Alejandro Hernández Daniel
(Crédito de la imagen: “El profesor Piccard_1932”. Cortesía del Taller Ernesto García Cabral A. C.)
En enero de este año un colega de la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala de la UNAM y yo fuimos recibidos por el señor Ernesto García Sans director del Taller Ernesto García Cabral A.C. en la Ciudad de México. Esta institución se dedica al rescate y conservación de la producción artística de su padre, el caricaturista e ilustrador gráfico Ernesto “El Chango” García Cabral, reconocido por colaborar en diferentes publicaciones ilustradas tanto en México como en el extranjero y cuya obra recientemente ha vuelto a cobrar cierta relevancia, después de permanecer en el olvido tras su muerte en 1968. Cabral es identificado por profesionales del medio, como Antonio Helguera Martínez “Helguera” y Rafael Barajas Durán “el fisgón”, como un referente de la línea y el trazo.
Después de una prolongada conversación y tras un desfile de diferentes personalidades que “El Chango” retrató a lo largo de varias décadas, decidí preguntarle al hijo del caricaturista si existía alguna clasificación, dentro del acervo, en la que se agrupara a personajes relacionados con la ciencias, tal como se suele hacer mención en algunos trabajos y publicaciones sobre la obra de su padre, en la que destacan políticos, empresarios o artistas. Respondió que la extensa producción de los trabajos del oriundo de Huatusco, Veracruz, aún continúa siendo catalogada y clasificada, por lo que hasta el momento no existía una parte en el archivo dedicada a científicos, además de puntualizar que, hasta donde él podía recordar, nosotros éramos los únicos interesados y formados en una ciencia que visitábamos el taller y planteábamos una pregunta explícita al respecto.
Por suerte, al seguir revisando algunos documentos, pudimos encontrar retratos de personalidades con trayectoria científica, es así que mi interés se centró en un personaje que llegó a ser portada de una muy popular publicación actualmente extinta: el semanario Revista de Revistas. De acuerdo con el historiador Rodrigo Antonio Vega y Ortega Baez, una de las fuentes de consulta de aquellos dedicados a la historia de las ciencias, y agregaría yo personalmente de los estudios sociales de la ciencia, es la consulta de documentos hemerográficos, es decir, de diarios, periódicos y revistas. Durante su conferencia “La expresión de la ciencia en la prensa mexicana del siglo XIX”, mencionó que pueden encontrarse en revistas no necesariamente científicas textos alusivos a la ciencia así como lo relacionado a su divulgación, difusión, uso pedagógico, e incluso representaciones visuales e imágenes como grabados, fotografías, ilustraciones, de conceptos, sociedades o personajes científicos.
El semanario Revista de Revistas se fundó enero de 1910 por iniciativa de José Luis Velasco y Luis Manuel Rojas, teniendo como objetivo ser un medio dirigido para todos los gustos e inclinaciones. Logró una recepción tal que a partir de ella se creó el periódico Excélsior. Presentó gran cantidad de suplementos gráficos así como espacios dedicados a publicidad diversa. Las fotografías, que se publicaban en sus páginas se volvieron rápidamente un sello particular de la revista al convertirse en crónicas visuales importantes de aquellos años y, por lo tanto, fuentes visuales históricas por demás valiosas.
Fue la única publicación semanal que logró mantener su tiraje continuo desde la dictadura porfiriana pasando por subsecuentes gobiernos posrevolucionarios. Al inicio de la Revolución editó tirajes más bien prudentes del movimiento popular, mientras que durante el gobierno de Madero el semanario se mantuvo favorable a éste, teniendo como característica que autores afines al nuevo régimen contaron con un espacio inusual que no consiguieron durante la dictadura de Porfirio Díaz.
La simpatía política de uno de sus fundadores, Luis Manuel Rojas, lo llevó a ser diputado federal. Fue él quien, desde la tribuna, señaló al embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, como uno de los artífices del golpe de Estado del general Victoriano Huerta. Revista de revistas fue la única publicación, junto con el periódico Nueva Era, que durante la Decena Trágica presentó una crónica clara, objetiva, y pormenorizada de los impactantes acontecimientos de 1913. Se publicaron fotografías de la gresca capitalina y la manera como los ciudadanos resistieron el asedio golpista desde La Ciudadela contra el Palacio Nacional. Esta notable publicación pudo atestiguar y contar todo el proceso revolucionario y, aun, las dos guerras mundiales y el movimiento estudiantil de 1968.
El contenido de sus páginas iba desde deportes, teatro, consejos de belleza y salud, recetarios, notas sociales de matrimonios, titulaciones profesionales, sección bibliográfica, noticias, concursos, adivinanzas y demás variedades. Fue conocida también su sección de Literatura y Arte, donde se pueden encontrar colaboraciones de escritores representativos, como José Vasconcelos, o Rubén Darío.
Auguste Antoine Piccard, físico e ingeniero suizo, apareció retratado en técnica de acuarela en la portada de Revista de Revistas del 2 de octubre de 1932. Egresó de la prestigiosa Escuela Politécnica Federal de Zürich para estudiar ingeniería física, institución a la que también asistirían Albert Einstein y el matemático húngaro-estadounidense John von Neumann.
Piccard obtuvo e impartió la cátedra de física aplicada en 1922 en la Universidad de Bruselas, en Bélgica. Dos años después formó parte, por primera vez, de la cuarta edición de las célebres Conferencias Solvay, que reunían a los físicos más destacados de la época, llamadas así en honor del químico, industrial y principal mecenas Ernest Solvay, y celebradas en Bruselas. Piccard recibió la invitación por parte del Comité Científico junto con los bélgas Théophile Ernest de Donder, matemático y físico amigo cercano de Albert Einstein y director de la tesis doctoral del futuro premio Nobel de Química, Ilya Prigogine, y el físico y químico Émile Henriot. El tema principal aquel año fue “La conducción eléctrica de los metales”.
En 1927, Piccard formó parte de aquella mítica Quinta Conferencia, junto a físicos como Max Planck, William Lawrence Bragg, Marie Curie, Albert Einstein, Erwin Schrödinger, Niels Bohr, etcétera, en la icónica fotografía tomada por Benjamin Coupri. Continuó su participación en la Sexta Conferencia, “Magnetismo”, de 1930. Su última intervención fue la Séptima Conferencia, “Estructura y propiedades del núcleo atómico”, en 1933, la última en realizarse antes de la interrupción de la Segunda Guerra Mundial. Fue propuesto por el arqueólogo, historiador y filólogo belga, Franz Valéry Marie Cumont, miembro de la Real Academia de las Ciencias de Suecia, como uno de los candidatos al Premio Nobel de Física.
Sus intereses científicos se centraron en el estudio de los rayos cósmicos y, particularmente, en el ascenso por medio de globos aerostáticos a la estratósfera, diseñando cápsulas presurizadas para tales objetivos con ayuda de inversión financiera belga. Durante una de sus travesías celestes se convirtió en el primer científico en observar la curvatura de la tierra desde las alturas. En 1932 Piccard y su asistente Max Cosyns ascendieron en globo aerostático hasta una altura que rebasó los dieciséis kilómetros de altura, lo que tuvo una amplia cobertura mediática y motivó la ilustración de su retrato en la portada del semanario mexicano.
Siendo ya reconocido entre los habitantes belgas, el caricaturista Georges Prosper Remi, mejor conocido como “Hergé”, creador de la serie de historietas Las Aventuras de Tin-Tin, se inspiraría en Piccard para crear al personaje de Thryphon Tournesol (Silvestre Tornasol, en su adaptación castellana). Hergé llegó a declarar que había hecho de este personaje un mini-Piccard porque era la única manera de hacerlo entrar en los cuadros de sus historietas, en referencia a que su estatura era notable.
Revista de Revistas es, como lo menciona la escritora e investigadora Beatriz Gutiérrez Müller, Presidenta del Consejo Honorario de la Memoria Histórica y Cultural de México, un gran tesoro cultural que ayuda a comprender los acontecimientos que legó el siglo anterior, entre ellos retratos de científicos como el de Auguste Piccard, que siguen manteniendo vigencia e interés, y que fascinan a sucesivas generaciones, incluyendo a un descendiente directo de Piccard, su nieto Bertrand, quien actualmente lidera el proyecto llamado Solar Impulse, que consiste en el desarrollo de un avión capaz de volar por medio de energía solar y quien desconocía del retrato de su abuelo hecho por El Chango Cabral.
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