
La pandemia del COVID-19, SARS-CoV-2 o coronavirus constituye un acontecimiento de enorme gravedad para el mundo y su futuro. Nos encontramos ante un escenario insólito que de manera abrupta irrumpió en todos los países, en distintos grados, pero que está presente y es amenazante. La muerte como un fenómeno colectivo, que requiere la acción gubernamental de forma serena, fría y organizada. ¿Cómo apareció este virus? ¿Fue diseñado en un laboratorio? ¿En qué país, Estados Unidos o China? O bien, se trata de un fenómeno biológico natural, en el entendido de que constantemente se da la emergencia de nuevos virus, en muchos de los casos por mutación de otros existentes.
Estas preguntas se enmarcan en el contexto de incertidumbre y temor que ha invadido a toda la humanidad y que particularmente, en el caso que nos compete, a México.
Se trata de una enfermedad nueva, de la que no se tienen antecedentes y para la que no existe cura alguna, a pesar de los esfuerzos que se desarrollan en varios lugares del mundo para encontrar fármacos adecuados para tratarla, así como una vacuna, lo cual es difícil que se logre antes de que la pandemia haya llegado a su fase final. En China, donde se inició la infección, han declarado que la epidemia ya ha sido controlada y la población ha podido dejar el aislamiento. Esto ocurrirá paulatinamente en varios países, aunque en México se dará con posterioridad, pues la epidemia empezó después que en otras naciones.
Observando los datos que nos muestra la Secretaría de Salud (SSa), podemos percatarnos de un adecuado manejo de la información, de manera técnica y científica, al mando de la vigilancia del proceso el subsecretario Hugo López-Gatell, quien además de ser médico por la UNAM y maestro en ciencias médicas, también por la UNAM, es doctor graduado en epidemiología, formado en la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos.
No obstante, ante la fuerte presencia mediática del subsecretario, quien cuenta con todo el apoyo y la confianza del presidente de la República, se ha desatado una campaña de ataque y desprestigio en contra suya por parte de columnistas y comentócratas de derecha (a los que AMLO llama conservadores), adversarios del nuevo proyecto de nación concretado en lo que se denomina la Cuarta Transformación. Realmente es repugnante ver lo que escriben; como si de pronto, del ejercicio del periodismo chayotero, se hubieran convertido en inmunólogos y epidemiólogos. Si desde antes de la emergencia sanitaria que implica la pandemia el nivel de odio que proyectaban era nauseabundo, ahora aprovechan al coronavirus para descalificar las acciones del Estado mexicano e intentar dividir a la sociedad. Llenos de rabia por los caminos de cambio en México, Carlos Loret de Mola, Pablo Hiriart, Raymundo Riva Palacio, Joaquín López-Dóriga, Macario Schettino, Ciro Gómez Leyva, Ricardo Alemán, Salvador García Soto o Víctor Trujillo (Brozo), entre otros, son quienes destilan más veneno.
Cierto: hay matices entre ellos, pero su común denominador es el odio al presidente, lo cual no significa que objetivamente consigan su propósito, que es mermar la credibilidad de AMLO. Aquí se conjugan varios factores; uno de gran trascendencia es la actividad política de la cúpula empresarial, y la oposición política que alientan (y con seguridad financian a varios de estos comentócratas).
Se trata de mermar la credibilidad del presidente con la intención de derrocarlo, de acuerdo a lo que se ha denominado como “golpe blando”. En este contexto, la pandemia apareció como “anillo al dedo”, no de la manera desafortunada, como lo dijo AMLO (pensando que cuando salgamos de ella el país se verá fortalecido, con más unidad y confianza luego de una grave crisis), sino como un pretexto para atacar a su gobierno, criticando y cuestionando todas sus acciones, calumniando y sembrando confusión.
A esta derecha rapaz y sus esbirros, no les importa el bienestar del país sino la derrota de un nuevo proyecto de nación distinto a sus intereses. No ven el contexto internacional, ni las diferencias entre México y otros países, y hacen comparaciones absurdas, sin reflexionar sobre la realidad mexicana. En todo el mundo afrontamos un fenómeno aterrador, que llevará a cambios muy drásticos para la humanidad. Por ello, el filósofo esloveno Slavoj Žižek se pregunta: “¿Qué película estamos viendo ahora en la vida real?” Lo que nos lleva a la mente la idea de que estamos pasando “ahora por un caso de la vida real, de esos que estábamos acostumbrados a ver en las distopías de Hollywood”. A continuación nos dice: “por una fracción de segundo recordé la distópica Soylent Green (1973), que tiene lugar en una tierra superpoblada post-apocalíptica, y donde los viejos ciudadanos disgustados con la vida en un mundo tan degradado tienen la opción de “regresar al hogar de Dios”: en una clínica del gobierno, se sientan cómodamente y, mientras observan escenas de naturaleza prístina, se les duerme gradual e indoloramente… Cuando algunos conservadores estadounidenses propusieron que se sacrificará la vida de los mayores de 70 años para que la economía funcione y salve el estilo de vida estadounidense, ¿la opción presentada en la película no sería una forma ‘humana’ de hacerlo? Pero todavía no estamos allí… Esta realidad no seguirá ninguno de los guiones de películas ya imaginados, pero necesitamos desesperadamente nuevos guiones, nuevas historias que nos proporcionen a todos una especie de mapeo cognitivo, un sentido realista y al mismo tiempo no catastrófico de a donde deberíamos ir. Necesitamos un horizonte de esperanza, necesitamos un nuevo Hollywood post-pandémico”.
Al leer esto, de inmediato lo asocio con el ataque de un columnista de El Universal que escribe que el gobierno pretende “jugar a ser Dios”, en relación a la Guía bioética para asignar recursos durante el COVID-19, donde, dicen, se propone dar prioridad para salvar vidas a jóvenes en vez de ancianos, en un embate más de ataque a la Secretaría de Salud federal, lo cual intenta incidir en la mentalidad de la población creyente. Paralelo a esto, el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, afirmó que el COVID-19 es un castigo de Dios, por la homosexualidad, el aborto y la eutanasia. Éste es uno de los frentes que el complejo panorama de la pandemia nos muestra.
El otro es el de la grave crisis económica, que el aislamiento ha producido y que al momento de levantarse la contingencia se manifestará con enorme contundencia, no sólo en México sino en todo el mundo, aunque en nuestro caso los detractores de la 4T buscan y buscarán aprovecharlo con la intención de sacar a AMLO de la presidencia. El escenario distópico que anhelan es que se eleve enormemente la cantidad de muertos, los cuales quisieran ver en las calles, para culpar al Sistema de Salud de negligencia e incapacidad. En esa lógica, lo que políticamente no han podido lograr lo puede hacer el coronavirus. Así, el más pequeño error, la menor equivocación se utiliza como un instrumento para denostar y, a manera de pinza, tenemos a un brazo que es la enfermedad, pero en el otro a la política, con los medios de comunicación, las cúpulas empresariales, los gobernadores disidentes y los partidos de oposición, el PAN y el PRI.
Así, un evento sorprendente fue el ocurrido la noche del 17 de abril, cuando el conductor del noticiero Hechos de TVAzteca, Javier Alatorre, dijo: “Ya no haga caso a López-Gatell”, y señaló que las cifras del subsecretario y sus conferencias son intrascendentes. De igual forma dos actores y un futbolista han puesto empeño en desacreditar los esfuerzos del gobierno por frenar la pandemia y atender a los afectados. Evidentemente, estas acciones se intensificarán pues la crisis, tanto sanitaria como económica, se muestra como un escenario macabro, apropiado para mermar a las instituciones y buscar el debilitamiento del poder ejecutivo de la nación y la pérdida de credibilidad en él, en una estrategia claramente golpista.
Por todo ello, es crucial que la acción técnica en hospitales, realizada por médicos y enfermeras, esté en conjunción con un gran empeño en la investigación científica que busque encontrar soluciones a esta grave problemática. Donde los científicos, en vez de pasarse el tiempo quejándose del gobierno, alegando por el tema de los fideicomisos (que aún no se han resuelto definitivamente), piensen en aportar ideas para afrontar la crisis, y quienes tengan formación en elaboración de vacunas, y los que sepan inmunología, virología, infectología, epidemiología, genética, biología molecular y biología celular, biotecnología, farmacología deben ponerse manos a la obra.
Aquí vemos en toda su concreción la dimensión de las relaciones entre ciencia y política, una ciencia que salga de su torre de marfil y busque vincularse con la sociedad en un momento extremadamente delicado.
Regresando a Slavoj Žižek, él sostiene: “El coronavirus nos obliga a elegir entre el comunismo global o la ley de la jungla… Ante la propagación del Covid-19, necesitamos decidir si promulgamos la lógica ‘más brutal de la supervivencia del más apto’ o algún tipo de ‘comunismo reinventado que incluya coordinación y colaboración global para afrontar la pandemia’.” Más adelante, dice: “este enfoque integral debería ir mucho más allá de la maquinaria de los gobiernos individuales, abarcando la movilización local de personas fuera del control estatal, así como una coordinación y colaboración internacional fuerte y eficiente. Si miles de personas son hospitalizadas, se necesitará ‘un número enormemente mayor de máquinas respiratorias’, y para obtenerlas, el Estado debe ‘intervenir directamente’ de la misma manera que lo haría en condiciones de guerra cuando se necesitan miles de armas’, así como “confiar en la cooperación de otros estados… Al igual que en una campaña militar, la información debe compartirse y los planes deben coordinarse por completo”.
Por lo mientras, sólo nos queda esperar el “aplazamiento”, con el temor de la “muerte en el alma”, para que la epidemia sea controlada, evitar la paranoia, no difundir noticias falsas, lavarnos las manos 20 segundos, 25 veces al día o más, usar cubrebocas y, si es no es necesario, sobre todo: “No salga de casa”.
¡Para mí es suficiente!








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