Ismael Ledesma Mateos
Me ha parecido muy interesante saber de la existencia del “Grupo de Puebla”, que como señala la prensa es un foro político y académico integrado por representantes políticos del mundo. Fundado el 12 de julio de 2019 en la ciudad mexicana de Puebla, su objetivo principal, de acuerdo con sus fundadores, es articular ideas, modelos productivos, programas de desarrollo y políticas de Estado de carácter progresista. Está compuesto por presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y sociales dentro del movimiento socialista y por académicos de doce países latinoamericanos. El 12 de julio de 2019 y durante tres días consecutivos, más de treinta líderes políticos del mundo se reunieron en el Encuentro Latinoamericano Progresivamente, realizado en la Ciudad de Puebla, México.
El Grupo de Puebla tiene 32 miembros. Entre sus participantes se destacan siete ex mandatarios: Ernesto Samper, expresidente de Colombia; José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno de España; Rafael Correa, expresidente de Ecuador; Leonel Fernández, expresidente de la República Dominicana; Fernando Lugo, expresidente de Paragua;, y Lula da Silva y Dilma Rousseff, expresidentes de Brasil.
También figuran seis excandidatos a la presidencia: Fernando Haddad, exministro de Educación y excandidato presidencial de Brasil; Cuauhtémoc Cárdenas, excandidato presidencial de México y fundador del PRD; Clara López Obregón, excandidata presidencial de Colombia y exministra de Trabajo; Marco Enríquez-Ominami, excandidato presidencial de Chile; Daniel Martínez, excandidato presidencial del Frente Amplio en Uruguay; y Verónika Mendoza, excandidata presidencial de Perú y excongresista. También son integrantes el presidente de Argentina, Alberto Fernández, y la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
El espacio de pensamiento político surge para oponerse, desde la unidad regional, a los gobiernos neoliberales que se extendieron en América Latina. Como se ha dicho en medios de comunicación: “De acuerdo con el político chileno Marcos Enríquez-Ominami, uno de los inspiradores del Grupo de Puebla, este representa una corriente que aspira a liderar y reunir al pensamiento progresista en América Latina, con elementos actualizados del Foro de Sao Paulo y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
El espacio de pensamiento político surge para oponerse, desde la unidad regional, a los Gobiernos neoliberales que se extendieron en América Latina”.
El espíritu del grupo de Puebla coincide con las ideas planteadas en la obra Las venas abiertas de América Latina, ensayo del escritor uruguayo Eduardo Galeano publicado en 1971. En la obra, el autor opina sobre la historia de América Latina y su victimismo, de modo global desde la Colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea, argumentando con crónicas y narraciones el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX, y los Estados imperialistas, como el Reino Unido y los Estados Unidos principalmente, desde el siglo XIX en adelante. La obra recibió mención honorífica del Premio Casa de las Américas. La publicación del libro (1971) coincidió con una época plagada de enfrentamientos sociales, políticos e ideológicos en América Latina, en el contexto mundial de la Guerra Fría. En ese entonces, Galeano trabajaba como periodista, editando libros, y estaba empleado en el Departamento de Publicaciones de la Universidad de la República. Según Galeano, tardó “cuatro años de investigación y recolección de la información que necesitaba, y unas noventa noches en escribir el libro”.
Se ha dicho que la obra es, en síntesis, un recuento de antecedentes, argumentos, datos y referencias sistematizadas de aproximación a cada uno de los temas sociopolíticos del contexto Latinoamericano; y en la discusión metódica de los fundamentos del mismo. En 1973, poco después de la publicación, tuvo lugar el golpe de Estado en Uruguay, con la consiguiente instauración de una dictadura militar, la cual forzó a Galeano al exilio. Como resultado de la perspectiva de izquierda del libro, fue censurado durante los gobiernos militares de Chile (de Augusto Pinochet), Argentina (de Jorge Rafael Videla) y el mismo Uruguay. En todas estas dictaduras, en extremo violentas, se hallaba la mano y el respaldo de uno de los imperios denunciados por Galeano: los Estados Unidos de América. Según contó, escribió el libro “en 90 noches plagadas de cafeína”, en las que trabajó para interconectar las historias que ya se habían contado antes por separado y en el lenguaje codificado de los historiadores, economistas o sociólogos. “Traté de escribir de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona”.
Según Galeano, él no tenía la formación suficiente para rematar su tarea en aquella época. “Las Venas Abiertas intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria –expresó–. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada”. Esta obra marcó la época en la que se escribió, causando honda huella en los sectores juveniles críticos. Numerosos intelectuales han llegado a considerar a este libro como La Biblia Latinoamericana. El libro convirtió a Galeano en un blanco de las dictaduras militares. Fue encarcelado en Uruguay y tras su liberación comenzó una vida en el exilio. Se radicó en Argentina, gobernada por Juan Domingo Perón, donde fundó y editó una revista cultural llamada Crisis. Después del golpe militar respaldado por Estados Unidos en ese país en 1976, el nombre de Galeano se agregó a la lista de los condenados por los escuadrones de la muerte.
La existencia actual del grupo de Puebla, en pleno siglo XXI, años después de esas dictaduras militares atroces, nos lleva a reflexionar acerca de la realidad latinoamericana, de la dependencia, el colonialismo y la intromisión del imperialismo estadounidense; es importante que surjan agrupaciones como la mencionada, que den aire y aliento a posiciones progresistas en nuestro continente y puedan ser una confrontación a los embates de la derecha y ultraderecha, que siempre estarán presentes. Como poblano, además, me da un enorme orgullo que este grupo internacional se llame “Grupo de Puebla”, el lugar que fue la cuna de la Revolución Mexicana el 18 de noviembre de 1910.
El Padre Ubú creo que no tendría nada que decir al respecto, pues su reino, a pesar de su historia medieval, no tiene la riqueza política de Puebla una entidad simbólica donde se derrotó al ejército más poderoso del mundo, el francés el 5 de mayo de 1862, y que aun en la actualidad tiene un gran valor histórico, el cual debemos de reivindicar, lo que no será fácil, pero no imposible.
¡Vamos a interrumpir aquí!









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