Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
01 Evo Morales, por Pablo Lobato.
UBÚ 0

Evo y el golpe de Estado en Bolivia

· noviembre 15, 2019

Ismael Ledesma Mateos

 

El domingo 10 de noviembre renunció el presidente de Bolivia, Evo Morales, cuyo mandato debería concluir el 22 de enero, para luego asumir un nuevo periodo, para el cual fue reelecto. Las fuerzas armadas pidieron su renuncia y lo “invitaron” a dejar el poder, lo que en los hechos es indudablemente un golpe de Estado.

Con la intención de evitar una guerra civil y el derramamiento de sangre, Evo prefirió dimitir, junto con el vicepresidente y otros miembros de su gobierno. La derecha, por su parte, ha negado que haya sido un golpe de Estado, pues no hubo acción militar, pero lo fue el realizado por Temer en Brasil en 2016 y en el siglo XIX en Francia por Luis Napoleón Bonaparte para dejar de ser presidente y convertirse en emperador. Se trata de golpes civiles.

Como escribió Andrés Malamud, investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa (El País, 12 de noviembre): “Un golpe de Estado es la interrupción inconstitucional de un mandato de Gobierno por parte de otro agente estatal. En el reciente caso de Bolivia, los tres elementos están presentes: el mandato del presidente fue interrumpido, el procedimiento fue inconstitucional (no hubo destitución parlamentaria sino renuncia forzada por una ‘sugerencia’) y las Fuerzas Armadas fueron las que definieron el desenlace. Un golpe de Estado no necesariamente deriva en un cambio de régimen. No todos los golpes tienen la misma ideología: los hay de izquierda y de derecha. Las interpretaciones tampoco son homogéneas: hay golpes universalmente repudiados, como el de Augusto Pinochet en 1973, y otros universalmente celebrados, como la llamada Revolución de los Claveles que puso que puso fin al autoritarismo en Portugal. La intensidad de la violencia y el tipo de régimen que lo sucede determina cómo será recordado un golpe. En el caso boliviano, sólo la administración incruenta de la protesta callejera y la restauración urgente de la democracia disiparán los temores de que América Latina esté regresando a sus tiempos más oscuros.” Se trata de un golpe de la derecha contra un gobierno popular.

Esa mañana de domingo Evo Morales había convocado a nuevas elecciones presidenciales, luego de reconocer que el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmaba que no podría avalar el proceso del 20 de octubre luego de que, según ellos, se dieron “severos hechos concretos de fraude en el escrutinio”. Morales resolvió también el reemplazo de los miembros del Tribunal Electoral y la constitución de uno nuevo para fiscalizar las próximas elecciones, con integrantes de la oposición. Luego del desesperado llamado, comenzaron a copar las calles del país movilizaciones convocadas por la oposición derechista, muchas de ellas extremadamente violentas, pero el ejército y la policía aprovecharon la coyuntura para pedir su renuncia, la cual anunció para evitar una escalada de violencia. A continuación se produjo una invasión de la casa de gobierno boliviana, encabezada por Luis Fernando Camacho, un empresario vinculado a los negocios energéticos, que había sufrido expropiaciones de sus empresas en 2006, al comienzo del gobierno de Morales. Camacho, sin ningún cargo electo en su currículum, entró con una bandera de su país y una Biblia, anunciándose como el encargado de “devolver a Dios al Palacio de Gobierno”.

Como sostiene Carlos Burgueño (El Ámbito, 12 de noviembre): “Son estas dos acciones —la militar de ‘sugerir’ esa renuncia y la invasión del civil sin ningún tipo de mandato institucional— lo que técnicamente permiten definir los hechos ocurridos anteayer en Bolivia como un golpe de Estado”. Se buscaba derrocar a Morales, que tenía todo para convertirse en el “bolivariano” más exitoso. Los datos económicos de su gestión hablan de un crecimiento anual constante en todos sus años de gobierno, con un piso de incremento del PIB de 4.1% en 2017 y techo de 6.7% en 2013. La inflación anual promedio (un mal crónico de sus antecesores) alcanzó sólo el 1.7%, mientras que la desocupación anotó el 4.2 % de su población. En la última colocación de deuda que lanzó Morales, Bolivia logró en marzo de 2017 unos 1000 millones de dólares a once años pagando una tasa de 4.5% anual; tomando sólo un tercio de lo que le ofertaron fondos de inversión de todo el mundo.

Ahora que en Argentina triunfó de nueva cuenta un candidato progresista, y Lula ha sido puesto en libertad, la reelección de Evo Morales representaba un grave peligro para la derecha neoliberal, por lo que intensificaron acciones para hacerse del poder buscando evitar que los gobiernos de izquierda se hagan mayoría en América Latina. La asonada golpista en Bolivia culminó con la autoproclamación de la senadora Janine Áñez como presidenta interina, en una sesión de la Asamblea Nacional carente de quórum legal, violando el reglamento de la misma y la Constitución de la República, lo que confirma que se trata de un golpe de Estado, avalado con la pasividad de la OEA y los ataques de su presidente Luis Almagro, que calificó de golpe de Estado la elección que le dio el triunfo a Evo, que da cuenta de la sumisión de esa organización al gobierno de los Estados Unidos.

La golpista Jeanine Áñez, autoproclamada presidenta de Bolivia, dijo: “Me dan pena los mexicanos”, llamó a AMLO “socialista” y apuntó que “la decisión de los mexicanos fue ésa: un socialista en el poder, y ojalá que no tengan que lamentarlo como nosotros”. Asimismo, reiteró: “A mí me dan mucha pena los mexicanos, porque de algo de lo que nosotros queremos salir, ellos decidieron entrar.”

Sin embargo, Adriana Salvatierra, la verdadera presidenta del Senado de Bolivia, reapareció este miércoles para aclarar que no ha renunciado, por lo que a ella le correspondería sustituir a Evo Morales en la presidencia del país andino, de acuerdo con la línea sucesoria planteada en la Constitución. Hasta ahora se pensó que Salvatierra, junto con el vicepresidente boliviano, había dimitido, por lo que la vicepresidenta del Senado, la opositora se autoproclamó. Salvatierra se presentó este miércoles en la Asamblea Legislativa con la intención de retomar sus antiguas funciones, pero los agentes que custodian el Congreso se lo impidieron, recordándole que había renunciado. Ella respondió: “No a mi curul ni a la presidencia”, rodeada de simpatizantes que gritaron: “¡Dejen entrar a la presidenta de Bolivia!” Luego de ello fueron golpeados y agredidos con gas lacrimógeno por los elementos policiacos que vigilan el Congreso boliviano. Además, afirmó que han sido desplazados militares y tanques alrededor del país, especialmente en zonas rurales, donde buscan reprimir a campesinos.

“Éstas son las muestras de que es un golpe de Estado y de que las fuerzas del orden no brindan ni una sola garantía para la seguridad de nadie. Están aquí para reprimir, para gasear y para obedecer a las órdenes de un gobierno que lo único que hace es intentar naturalizar un golpe de Estado”, sostuvo Adriana Salvatierra a través de un video publicado en su cuenta de Twitter (Aristegui Noticias, 14-11-2019).

Se trata de un golpe de Estado no sólo contra un mandatario, sino contra toda la izquierda y el socialismo, ante la importante presencia de Evo Morales como un caso de verdadero éxito en la región (lo que no ocurre en Venezuela), siendo un personaje de trascendencia mundial. En marzo de 2011 Slavoj Žižek visitó Bolivia, invitado por la vicepresidencia en el marco de los seminarios “Pensando el mundo desde Bolivia”, y fue a discutir su filosofía y conceptos políticos desde la perspectiva boliviana.

Desde la victoria electoral de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo en diciembre de 2005, han sido innumerables los intelectuales comprometidos que han visitado Bolivia para enseñar, debatir y también aprender de una lucha como la que se desarrolla en este país andino-amazónico en el corazón de Sudamérica, con una historia plena de vicisitudes, la tierra donde el Che Guevara fue asesinado.

Cuando el Padre Ubú, ese gran golpista, fue derrocado, ningún país lo hubiera acogido pues se trataba de un autócrata, que no hubiera podido invocar la ayuda humanitaria, ni tenía apoyos que hubiera sabido cultivar dada su carencia de convicciones. Muchos gobiernos habrían compartido con él su autoritarismo y despotismo, pero ellos no tendría por qué rescatar a alguien igual o peor que ellos, pues ya sabían cómo acrecentar las phinanzas y tratar a sus adversarios con el uso de los palitroques en la onejas y las tenazas de descerebración, métodos que la nueva dictadura golpista de Bolivia con seguridad utilizará para mantenerse en el poder.

¡Vamos a interrumpir aquí!

[email protected]

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • 2101 UBÚ

    Medios de comunicación y golpismo político

  • Rolando 5 (1) UBÚ

    Rolando García y los estudios sobre la ciencia

  • 1467853128_498944_1467853253_noticia_normal UBÚ

    ¿Ha fracasado el gobierno de Izquierda en México?

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.