Mariela Arrazola Bonilla
La artista nació en Bagdad en el año de 1950 y se mudó a Londres en el año 1972 para estudiar arquitectura. Recién se graduó, comenzó a trabajar para la Oficina de Arquitectura Metropolitana (Office of Metropolitan Architecture) en Londres y además impartía clases en la Asociación de Arquitectura de la misma ciudad.

Foto de Brigitte Lacombe.
Comenzó sus primeros proyectos independientes en la década de los ochenta. En esa misma década comenzó a recibir premios por sus proyectos, pero pasaba todavía desapercibida. En total, realizó más de 950 proyectos en 44 países bajo la premisa de crear espacios culturales, corporativos y residenciales transformadores que funcionaran en sincronía con sus alrededores.
Lo característico de su estilo es que traspasa las barreras que dividen la arquitectura del diseño urbano; sus obras experimentan con conceptos espaciales logrando así intensificar paisajes urbanos preexistentes, como, por ejemplo, el proyecto conceptual que presentó recientemente para Monterrey, el Esfera City Centre, donde claramente se aprecia que sus edificios no compiten contra el cerro, sino que dirigen la mirada hacia el mismo integrándose y resaltando dentro del paisaje. Todo lo opuesto a los desarrolladores inmobiliarios que han privado a la ciudad de Puebla del paisaje del Popocatépetl con sus altísimas torres.

Proyecto Esfera City Centre, para Monterrey, México.
Técnicamente en los comienzos de su carrera recurrió mucho a la pintura y al dibujo como técnicas de investigación para su trabajo de diseño.
Además de su despacho en Londres, siempre estuvo dentro del mundo académico. Impartió clases en Harvard, Yale y Columbia, por mencionar algunas universidades.
La obra que la catapultó a la fama fue la estación de bomberos de Vitra, realizada en el año de 1993, donde en vez de ocupar, define el espacio donde se ubica.

Vitra Fire Station 1993.
En el año 2004, Hadid fue reconocida con el equivalente arquitectónico del Premio Nobel: el Pritzker de Arquitectura, convirtiéndose así en la primera mujer en obtener dicha distinción, rompiendo no sólo la barrera del género sino también la de la raza: su condición árabe. Según manifestó en alguna entrevista, ese obstáculo fue mayor que el de la condición de ser mujer.
La presea Pritzker le fue otorgada por su inquebrantable compromiso con el modernismo, por haberse distanciado de la tipología arquitectónica existente y por haber dado un giro a la geometría de los edificios.

Ópera de Guangzhou, China.
Unos años más tarde, en 2010, su proyecto Museo MAXXI de Roma ganó el premio británico Stirling y este edificio es para muchos la quintaesencia del intento de Hadid de crear un paisaje como una serie de espacios cavernosos dibujados con una línea libre. En vez de hacer una ruta fija para el visitante del museo, el diseño espacial proporciona a éste la posibilidad de explorarlo.

Interior del Museo MAXXI, Roma.
Dejó varios proyectos inconclusos tras su repentina muerte el pasado 31 de marzo, como el mencionado proyecto para la ciudad de Monterrey.
El talón de Aquiles de Hadid es sin duda su inquebrantable compromiso con el modernismo, y me refiero con esto a que privilegia la forma por sobre todas las cosas, paradigma del que se han distanciado tanto las artes visuales como la arquitectura en las últimas décadas. Su arquitectura es más arte que buena arquitectura, según sus principales detractores.
Primero, el carácter espectacular de sus edificios, que si bien intenta armonizar con el paisaje, termina siendo el punto focal del mismo, algo que se ha criticado mucho a los starachitects, arquitectos súper estrellas que construyen en las grandes ciudades.
Segundo: el costo de sus proyectos hace que sólo sean pagables por las grandes oligarquías. Sus clientes, en este sentido, no tienen reparo; no obstante, algunos de sus proyectos se han cancelado por los costos exorbitantes que conllevan la solución y ejecución práctica de esas formas en el espacio. E incluso, sus críticos aseguran que la mayoría de sus proyectos no son ejecutables. Además, en aras de privilegiar la forma, algunos de sus recintos no cumplen con su función básica; tal es el caso del Centro Acuático de Londres, recinto que fue criticado por la escasa visibilidad que daba a los espectadores en ciertas zonas. De igual manera, las rampas del Museo MAXXI dificultan trabajos de museografía, y así, las obras tienen que competir con el espacio. Por otro lado, en Japón uno de sus proyectos fue cancelado porque no era amigable con el medio ambiente.
En resumen, el mérito de Hadid como creadora de formas innovadoras capaces de dar un giro a la geometría de la arquitectura que hemos visto y de la que tenemos registro es innegable. Sin embargo, teórica y filosóficamente nuestra época pugna por un arte y arquitectura muchos más éticos. En este sentido, ético quiere decir: con compromiso social y con el medio ambiente.
Twitter @MarielaArrazola








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