Ismael Ledesma Mateos
La llegada al poder de Donald Trump representa un acontecimiento que ha producido conmoción y trastorno en todo el mundo. La representación inmediata que viene a mi mente es la de Calígula o Nerón, que marcaron los inicios de la caída del Imperio Romano.
Efectivamente, con este personaje en el poder el Imperio Estadunidense está destinado a su debacle. Si Vladimir Putin tuvo injerencia en las elecciones de ese país, por medio de sus sistemas de inteligencia, fue seguramente bajo el razonamiento de destruir al enemigo “por dentro”. ¿Para qué aventarles un misil balístico con cabeza nuclear, si podemos hacerlo estallar internamente? No creo que se trate de ninguna coincidencia ideológica, es perversión política pura.
Ni el Padre Ubú llegó en tan poco tiempo en el poder a los excesos retóricos de Trump, con sus amenazas no sólo a México sino a muchos países del mundo y sus decisiones arbitrarias con respecto a los inmigrantes y el riesgo de una desestabilización militar del orden mundial. Creo que la mujer de Trump no es una Madre Ubú que lo controle, ni su ministro de Defensa sea alguien como el Capitán Bordura que, a pesar de su maldad, tenía un dejo de sagacidad.
Trump representa la coronación de la estupidez de los Estados Unidos e inevitablemente la muerte del “sueño americano”. Su discurso no es de ninguna manera democrático ni liberal, más bien es fascista: en ningún momento aparece la conciliación, sino el racismo y la confrontación absurda. En sus gestos de ninguna manera vemos a un político en el sentido estricto del término, sino a un payaso prepotente, que ha causado animadversión en gran parte de la población de su país e impactado ¡en todo el mundo!
Una noticia atroz es que despidió a la fiscal que rechazó su veto migratorio, lo que muestra que lo suyo no será el respeto al estado de derecho. Ha prohibido el ingreso a Estados Unidos de personas provenientes de siete países: Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, país donde realizó ya su primer bombardeo con drones y helicópteros artillados y hubo 58 muertos, incluso varios niños y ¡hasta un militar estadunidense! ¿Cómo es posible que en tan poco tiempo en el poder se atreva a hacer esto? Se trata de un psicópata que quiere demostrar su poderío a como dé lugar, sin importarle las consecuencia que esto pueda tener para su país.
En un magnífico video de caricatura que me envió mi más grande y querida amiga de España, aparece Trump golpeando una pera de box, donde la primera imagen en ella es la Estatua de la Libertad, Ciertamente, él odia a la libertad. Luego aparecen en la pera imágenes de otros países, obviamente entre ellos México. Finalmente aparece golpeando a todo el globo terráqueo, y resulta que la pera, que es la Tierra, lo golpea a él y lo tira noqueado. ¡Es genial! Y ésa es la visión que se tiene de este terrorífico personaje también del otro lado del Atlántico. Al extremo de que la conservadora líder de la Unión Europea, Ángela Merkel, criticó fuertemente el veto migratorio de Trump. Como se dice en los tribunales, entre Europa y Trump —que no Estados Unidos— ha quedado “entablada la litis”, es decir, el pleito.
A los cinco días de haber asumido el poder, firmó su absurda orden de construir el muro fronterizo con México, ante lo cual sólo hemos tenido declaraciones blandengues de Peña Nieto, aunque se rumora que en vez de defender nuestra dignidad y soberanía, podría llegar a un acuerdo con Trump, vía Videgaray (enlace para la aberrante visita a México), con la intención de fortalecer al PAN y tratar de impedir la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia, lo cual parece inminente, como incluso varios priistas han comentado.
He leído en Puebla tres punto cero, que el lunes en su columna de El Universal Salvador García Soto escribió que Ricardo Anaya y Santiago Creel, el 20 de enero visitaron Los Pinos, pasando por las puertas más secretas para acordar con Peña Nieto una estrategia que implica reconocer el triunfo de Josefina Vázquez Mota en el Estado de México y apoyar al PAN para la Presidencia, y que algo así se podría pactar con Trump. Con ello Peña Nieto, “en vez de centrarse en defender a México frente a las amenazas de Donald Trump, prefiere dividir más a los mexicanos, cerrando el paso a López Obrador…”
No obstante, no creo que lo logren. Un gran sector de la población mexicana, principalmente la gente pensante, está harta del PRI-AN, y lo que pretende Trump es sin duda un trastorno que provoque una conmoción, pero eso puede ser benéfico para la nación. Ya basta de pensar en el mercado con el vecino más cercano, el mundo es grande y México tiene productos que son atractivos internacionalmente (pienso en este momento en los deliciosos aguacates, y qué decir del tequila y del mezcal… sólo por asociación libre). Una coyuntura como ésta bien puede conducir a un despertar de la nación, rompiendo la dependencia con el país que se construyó en gran parte con el despojo de una enorme parte del territorio de México.
Que ya no haya automotrices gringas, no importa: tenemos las alemanas, las japonesas y hasta las chinas; aunque debiéramos tener las mexicanas. Es el momento de que México deje de ser una economía basada en la producción de “bienes de consumo directo”, para producir “bienes de capital”. ¿Importar gasolinas? ¿Por qué no producirlas? Tenemos ingenieros químicos de la mejor calidad del mundo. Claro que podemos armar refinerías, y para explorar aguas profundas, se puede contratar a los noruegos, con su plataforma móvil con nombre del vikingo, Erín el Rojo, y pagar por sus servicios sin privatizar nada, ni vender nuestro patrimonio. Pero para ello ¡falta visión y liderazgo!
El PRI-AN no tiene esa visión ni capacidad de liderazgo, por ello se requiere una nueva alternativa y creo, por los sondeos que hago, que el pueblo está convenciéndose de ello. Se necesita alguien que pueda pilotear la nave, claro, con un sólido equipo, y entonces podremos decir: Y la nave va…!, como el título de la película de Fellini, con todo lo que ello implica, pues nada será perfecto, pero por lo menos hay que intentar que marche, y con los gobiernos del PRI-AN eso es imposible.
Ante la llegada de Trump, México tiene un reto que puede llevarlo a la superación del país. Si Cuba sobrevivió al bloqueo gringo, un país enorme y rico como el nuestro puede superar los ladridos y agresiones de un demente. El asunto es ponerse a trabajar y a pensar y abandonar la comodidad de la idea del “libre comercio”, que sólo ha favorecido a una burguesía parásita. ¿Acaso Slim necesitó el Telecan para invadir con su telefonía enormes aéreas del continente? (Recuerdo, al caminar en Puerto Madero, en Buenos Aires, ver las instalaciones de Telmex, ahí en Argentina.) No requerimos de Estados Unidos para subsistir, pero para mucho ellos sí requieren de México.
Ubú Rey llegó al poder por un golpe de Estado, pero no tenía atrás la carga de un PRI-AN. Fue un autócrata, un autoritario, un déspota, como es Trump, pero no contaba con una red que lo sustentara. En el caso de Estados Unidos, creo que hasta el Partido Republicano pronto dejará de ser su red, pero, para desgracia de México, lo que impide nuestro avance es la red de la corrupción. ¡Vamos a interrumpir aquí!









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