Mariela Arrazola Bonilla
Es común escuchar que las ferias de arte son espacios democráticos toda vez que dan visibilidad a muchos artistas y a que son foros muy concurridos por nuevos públicos de arte que buscan espacios relajados y menos intimidantes que los museos o las galerías. Es un hecho que buen número de personas apoye estos espacios y los considere como estandartes de la democratización del arte en nuestros días.
Sin embargo, la realidad es que las ferias, al igual que la mayoría de las instituciones del mundo del arte son espacios excluyentes y elitistas.
En México la feria más importante, en términos de la atención mediática que suscita, es Zona MACO, que anualmente, a principios de febrero reúne a la crema y nata de la sociedad mexicana y a buena parte del mundo del arte, artistas, estudiantes, público, galeristas, críticos, etcétera.

Sección general de la feria: RGR+ART.
Para el público la entrada tiene un costo de 250 pesos por persona (los organizadores esperan 35,000 personas); a veces aplican descuentos a estudiantes. Pero para los artistas, exponer ahí es todo menos fácil, pues no basta con autoproponerse, el artista tiene que pertenecer a una galería y esa galería paga por estar en la feria. Además, la galería manda a los artistas que decide.
Es decir, es una doble exclusión, porque no basta ser artista y porque hay que tener galerista y esto significa estar ya dentro del mercado del arte para llegar a una mayor “audiencia”. Aunque tienen un espacio dedicado a nuevas propuestas, esta sección tampoco es elegida por el público, sino por un curador, algún experto en arte independiente. Pero al final todo se ve igual porque la línea es clara, las tendencias del mainstream son las que se muestran.
Zona MACO se autoproclama la feria más importante de América Latina. No obstante, luego de trece años de llevarse a cabo, sus organizadores nunca han hecho pública las ganancias de los galeristas que ahí venden ni publican el volumen total de ventas. De hecho, al revisar reportes, ni siquiera aparece entre las más visitadas. Por ejemplo, ARCO en Madrid recibió en el 2014 100 mil visitantes, seguida de Art Basel con 92,000 y ART Basel Miami Beach, 72,000 (Reporte TEFAF, 2015)

Sección general de la feria: Paul Kasmin Gallery.
Más que motivo de orgullo nacional, esta feria no es más que el negocio de un par de personas y una opción para ver algunas de las propuestas artísticas más comerciales de la escena internacional, como el neoconceptualismo y el minimalismo, piezas que si bien pueden tener algo bueno de fondo, a primera vista más bien sirven para decorar bien la casa, no cualquier casa: la casa blanca y esos espacios amplios de paredes blancas vacías.
Twitter @MarielaArrazola









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