Jesús Bonilla Fernández
Después de algún tiempo veo a mi madre. Ella está trabajando, como siempre lo hizo, la muy bella. La saludo brevemente y me retiro con cualquier pretexto, el cual no identifico en la zona y en el tiempo del sueño. Me encuentro entonces en uno de los portales de la ciudad en donde nací y aún vivo, el que corre por el oriente en dirección del sur al norte o del norte al sur (que yo sepa nadie ha resuelto la cuestión). Allí se encuentran unos estancos con libros usados o, mejor dicho, de medio uso. Los miro y me llaman la atención dos o tres volúmenes. Algo que podría ser Balzac; los otros no los recuerdo, ni a ello ni sus símiles.
El caso es que no los compro, entre otras cosas porque nunca mi economía ha sido holgada. Así es que los dejo y me dirijo a otros puestos, en los cuales ya no encuentro obras que llamen mi atención. Es entonces cuando, como me ha ocurrido en otras ocasiones, me arrepiento de no haber comprado esos libros que de alguna manera me habían atraído.
Vuelvo sobre mis pasos y busco, ahora desesperadamente, lo que perdí… No tener ese Balzac reconcome mi conciencia y acrecienta mi avidez por libros, algo en verdad nada extraño en mi existencia, pero en ocasiones angustiante o, al menos, molesto. Busco y busco ahora ese extraordinario Balzac, en competencia con la gente curiosa que observa las portadas o las contratapas, valora o sopesa los ejemplares.
En un momento dado noto la presencia de M., quien también busca libros. Ella y yo compartimos en el pasado real algunas lecturas, que nos llevaron a la cama, y después a detestarnos (al menos yo lo hago periódicamente). Pero, para la ocasión, tengo en mente otra neurosis —la palabra despreciada por mí se ha impuesto a golpes— y ella revisa los libros con una tranquilidad que siempre, desde que la adquirió, siempre me provoca envidia, como si realmente me la hubiera robado, como de hecho pienso que hizo.
Ella puede repasar los libros, como dije, con esa calma, y a la vez repasar mi alma (¡válganme la expresión!), en este momento azorada por la necesidad de ese Balzac, que, comienzo a sospechar (un chispazo en el sueño), trata sobe la vida de Restif de la Bretonne. Busco, ahora febrilmente, maldiciendo mi suerte, pero escucho a M. y a su vez respondo en mi mente a su perorata, un ojo al gato y otro al garabato.
Me asombro: parece que nos llevamos bien, que nuestros cráneos obliteraron el orgullo que los corroe, tan efectivamente, que ellos mismos se hubieran olvidado del desacuerdo, se hubieran vuelto melodiosos, con música al fin. Mientras tanto, busco mi Balzac, su Restif de la Bretonne. Intento mientras recordar los otros dos o tres títulos, quizá perdidos para siempre en la vorágine de libros de uso.
Mi avidez finalmente revienta por su intensidad y las sosegadas palabras de M. son pura cháchara, como son casi todas las conversaciones en la vida. Entonces, inmerso en la confusión que rebosa el ambiente, caigo en la cuenta de que el estanco de libros donde miré el Balzac, su Restif de la Bretonne, y los otros dos o tres volúmenes, es otro…
Decido entonces volver con mi madre, a quien seguramente, si no en la vida real en sueños, dejé en ascuas al desparecer de improviso, pero una ventana abierta en el sueño, una luz (otro chispazo) me recuerdan que mi madre está muerta, la muy bella.
Tiene muerta al menos veinte años. Entonces, decido despertar: no soporto el sosiego de M., su cháchara bienpensante, tan intangible, inefable como mi Balzac, su Restif de la Bretonne.
Alcoholes
El psicoanálisis es la enfermedad consistente en creer que es su terapia. Karl Kraus
En el marco del pequeño mundo en el cual discurrían nuestras vidas todo era comprensible, hasta la crueldad, el latrocinio y la epilepsia. Formábamos una nutrida familia integrada por micks, wops, kikes, heinies, polaks y algún que otro chink [irlandeses, italianos, judíos, alemanes, polacos y chinos]. Lo importante era subsistir y que no lo atraparan a uno. El término “mundo” es un vocablo abstracto para definir algo que sólo existe en la mente. Henry Miller, El libro de mis amigos









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