Gerardo Lino
Tanto había amado: tanto fue destruyéndose.
Este verso que postula un personaje todavía no desenvuelto (ya vendrá su relato en forma; sólo que tome forma; nada más que me anime a ponerme a escribir) vino de una lectura del artículo sobre un libro de Graham Greene, En tierra de nadie, que acaba de subir a su blog Pedro Ángel Palou. Alejandro Meneses me enseñó —entre tantas cosillas— que Greene lo hacía babear más allá de Hemingway y tanto norteamericano. En ese momento no supe qué decir —como siempre—; sólo sonreí para mis adentros: mira nada más.
Cual debe, me reservo lo demás.
Ok, no, va un versículo atribuido a San Pablo —aunque sospecho, claro, que fue una intercalación posterior, que algún copista y lector acucioso le robó a un poeta:
Si no tuviera amor, sería una campana destrozada.
&
Va el link aludido: clic aquí









No Comments