Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
02 El poder ignorante_
UBÚ 0

El poder y la ciencia, el caso de Joliot

· febrero 18, 2017

 

 

Ismael Ledesma Mateos

 

La ciencia tiene una ligazón indisoluble con la política. Quien no sea consciente de ello vive en un craso error. Sin ese vínculo con la política, no es posible la concreción de la ciencia. A mí me mata de la risa cuando escucho a científicos decir pestes de la política, como si no pudieran darse cuenta de que los recursos con los que realizan la investigación dependen de ella. Y, curiosamente, muchos políticos tampoco entienden ese vínculo crucial, y por ello en las cámaras del Congreso de la Unión en México es común que no les interese presidir o ser parte de las comisiones de Educación y de Ciencia y Tecnología.

Ubú Rey sería sin duda alguna uno de esos gobernantes que no tendrían el menor interés en las ciencias y que manifestaría un profundo desprecio por ellas y quienes las practican, sin pensar en la importancia de canalizar sus “phinanzas” a esas actividades indispensables para el desarrollo de un país. ¿Cuál sería la situación de México en su relación con Estados Unidos si tuviéramos misiles balísticos que los físicos e ingenieros mexicanos bien hubieran podido construir? Nuestros gobiernos ambiciosos, como el del Padre Ubú, no pensaron en ello.

Un caso memorable que utilizo en mi curso de sociología de la ciencia en el último semestre de la carrera de biólogo en la UNAM es de de Fréderic Joliot, el yerno de los Curie, analizado de manera magistral por Bruno Latour en su texto “L’ histoire et la physique méeles”, traducido al castellano como: “Joliot, un punto de encuentro entre la historia y la física” (me gusta más el título original en francés, que da cuenta de esa liga indisoluble entre la historia, la política y la ciencia como una mezcla.

El texto de Latour nos relata la manera de cómo Joliot tiene que conjugar su actividad científica en el laboratorio con una intensa actividad política, negociando con el Ministerio de Guerra francés contar con los recursos necesarios para construir la primera pila atómica, que permitiría tener “la bomba” que garantizaría la soberanía nacional ante la inminente invasión nazi, en el contexto de los inicios de la Segunda Guerra Mundial. La historia de este caso es apasionante: cómo la mitad de su día Joliot tiene que coordinar la investigación en su laboratorio, y la otra mitad negociar con el Ministerio, convencer a legisladores, tratar con la Unión Minera, que debe de abastecerlo de uranio y conseguir el “agua pesada”, necesaria para manipular la reacción. De hecho existe una película (donde el propio Joliot actúa), de nombre La bataille de l’eau lourde, de Jean Dréville, donde se da cuenta de su actividad política y su vínculo con el ministro de Guerra, que no es un egresado politécnico, Raoul Dautry, quien tuvo la sensibilidad para apoyar a Joliot en su ambicioso proyecto.

Joliot tenía como propósito realizar la primera “reacción en cadena” que llevara a la fisión nuclear, generando una cantidad inmensa de energía que podría usarse para fines pacíficos en reactores para proporcionar electricidad, y también, por otra parte, con fines bélicos, o más bien, en este caso, de defensa nacional, como producir un “bomba nuclear”.

Este físico tuvo que ser capaz de conjugar todos esos intereses, junto con la obvia vanidad del científico que siempre tiene en su mente la idea de decir y decirse: “Yo fui el primero”. Y lo hubiera sido, aunque las circunstancias no se lo permitieron.

Se trata de una historia que reúne tanto la capacidad de acción política, como la científica, En la cual participan espías, militares y físicos. Era necesario evadir a la inteligencia nazi, que no podía conocer las características específicas de la investigación y, además, evitar el desabasto de los materiales para la realización del proyecto, que tenían que llegar a Francia procedentes de Noruega (el agua pesada) así como del Alto Katanga, en África, de donde provenía el uranio. Además de haber conseguido un hangar en Ivry, donde se realizarían experimentos que no pueden hacerse en un pequeño laboratorio del CNRS (Consejo Nacional de la Investigación Científica).

¿Qué hubiera pasado si el Congreso francés veta la aportación de enormes recursos autorizados por Dautry? Evitarlo implica tener diputados y senadores sensibles y que no sean ignorantes, que sepan valorar la importancia de la ciencia para el desarrollo y la seguridad nacional, lo cual a su vez significa la necesidad de saber convencer y tener credibilidad. Dautry, en todo momento creyó en Joliot, pero eso no pasaba con todo el mundo; sus colegas físicos de otros países no le creían del todo, les parecía su idea una idea pretenciosa y peligrosa. (Leo Szilard, exiliado en el laboratorio de Enrico Fermi, veía con temor el hecho de que Joliot estuviera publicando avances de sus resultados y eso permitiera a los alemanes adelantarse y tener antes la bomba.)

Lo que nos enseña este caso es la existencia de dos clases de operaciones sociológicas: las de traducción y las de convicción. Las primeras implican cómo algo que viene de un punto de partida va a ser diferente en su punto de llegada (no se refiere de ninguna manera a la traducción lingüística, sino a un proceso epistemológico y mental), por ejemplo, cómo los intereses políticos se transforman en intereses científicos, como en el caso de Dautry y cómo los intereses científicos se transforman en políticos, como con Joliot, o bien cómo una teoría, con una estructura original, es adosada de otros elementos, como ocurrió con la teoría darwiniana de la evolución, que no toca el tema del origen de la vida y que en México, con Alfonso L. Herrera, se presenta como una unidad integral.

Las segundas, las operaciones por convicción, implican, como su nombre lo indica: “cómo convencer”, lo cual no es cosa fácil. Son indispensables, tanto en la ciencia y en la política, lo que tiene que ver con la forma de expresarse y la de argumentar. Como decía mi maestro Alfonso Vélez Pliego: “No basta tener la razón, hay que tenerla a tiempo y tener la fuerza para sostenerla.”

De tal forma que, luego de la “traducción”, es determinante la “convicción” para permitir el establecimiento social de un planteamiento.

Escribe Latour: “Joliot como todos los investigadores necesita a los demás, necesita disciplinarlos, convencerlos, no puede prescindir de ellos y encerrarse en Le Collége de France, convencido de que es el único en tener razón. Pero no por ello se encuentra totalmente desarmado. En las discusiones con sus colegas puede apelar a otros recursos. Ésta es precisamente la razón por la que tenga tanta prisa por ralentizar los neutrones con el deuterio. Solo no puede esperar que sus colegas le crean, pero si su pila pudiera entrar en una reacción en cadena, aunque sólo fuera por unos segundos, y pudiera captar pruebas suficientes de este suceso para que nadie pudiera acusarlo de haber visto visiones, Joliot ya no estaría solo […] Disciplinar a los hombres movilizando a las cosas, movilizar a las cosas disciplinando a los hombres, éste es el nuevo método utilizado para convencer, denominado a veces investigación científica.”

Este texto me fascina, pues nos proporciona una verdadera claridad de lo que es la ciencia, no la versión cursi que se enseña en las escuelas. Por eso la uso en mis cursos, con la esperanza de que mis alumnos sean en el futuro grandes investigadores (lo que ya me ha pasado ver, por fortuna). Pero, adicionalmente en este texto mi maestro Latour plantea un modelo de estructura de la ciencia, muy distinto al que los ingenuos tienen en la mente, donde creen que la ciencia tiene una forma de huevo estrellado, donde hay un núcleo central (la yema) y una periferia (la clara). Ese centro sería la ciencia “pura y casta”, y lo externo sería lo social, lo político y económico, que no tiene relación directa con el núcleo. ¡Nada más falso!

En contraposición, Latour planteó un modelo que él llama “rosácea”, donde se dan cinco órbitas elípticas interconectadas: la primera es la de la “Movilización del mundo”, que consiste en lo que todos piensan que es la ciencia, es decir, la investigación directa con nuestros objetos de estudio. Pero nos dice que eso no es nada, si no consideramos las otras, que implican lo estrictamente sociológico. La segunda es “la autonomización”, que es el contar con colegas y alumnos que te entiendan, te comprendan, discutan contigo y compartan tus ideas. Sin eso no somos nada, es la esterilidad total. La tercera es la de “las alianzas”, que implica toda una red de acuerdos y negociaciones, tanto con instancias gubernamentales como con la industria y el sector privado o el ejército. Sin esas alianzas, tampoco se hace nada. La cuarta órbita es la de “representación pública”, en la cual es crucial que sectores ajenos a la ciencia y al gobierno tenga idea de lo que se hace en la investigación y la vean con “buenos ojos”. Y la quinta, la que mantiene todo en congruencia y articulado, es la de “los vínculos y elementos vinculantes”. Sin todo ello, no puede haber una ciencia eficaz.

El Rey Ubú no entendería este discurso, ni le importaría, como también ocurre con los malos gobiernos que sufrimos en México y en otros países, como ahora Estados Unidos con su gobernante psicópata. Pero bueno, espero que lo entiendan mis lectores.

¡Vamos a interrumpir aquí!

[email protected]

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • 2101 UBÚ

    Medios de comunicación y golpismo político

  • Rolando 5 (1) UBÚ

    Rolando García y los estudios sobre la ciencia

  • 1467853128_498944_1467853253_noticia_normal UBÚ

    ¿Ha fracasado el gobierno de Izquierda en México?

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.