Ismael Ledesma Mateos
Al Padre Ubú le molestaría sobremanera que en algunos países, caracterizados por su autoritarismo, la democracia aún pueda ser posible y que la esperanza subsista.
A nivel nacional los partidos Movimiento Ciudadano y Morena fueron sin duda los ganadores en las elecciones del 7 de junio. A las cifras me remito:
Movimiento Ciudadano pasó del 3.23% en las pasadas elecciones al 6.10% en las de este año. En el caso de Morena se trata de sus primeras elecciones y, sin embargo, consigue una votación de 8.39%, lo que no está nada mal para un partido que inicia.
Con la información que he podido obtener, debe considerarse perdedores al PRI, que pasó de 34.42% a 29.12%; el PAN, de 29.96% a 21.19%, y el PRD, de 15.98% a 10.87%. Con las cifras del PREP del DF, en lo que toca a la Asamblea Legislativa, Morena tendrá 18 curules; la coalición PRD y PT tendrá siete; coalición PRD-PT-Nueva Alianza siete, PAN cinco y el PRI sólo tres, habiendo además 26 curules plurinominales, que se repartirán según las proporciones de los resultados de las votaciones distritales.
Para quienes creían que Morena sufriría una gran derrota, los resultados son magníficos para ser la primera vez, a pesar de sus pésimos espots en la televisión. El Padre Ubú estaría aterrado, pues en la capital gobernada por el PRD, Morena obtuvo cinco delegaciones (aunque va a impugnar tres, entre ellas la de Gustavo A. Madero, donde la diferencia es mínima), el PRD seis, lo que representa una gran pérdida, pues tiene actualmente el control de catorce, además de que dos de ellas las ganó en alianza con el PT. El PAN obtuvo dos y la alianza PRI-PVEM tres.
En la Cámara de Diputados, a nivel federal la alianza PRI-PVEM-Nueva Alianza obtuvo un total de 173 curules (lo que constituye 50%), el PAN 114, el PRD 54, Morena 38, Encuentro Social ocho, PT cinco, así como un diputado independiente, lo cual resulta una novedad en la política mexicana, aunque habrá que evaluar su desempeño.
Para Puebla el resultado es muy interesante: según el PREP del Instituto Estatal Electoral, con el 97.74 % de los votos escrutados el PRI consiguió el 30.28%, el PAN 28.39%, Morena 9.06%; votos nulos 5.67%, Nueva Alianza 5.34% y el PRD 4.90%, sin figurar el PVEM, Movimiento Ciudadano, PT, Encuentro Social y el Humanista.
Esto resultó un fuerte golpe para el gobernador Moreno Valle, quien pensaba triunfar de calle y, para colmo, tres muy importantes cuadros suyos no consiguieron el triunfo, lo cual debería llevarlo a reflexionar en que estas elecciones implican una valoración de su mandato y a su vez significa que en nuestro estado hasta el momento no hay nada contundente y él cuenta con una enorme reprobación. Puebla fue siempre un estado mayoritariamente priista, gobernado siempre por el PRI.
La llegada de Moreno Valle a la gubernatura no significó un triunfo del PAN, sino de un priista que, al no obtener la candidatura para el sexenio 2005-2011 se acerca al PAN y con el apoyo Elba Esther Gordillo llega a ser senador y luego arma la alianza con el PRD, Convergencia (Movimiento Ciudadano) y Nueva Alianza, para ganar la gubernatura actual, lo que implica la ausencia de claridad que se reflejó en las recientes elecciones.
Violencia, corrupción y crimen estuvieron presentes en Puebla en estas últimas elecciones, lo que generó enorme incertidumbre. Ante las rabietas que seguramente hizo el Padre Ubú (desde su extraño reino europeo), en Puebla Morena es ya la tercera fuerza política y el PRD pasó a convertirse en la sexta.
A pesar de que jamás he sido optimista, estas cifras generan un nuevo contexto para pensar la política mexicana, que tal vez pueda dominar las malignas tentaciones que representa Ubú Rey.









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