Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
-font-b-Miranda-b-font-font-b-Kerr-b-font-Hot-Sexy-Bikini-Swimsuit-Girl
KAOS 0

Un extraño llamado deseo

· junio 16, 2017

Antonio Bello Quiroz

 

En El Banquete o sobre la erótica de Platón, Sócrates se propone contar a sus contertulios lo que escuchó de labios de una mujer de Mantinea, llamada Diotima, que era quien sabía en cuestiones de Eros, ella quien le enseñó lo que sabía sobre las cosas del amor. ¿Y qué le enseña? Tres cosas, esencialmente: en principio que Eros, el amor, no es ni bello ni feo, sino algo intermedio entre estos dos. Además, le enseña que Eros no es mortal ni inmortal sino algo intermedio entre ambos, se trata de un démon, una entidad metafísica cósmica intermedia entre los dioses y los hombres. Esto debido a su doble origen: su padre Poros (la abundancia) y su madre Penia (la pobreza). “No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida nuevamente…” El amor busca lo bueno, por la vía de la producción de la belleza, ya sea a través del cuerpo o del alma.

Pero el verdadero núcleo de la enseñanza de esta sabia mujer, para Sócrates y para nosotros, reside en ubicar al deseo como creación, lo que sólo puede hacerse desde la falta, de la carencia. Le dice: “tú te imaginaste [Sócrates] que el amor era el amado y no amante. Por este motivo, creo yo, te parecía sumamente bello el amor porque lo amable es lo que en realidad es bello, delicado, perfecto y digno de ser tenido por ser feliz y envidiable. En cambio el amante tiene una naturaleza diferente”. El amante es el que está en falta, el deseo sólo puede estar de su lado en tanto que sólo podemos desear lo que no se tiene. El destino del deseo es su constante voltearse hacía el otro para realizar su fecundación. El deseo en la enseñanza de Platón apunta a lo que no se tiene, está ligado a la carencia, a la falta.

Descartes en su Tratado de las pasiones va a ubicar al deseo como la pasión sexta. El deseo es una pasión, y en este sentido está vinculado con lo irracional. Escribe el filósofo: “Advierto que agita el corazón más violentamente que ninguna otra pasión y provee al cerebro de más espíritus, que, pasando de él a los músculos, hacen más agudos a todos los sentidos, y más móviles a todas las partes del cuerpo. El deseo aquí es una agitación del alma.”

Resulta interesante saber que para Aristóteles el deseo es uno de los componentes del apetito. El deseo es apetito que se encuentra anudado al otro que tendría que satisfacerme, pero siempre falla.

El deseo es el apetito acompañado por la conciencia de sí mismo, según Spinoza. Alexandre Kojève pone en contacto la filosofía de Hegel con el pensamiento francés y hará pensar al deseo como una parte esencial de la dinámica de antropogénesis: está en el origen de lo humano la relación del deseo con el otro. El “otro” en Kojève no es un objeto de la relación de conocimiento, sino el objeto de deseo. El deseo es un deseo de “reconocimiento”. El deseo tiene condición “mimética” (René Girad).

El psicoanálisis con Lacan, quien acude a las enseñanzas de Kojève, abre todo un campo de pensamiento para el deseo. Ubicado desde siempre como deseo de otro, el psicoanalista francés le dedica un seminario al pensamiento del deseo y su interpretación. Desde el Seminario 5, Las formaciones del inconsciente, el deseo es reconocido como el elemento privilegiado en el examen de los fenómenos del hombre.

Enseña Lacan que el psicoanálisis interviene a diversos niveles para tratar con diferentes realidades fenoménicas, en tanto ellas ponen en juego el deseo, que opera como mecanismo de erotización. El nivel en que interviene el deseo es a nivel significante, más allá de las lecturas morales o éticas.

El deseo se muestra, desde esta disciplina llamada psicoanálisis, siempre vinculado con el Otro. El deseo es deseo de Otro, plantea Lacan. ¿Qué significa esto? Significa que cuando el cachorro humano nace ya el código le precede, no viene dotado de manera innata de deseo alguno, todo el que pueda reconocer vendrá del Otro. La cultura ya estará ordenada al momento en que un sujeto nace. Por las vías identificatorias el sujeto habrá de construir una imagen y un lugar en el deseo del Otro.

El deseo sólo tendrá lugar si opera en la dialéctica de la demanda. Esto es así, la necesidad en el ser humano resulta ser mítica. Si nos precede el Otro, es decir, el lenguaje, la cultura, la ley, etcétera, entonces la necesidad sólo se conoce a partir de la transformación que de ella hace el Otro. La demanda está ahí para satisfacer la necesidad, pero siempre falla; de esa falla surge el deseo. El deseo es el resto, el saldo, de la operación significante entre la necesidad y la demanda. El deseo se vincula con el objeto no por el objeto mismo sino por lo que le falta al objeto; por ello está condicionado por la insatisfacción. Dicho en palabras al vuelo, el Otro (el semejante, la pareja, la familia) nunca podrá darnos lo que esperamos, mucho menos lo que nos falta. Y no puede, no por falta de voluntad o malquerencia, no, no puede porque el Otro está castrado. Porque el Otro no tiene lo que me falta. El neurótico, por ejemplo, al rechazar el deseo se libra en realidad de asumir que el Otro está castrado.

El deseo no se puede pensar sino en relación con el goce y con la angustia. Así se muestra en el epígrafe: “el destino del ser humano está esencialmente vinculado a su relación con su signo de ser, que es objeto de toda clase de pasiones y presentifica en este proceso la muerte”.

El deseo, que tiene como horizonte el goce, no puede pensarse sin la angustia, que es mostrada por Lacan como el afecto que emerge como señal de que la falta falta. Es por ello, por su condición inconsciente, que el deseo no puede ser legislado.

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.