Victor Segalen
El pueblo dice haber visto con sus ojos sin número,
aquí mismo, al Gran Lama, henchido de santidad
que tomando su cuchillo, de un solo tajo
se abrió desde el ombligo al corazón.
Después exhibió sus entrañas, las devanó, deshizo
los nudos, mientras daba respuestas claras
sobre las fortunas y los destinos.
Después cogió las ágiles serpientes húmedas. Y
soplando sobre sus manos, dando un grito
de cerdo, se frotó el vientre de nuevo desnudo, abierto, que las gentes en seguida veneraron.
El pueblo lo vio, con sus ojos indiscutibles. Nosotros,
sin más examen, lo hemos hecho grabar.
(El grabador no fue testigo. La piedra no es responsable.
Nosotros tampoco respondemos.)
——
La versión del chino de esta estela dirigida al centro es de Victor Segalen; la versión del francés al español es de Manuel Álvarez Ortega. Las estelas chinas (inscripciones en piedras erigidas verticalmente de cara al Mediodía, contienen decretos, homenajes de un soberano a un sabio, elogios de una doctrina, “una confesión del Emperador a su pueblo, todo lo que el Hijo del Cielo con sede de cara al Mediodía tiene a bien promulgar”.









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