Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
74_RAT1
UBÚ 0

Fideicomisos y confusión científica y cultural

· octubre 2, 2020

Ismael Ledesma Mateos

 

Los científicos son un sector extraño al que yo pertenezco, pero donde procuro mantener una “sana distancia” (término de moda). En él impera la fragilidad económica, no precisamente en términos salariales, sino por la necesidad de contar con recursos para financiar sus investigaciones, comprar equipos, participar en eventos que implican gastos para viajar, principalmente al extranjero, otorgar becas –algo crucial, pues son los becarios los que sacan adelante las investigaciones–. Es algo complejo sin duda. Yo me formé como científico en la parte final de la década de los años setenta y luego en los ochenta, y viví situaciones de precariedad horribles. Una de mis mejores maestras, de origen cubano y formada en el IPN, me decía: “desde muy joven siempre he escuchado que México está en crisis”.

Inicié mi carrera científica en la ENEP Iztacala de la UNAM. Empecé a trabajar, aun siendo alumno, en 1981, enseñando teoría de la evolución y enzimología. Siempre ahogado con carencias económicas. En un momento, mi maestro Sergio González Moreno me dijo que ya no había presupuesto para tener ratas, que era mi modelo de trabajo. Me propuso trabajar con vegetales y dije que no. Y entonces me fui al CINVESTAV, donde sí había dinero, pero tampoco mucho. Yo trabajaba regeneración hepática y cirrosis, y necesitaba muchas ratas de laboratorio, de la variedad Wistar –blancas, preciosas, sensibles, inteligentes, que hasta la fecha adoro, pues a ellas les debo mi carrera y a las que se la deben muchos de mis alumnos, sobre todo los de la Escuela de Biología de la Universidad Autónoma de Puebla–. Podría decir, con contundencia, que en biología experimental “sin ratas no hay paraíso”. También trabajé con ratones, cuyos y conejos –estos últimos para hacer una vacuna cuando estudie cosas de inmunología–, pero esos animales nunca serán como una rata.

Los problemas económicos eran constantes, pero a pesar de eso salíamos adelante. En la maestría cambié de modelo. Usaba corazón de perro. Ahí no hacía experimentos con ellos, solo los mataba y les sacaba el corazón para estudiar una enzima, que era lo que mi importaba. Usaba ese animal por el tamaño del órgano. De haberlo hecho en ratas, hubiera tenido que matar muchísimas. En cambio el corazón de un solo perro me duraba para un mes de trabajo, y era algo más barato. Esto lo menciono porque debe quedar claro que la ciencia cuesta, se hace con dinero y en un país como el nuestro debe provenir del financiamiento gubernamental. Pero en esos años nadie hablaba de fideicomisos.

La falta de recursos para los investigadores provocó que muchos se fueran del país, lo cual condujo a que en el sexenio de Miguel de la Madrid, con Carlos Salinas de Gortari como secretario de Programación y Presupuesto, se creara el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) como una forma de complementar el ingreso de los académicos y evitar su éxodo del país. Cuando surgió, varios de mis profesores en la Maestría lo vieron con malos ojos, negándose a inscribirse a él. Mi director de tesis, el Dr. Edmundo Calva Cuadrilla, General del ejército mexicano, ingresó, pero al siguiente periodo se rehusó a reingresar pues consideraba que los criterios de evaluación eran humillantes.

Cuando era Director de la Escuela de Biología no podía ingresar al SNI. En esos tiempos te daban el llamado “reconocimiento”, pero no te pagaban. No me interesó en lo más mínimo. Yo escribía en El Universal de Puebla y firmaba debajo de mi nombre con la adscripción que tenía: “Escuela de Biología de la UAP”, pero otro colega universitario que también colaboraba en el diario firmaba con su nombre y luego ponía Sistema Nacional de Investigadores. Yo le pregunté si trabajaba ahí y me respondió que no –de hecho era funcionario menor de la UAP–, pero que lo ponía porque era miembro del SNI, así hay gente que se enorgullece de ello. Yo ingrese por una simple y sencilla razón: necesitaba dinero, pues mi salario no era suficiente para mis necesidades, pero nunca lo consideré un valor. Y hace unos años, en 2014, un científico que fue mi maestro y gran amigo decidió abandonar el SNI, a pesar de su notable producción académica. Se trata de un sistema abyecto, que genera valoraciones incongruentes con la realidad.

Eso es parte de la problemática socioantropológica en el ámbito de la ciencia y de la tecnología, donde los investigadores sobrevaloran ciertas cosas y no aprecian otras. La creación del CINVESTAV fue sin duda un acontecimiento trascendental en la historia de la ciencia en el país. Es una de las más importantes instituciones del país, en algunas aéreas la principal. Pero cuando se fundó a iniciativa del Ingeniero Eugenio Méndez Docurro y tuvo como primer Director al Dr. Arturo Rosenblueth, el dinero fluía de manera directa del gobierno federal. Cuentan las anécdotas que cuando un investigador llegaba a pedirle dinero para un equipo o reactivos a Rosenblueth, él preguntaba “¿cuánto?”, abría su cajón y sacaba de ahí los billetes. Durante las magníficas direcciones posteriores, de Guillermo Massieu y de Manuel V. Ortega, el dinero abundaba, incluso en periodos de crisis recurrentes. Entonces, no entiendo ahora eso de los fideicomisos y el “tango” en torno a su desaparición.

Yo no sé cuándo se instituyó el fideicomiso para el CINVESTAV, ni sabía de su existencia; pero cuando estudié ahí, eso no existía. Hoy, en su conferencia de prensa matutina, el Presidente Andrés Manuel López Obrador fue claro y contundente al afirmar que no habrá ninguna disminución de recursos para la cultura y la ciencia, que eliminar los fideicomisos sólo tiene por intención acabar con las intermediaciones y hacer que el dinero llegue a sus usuarios de forma inmediata. En 2011, cuando hacía mi año sabático en el CINVESTAV, una gran amiga que fue mi alumna, y otro gran amigo que fue mi compañero, se quejaban amargamente del trato que les daba el CONACyT: teniendo sus proyectos aprobados, no les entregaban los recursos, el dólar subía de precio y el peso se depreciaba, y los aparatos o reactivos que utilizan son importados y se cobran en dólares. Eso ocurría en la era neoliberal. No entiendo, no sé si sea una forma de amnesia u obnubilación ideológica, pero ahora todo es malo con el gobierno de la 4T, cuando antes era, yo diría, peor. Sigo sin entender la bronca con su famoso fideicomiso y, en todo caso, el Director General del CINVESTAV tendría que enfrentar al gobierno y exigir los recursos necesarios para la institución.

En el reino del Padre Ubú estas cosas no pasaban. No había ciencia ni investigación, pero sí existían la mezquindad y la avidez por el dinero, que pienso que subyace en esta controversia politizada al máximo, y que implica un rechazo al cambio y a la transformación del país. No entiendo cómo científicos e intelectuales pueden tomar esas actitudes. Incluso creería que simpatizarían con la idea de un golpe de Estado para regresar al antiguo régimen corrupto. En el Imperio de Maximiliano, durante la intervención francesa, muchos científicos se pusieron a las órdenes del monarca. Cortesanos de vocación son muchos, es un problema cultural que arrastramos, aquí y en todo el mundo. Me parece desconcertante y deprimente.

 

¡Vamos a interrumpir aquí!

 

[email protected]

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • 2101 UBÚ

    Medios de comunicación y golpismo político

  • Rolando 5 (1) UBÚ

    Rolando García y los estudios sobre la ciencia

  • 1467853128_498944_1467853253_noticia_normal UBÚ

    ¿Ha fracasado el gobierno de Izquierda en México?

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.