Ismael Ledesma Mateos
En el año 2000 realicé mi postdoctorado en el Centro de Sociología de la Innovación (CSI) de la Escuela Nacional Superior de Minas de París, con Bruno Latour, donde se hacía socioantropología de la ciencia. Ahí conocí a otro gran investigador que fundó ese Centro (un espacio para el estudio de las ciencias sociales ¡en una escuela de ingenieros!). Él es Michel Callon. Al año siguiente regresé a continuar mi estancia, pero en una conferencia que Michel impartió quedé perplejo de una serie de imágenes gráficas, no gráficas en el sentido usual del término, sino “gráficas cualitativas”, que nos permiten dar cuenta de las tendencias en las publicaciones y de los agrupamientos sociales, como son las comunidades científicas y los grupos políticos.
Al término de la conferencia yo me acerqué a Callon y le pregunté si eso que había presentado acerca de publicaciones científicas contemporáneas podría hacerse con revistas científicas del siglo XIX, que era mi tema de estudio, y él me respondió ¡que sí!, pero que debería esperar unos días para analizar esa cuestión, y luego me dio cita para entrevistarme con el investigador que había diseñado ese extraordinario sistema computacional, con el que podrían estudiarse esas cuestiones. En la puerta de la oficina de Michel Callon, el día acordado lo encontré, se presentó conmigo, me dijo que era ruso, y es quien inventó el sistema Réseau-Lu y ahora, años después, su versión perfeccionada: CorTexT, de los cuales hablaré. Su nombre es Andrei Mogoutov, quien ahora es francés, después de más de 20 años de residencia en Francia.
El Padre Ubú sería completamente lejano a estas peculiaridades de una ciencia compleja, multidisciplinaria e interdisciplinaria en su tiempo, y no hubiera podido concebir que con sistemas informáticos de esta naturaleza uno pueda diseñar políticas públicas, políticas científicas y planeación estratégica, que permitan mantenerse en el poder o hacerse de él. Ésa es la maravilla de estos sistemas de trabajo informático, que demuestran la falacia de la separación entre las ciencias sociales, las naturales y las tecnologías. ¡Efectivamente, podemos hacer ciencias sociales con herramientas informáticas poderosas!
En el CSI la idea central que lo orientaba es la eliminación de la partición hombre-naturaleza y entre ciencias naturales y sociales, y abordar desde esta perspectiva los estudios sociales de la ciencia y de la tecnología (que incluyen a la historia) es fundamental. El desarrollo de un sistema como Réseau-Lu (que significa “Red leída”, pero que en un juego de palabras podría ser: “Resuelto”) ha sido una herramienta para el entendimiento de redes sociales (en el sentido estricto del término, no facebook o esas cosas) y mostrarlas de manera gráfica para poder interpretarlas e intervenir en ellas.
El sistema Réseau-Lu, que implica un programa informático y una estrategia metodológica de trabajo, ha sido de gran importancia para mí y mis colaboradores en varias investigaciones, que han conducido a la elaboración de tesis y la generación de publicaciones. Creo que supimos aprovecharlo, pudiendo hacer contribuciones a la historia y estudios sociales de la ciencia y de la tecnología, pero ahora el nuevo sistema informático CorTexT, podrá brindarnos más versatilidad y potencia.
Andrei Mogoutov a partir de 2003 ha estado en dos ocasiones la FES Iztacala de la UNAM y en otra en la Academia Mexicana de Ciencias, en el Ajusco de la Ciudad de México, para dar en este año un pequeño curso de dos días en la UNAM, de nuevo en Iztacala. La actividad en ese plantel universitario fue consecutiva a su participación en el 15 Congreso Mexicano de Historia de la Ciencia y de la Tecnología y del 5 Coloquio Latinoamericano de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, realizados en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Universidad Autónoma de Puebla, del 22 al 25 de noviembre de 2016.
Estas actividades, que pudieron realizarse gracias al apoyo del director de ese instituto, el Dr. Francisco Vélez Pliego, la directora de la FES Iztacala de la UNAM, Dra. Patricia Dávila Aranda y organizadas en conjunto con la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, que preside una gran académica de Iztacala, su ex directora, la Dra. Arlette López Trujillo, y que es una sociedad fundada en 1964 por el primer biólogo mexicano, el Dr. Enrique Beltrán Castillo y de la que también tuve el honor de ser su presiente por dos periodos a partir de 2008.
El Dr. Andrei Mogoutov es un físico teórico y de partículas que dejó esas disciplinas para dedicarse al diseño de metodología para la investigación en ciencias sociales. El es ruso de origen, aunque ahora es francés, como dije, y desarrolló un sistema extraordinario, el mencionado Réseau-Lu. Tiene una consultoría privada, que anteriormente se llamaba AGUIDEL y que presta servicios a la Comisión Europea, la operadora política de la Unión Europea, que financió la creación de CorTexT.
Un importante propósito de esta actividad fue que investigadores y estudiantes conozcan un sistema computacional con el que se pueden realizar análisis históricos y sociales de gran potencia, con capacidad predictiva y capacidad para hacer planeación estratégica, útiles no sólo para la academia, sino para la capacidad de gobernar. CorTexT ahora posee más potencialidades, pues permite el uso de las bases de datos que uno construye en Excel u otros programas, pero además se pueden usar bases de datos internacionales que pueden tomarse de PubMed (para datos de investigación en biología experimental) o de Med Line, siendo extremadamente poderoso. Nos revela en forma de cartografías o mapas (que no son gráficas cuantitativas) todas las relaciones posibles entre los objetos de estudio abordados. Es, repito, una gran creación de Andrei Mogoutov y sus colaboradores.
CorTexT nos permite, por ejemplo, presentar un mapa (o como les llamamos, “cartografías”, que no son gráficas cuantitativas, como las que hacen los estadísticos), una imagen para el análisis cualitativo de relaciones entre diferentes componentes o “actores” de un proceso social y que nos permiten precisamente leer “redes sociales”, evidenciando las relaciones de todos sus componentes, en el espacio y en el tiempo.
Así, por ejemplo, podría mostrar un mapa o cartografía de toda la investigación realizada en neurofisiología de la reproducción en México, entre 1960 y 2015, o toda la investigación realizada en física de partículas en Francia, entre 1960 y 1990 o toda la investigación realizada en sociología urbana en Argentina entre el 2000 y el 20016. ¡Es realmente fantástico! Y mis alumnos, en el taller de trabajo que tuvimos, estaban enloquecidos, tratando temas como enfermedad de Parkinson o biología pesquera. Se trata, sin duda, de una gran herramienta para la investigación.
El impacto de ConTexT es enorme, al grado de que fue financiado por la Comisión Europea de la Unión Europea, debido a su valor estratégico para el estudio de la ciencia, la tecnología y su historia y para la planeación estratégica, algo crucial en política. Estos sistemas los utilizamos en historia y estudios sociales de la ciencia y de la tecnología, pero son de enorme utilidad para pensar el mundo, en el contexto de una teoría sociológica, que es la “Teoría del Actor-Red”, de Bruno Latour y Michel Callon, y en consecuencia nuestra representación del mundo es en forma de “redes”.
Nuestro Congreso y Coloquio fueron, a mi juicio, exitosos, con magníficos trabajos de gran calidad y seriedad, pero algo que hay que resaltar fue la realización de las conferencias y los cursos impartidos por Andrei Mogoutov, tanto en el ICSyH “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP, como en la FES Iztacala de la UNAM, que contaron también con el apoyo de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM (DGAPA).
Bueno, contar con la presencia de Andrei Mogoutov fue muy placentero, pues tiene un ya viejo vínculo de colaboración con nosotros. Como dije, ha estado en Iztacala y en México varias veces y gusta mucho de su estadía en nuestro país, así como de la comida mexicana, ¡del tequila y del mezcal!
La informática científica (no administrativa o comercial) o los sistemas computacionales y el diseño de programas son algo ajeno al mundo cuasi medieval del Rey Ubú, como lo debe ser sin duda para muchos autócratas gobernantes mexicanos, aun en el siglo XXI, pero en el futuro inmediato la política tendrá que hacerse así, con las herramientas tradicionales que nos dieron Maquiavelo, Lenin o Gramsci, pero también con avanzada tecnología de información. Porque para gobernar, lo correcto es que ¡hay que saber!









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