un pequeño libro extraordinario que se llama El hombre y la vida, editado en México por el Fondo de Cultura Económica, que consiste en una serie de aforismos con gran profundidad intelectual. Uno de los que más me gusta dice: “trátese de política, de moral o de filosofía, yo sospecho de los juicios de aquellos que ignoran de que están hechos”, y éste es el caso: el sujeto autor del artículo ¿tiene una trayectoria en la izquierda que le permita opinar y descalificar? Hasta donde pude averiguar, pues no lo conocía, es alguien que se dedica a la crítica literaria y es colaborador de la revista Letras Libres, revista cuya postura todos conocemos: adversa a la cuarta transformación y al Presidente.
Pero más allá, el escritor Enrique Krauze afirmó ser víctima de la “maquinaria del Estado” y de “los medios afines al poder” al identificarlo como orquestador de la guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador, con vastos recursos de grandes empresarios, que otra vez negó. Y en vez de eso, aseguró que está siendo “criminalizado” por algo de lo que es ajeno, la concepción e instrumentación de un plan de guerra sucia financiada por magnates como Agustín Coppel y Alejandro Ramírez Magaña, aunque sí identificó como el artífice a su ayudante Fernando García Ramírez. En una entrevista en Radio Fórmula, Krauze también desmintió al escritor Ricardo Sevilla, quien aseguró que trabajó en el equipo que trató de desprestigiar a López Obrador, y le trasladó toda la responsabilidad a García Ramírez. Es decir, que con estos antecedentes ese individuo puede atacar a un gobierno que para él es de izquierda, al cual atacó antes de su llegada al poder. Bueno, el Dr. Alfredo Jalife dice que Krauze tira la piedra y esconde la mano, pero aquí hablamos de García Ramírez, que por indicaciones de su jefe, o no, trató de atacar al candidato opositor que ahora es nuestro presidente.
El autor de ese artículo sabe lo que es la izquierda cuanto sabe de materialismo histórico. ¿Acaso ha leído a Marx, a Lenin o a Gramsci? ¿Conocerá lo que fue el Eurocomunismo y su importancia en la construcción de las democracias europeas? Lo que vemos en ese artículo es una retórica obscena, ideologizada, derechista y carente de argumentos sólidos, se trata de otro comentócrata servil, parte de los enemigos de un nuevo régimen que ha eliminado los privilegios de sus amos.
García Ramírez escribe al respecto de la situación actual: “No es un gobierno serio, es un gobierno de ocurrencias. ‘El gobierno no tiene ni idea de qué hacer ante la crisis económica’, dice Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda. Frente a la pandemia estamos igual o peor. La única curva que se aplanó totalmente fue la de la credibilidad del Dr. López-Gatell, político que degradó la ciencia con un altísimo costo de vidas humanas.” ¿Y como están Estados Unidos y Europa? Como si la situación fuera culpa del gobierno actual. ¡Qué estupidez! Si no hay vacuna ni fármacos, ¿cómo manejar la pandemia? ¿Cerrando las fronteras, implantando un toque de queda, arrestando a todo aquel que salga a la calle? Se trata de gente que dice que si un hipopótamo suelta un pedo en el zoológico, es culpa de López Obrador y su populismo comunista, que convertirá a México en Venezuela.
Y prosigue este comentócrata sin meritos políticos o experiencia –bueno, sí, la de la insidia y la intriga–: “Seguramente para la auténtica izquierda mexicana es vergonzoso que un gobierno de izquierda se haya mostrado desde el primer momento como un enemigo de la prensa libre. No debe resultar sencillo justificar, para alguien que dice creer en la democracia, el espectáculo del presidente señalando a los periodistas buenos y a los malos en una lista. Desde presidencia se promueve el macartismo. ¿Qué sigue? ¿Tribunales públicos para enjuiciar a los periodistas por el delito de criticar al presidente? La pesadilla del control totalitario está creciendo frente a nuestros ojos. ¿No tiene algo que decir frente a esto la izquierda mexicana?”
¿Prensa libre o amantes del chayote? Llaman prensa libre a la que se dedica sistemáticamente, un día sí y el otro también, a denostar al Presidente. ¿Acaso no tiene derecho, como cualquier individuo, a responder y más aún desde su investidura? En otro gobierno ya hubieran sido reprimidos y castigados, pero no, su tolerancia es extrema. El artículo al que me refiero, me causa realmente náuseas, pero bueno, se publicó en El Financiero, donde el chileno –seguramente pinochetista, no lo sé– Pablo Hiriart se dedica a promover la publicación de artículos adversos al gobierno actual. Sí, ese Hiriart que estuvo a cargo de El Nacional en el sexenio de Salinas de Gortari y que se dedica a golpetear ahora a Andrés Manuel López Obrador.
¿Qué saben de la izquierda? Sólo la odian; y por cierto, más que un gobierno de izquierda, el actual me recuerda las mejores épocas del PRI, con la idea de la “Economía Mixta” y el “Desarrollo estabilizador”, que sí permitieron el desarrollo nacional, antes de la desgracia de la era neoliberal.
El Padre Ubú, sería ajeno a estas disquisiciones políticas y económicas. Su reino era pequeño y sencillo, fácil de gobernar por un rey autócrata y autoritario. Pero una nación tan compleja como México, implica problemáticas que no son fáciles, pero ante todo, de entrada, debemos combatir esas ideologías reaccionarias y aberrantes.
¡Vamos a interrumpir aquí [email protected]









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