Diana Frida de Lima Mar
De entre las distintas formas de aprender ciencia, podemos usar el cine. Un tema recurrente en las películas sobre neurociencia es la pérdida de memoria. Como en el caso de Before I go to sleep (en español, Antes de dormir o No le creas a nadie). Es una película del 2014 no muy complicada, donde la protagonista, Christine (Nicole Kidman), sufre un accidente que le quita la capacidad de generar nuevos recuerdos: cada mañana que se levanta sin saber en dónde está, y aun así tiene la disposición de descubrir que le provocó ese tipo de amnesia y por qué se siente incompleta con la vida que lleva. Para esto, cuenta con la ayuda de un neurólogo, a escondidas de su marido.
Conforme se desarrolla la trama, se presentan algunas características de la amnesia retrógrada, la incapacidad de recordar sucesos después de una lesión. Hoy en día se conoce mucho sobre esta neurodegeneración, y se debe al paciente H.M., clave en el estudio de la memoria y aprendizaje.
¿Quién fue el paciente H.M.?
Henry Gustav Molaison nació el 26 de febrero de 1926. Es conocido por sus iniciales H.M. A los 9 años fue atropellado por un ciclista cerca de Hartford y se golpeó fuertemente la cabeza, teniendo como consecuencia un trastorno convulsivo crónico que le producía ataques epilépticos –esto significa un aumento de la actividad eléctrica de las neuronas, por lo que la persona afectada sufre una serie de convulsiones o movimientos corporales incontrolables de forma repetitiva.
H.M. vivió los siguientes 18 años tratando de vivir normalmente. Pero a menudo perdía el conocimiento y tenía convulsiones devastadoras. El Dr. William Beecher Scoville, neurocirujano del hospital de Hartford, se dedicó a tratar su padecimiento sin obtener buenos resultados, por lo que sugirió una operación experimental para corregir el trastorno convulsivo, extirpando el hipocampo de los dos hemisferios cerebrales y parte de la amígdala. Después de esta operación, Molaison adquirió el síndrome llamado “amnesia profunda”.
La doctora Brenda Milner trabajó todo el tiempo con el padecimiento de Molaison, realizando numerosos tests de memoria. Sus resultados modificarían para siempre la comprensión sobre el aprendizaje y la memoria. En 1962, la Dra. Milner demostró en un estudio que una parte de la memoria de H.M. estaba intacta. Tras realizar varios ensayos de coordinación mano-ojo (por medio de la técnica de dibujo en espejo) notó que había un aprendizaje con la repetición de la tarea, que mejoraba su habilidad a pesar de no recordar haberla hecho antes.
Esto sugirió que había varios tipos de sistemas para crear recuerdos: la memoria motora, responsable del recuerdo de destrezas perceptivas y motoras (intacta en H. M.); la memoria episódica (recuerdo de hechos y acontecimientos después de la operación, lo que H.M. no recordaba); y la memoria semántica (recuerdo de conocimientos generales sobre cómo funciona el mundo). Se concluyó que H. M. tenía dañadas la memoria episódica y la semántica.
Se observó que H.M. podía mantener pensamientos durante 20 segundos en su memoria a corto plazo, aunque no tuviera hipocampo. También conservaba su memoria a largo plazo anterior a la operación, pues podía describir historias de su infancia, pero no podía ubicarlas en el tiempo con exactitud, y por lo tanto había una alteración en sus narraciones.
Cuando hay alteración de la memoria a corto plazo se puede reducir tanto el tiempo como la cantidad de elementos que se adquiere. Así, en un daño leve se retiene menos cantidad de información durante menos tiempo, por lo que sería un daño “poco visible”. En cambio, una alteración grave podría inutilizar prácticamente la función de la memoria a corto plazo.
Tras 55 años de pruebas, el paciente H.M. murió a los 82 años. Se pudo tomar escáneres del cerebro de H.M. para analizar con mayor precisión tanto los lóbulos temporales que parecían intactos como los dañados, y así observar el patrón de su trastorno.
Así, durante los últimos años se han estudiado otras áreas del cerebro para comprender mejor la memoria, la cual es una función importante que permite al organismo procesar información sensorial codificándola, almacenándola y recuperándola del ambiente para que sea potencialmente útil.
Hasta ahora, en el sentido más amplio, la memoria puede ser dividida en: memoria de corto plazo (memoria de trabajo) y memoria de largo plazo. Al hipocampo se le atribuye la función esencial de la memoria a corto plazo.
La memoria de corto plazo tiene una capacidad limitada y dura sólo un período corto. En cambio, la memoria de largo plazo puede almacenar grandes cantidades de información que potencialmente tienen duración ilimitada.
La memoria de largo plazo se puede subclasificar en dos formas: una llamada memoria declarativa (episódica y semántica) y la llamada memoria no declarativa o implícita.
La memoria declarativa almacena hechos o eventos que requieren un recuerdo consciente del suceso. Está relacionada con el aprendizaje y recuerdo de información general y vivencias. Mientras que en la memoria no declarativa se hace referencia al aprendizaje de habilidades y hábitos que pueden ser recuperados o no; los recuerdos, en este caso, son adquiridos por un condicionamiento clásico (patrón estímulo-respuesta).
Se sabe que para aprender una nueva información se necesita de áreas como el hipocampo y la amígdala para ser adecuadamente procesada. Por esta razón H.M. presentaba dificultades en la memoria a corto plazo, ya que no podía recordar información nueva, como las pruebas verbales realizadas con los doctores o la muerte de su padre.
De igual manera, se corroboró que las estructuras relacionadas con la percepción también están implicadas en los procesos de memoria a largo plazo. En este caso, para la información visual están implicadas las áreas del procesamiento visual, y lo mismo pasa con todos los demás sentidos.
Regresando al cine, hay variedad de películas relacionadas con la pérdida de memoria como “Amnesia” o “Memento” (Christopher Nolan, 2000), donde ejemplifican mejor el caso del paciente H.M., además de agregar un giro interesante en la trama pues el protagonista con amnesia se la pasa buscando al asesino de su esposa por medio de tatuajes y fotos. Una película más romántica es “50 primeras citas” o “Como si fuera la primera vez” (Peter Segal, 2004). Se trata de una chica que todos los días vive el mismo día (antes del día de un evento traumático que le provocó amnesia) y un chico que se enamora de ella trata de hacer que lo recuerde por repetición.
Ahora ya puedes ver estas películas desde lado de la neurociencia.
Pero si eres de los que prefieren los libros, también te recomiendo la novela “No confíes en nadie”, de Watson, S.J. (2011), en la cual se basó la película que comentamos al principio.
Referencias
- Cansino, J. C. D. (2009). El caso de H. M.: Una vida sin recuerdos. Encuentros en la Biología, 2(125), 2.
- Campos, E. (2015,). No confíes en nadie. Cine Divergente. https://cinedivergente.com/no-confies-en-nadie/
- Pons, J. (2014). No confíes en nadie. Fotogramas. https://www.fotogramas.es/peliculas-criticas/a539694/no-confies-en-nadie/
- Saavedra, J. S., Díaz, W. J., Zúñiga, L. F., Navia, C.A. y Zamora, O. (2015). Correlación funcional del sistema límbico, con la emoción, con el aprendizaje y la memoria. Morfolia. 7 (2): 29-44.
- Zola-Morgan SM, Squire LR. (1993). Neuroanatomy of memory. Annu. Rev. Neurosci. 16: 547-563.









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