Ismael Ledesma Mateos
El padre Ubú es el personaje de la obra de Alfred Jarry (1873-1907) que representa la encarnación de las facetas más oscuras del ser humano. La codicia, la ambición, el egoísmo, el ansia de poder, las relaciones interesadas, lo grotesco, lo innoble y todo lo peor del poder político aparecen plasmados en este personaje concebido por Jarry cuando sólo tenía quince años. Maestro del humor negro, Ubú Rey constituye una genialidad en términos no sólo literarios sino también desde una perspectiva ética, moral y existencial.
¿Cuántos padres Ubú tenemos que soportar en nuestras vidas? Como individuos y como ciudadanos Ubú es una amenaza latente, implícita en la fragilidad de las democracias y que se encuentra presente tanto en las derechas como en las izquierdas. En esta obra el autor, de manera satírica y cómica, deja ver la tragedia de la condición humana.
Ubú Rey fue estrenada en 1896 en el teatro L’Oeuvre de París, lo que influyó en la modificación de las formas de escenificación, haciéndola la principal precursora del teatro del absurdo, así como del surrealismo y el dadaísmo. Jarry, después de Ubú Rey escribió Ubú en la Colina (adaptado para escenificar la obra con marionetas), Ubú cornudo y Ubú encadenado, variantes en las cuales el personaje, encarnación de la tiranía y la perversión de lo político, la crueldad y la cobardía, continúa haciendo sus fechorías (nos recuerda de manera satírica el Macbeth de William Shakespeare y se convierte en un referente para la magnífica obra de Boris Vian, donde se hace presente de nuevo la idea de la patafísica, en la cual Ubú es doctor).
El ascenso del padre Ubú al poder es consecuencia de un golpe de Estado en contra del Rey Venceslao de Polonia, con ayuda del Capitán Bordura (también conocido como Puercura). Ya en el poder, Ubú, representado como una gorda botarga donde es visible una gran espiral en su panza (representación de que él es el centro del universo), se dedica a imponer impuestos exorbitantes, lo que nos recuerda la situación de México con su temible Sistema de Administración Tributaria.
La actitud de su mujer es también reveladora de la condición humana sometida a la ambición desmedida y la cobardía con la que Ubú escapa, junto con su ella, con la ayuda de un esbirro.
“¡Merdre!”, es la palabra que da inicio a la obra con la que hace su aparición el personaje Ubú, expresión que resume la realidad de su existencia y la de sus sometidos. “¡Merdre!” bien podría ser aplicada al escenario actual de muchos países, y particularmente de México, dando una muy clara idea de lo feo que puede ser el mundo, sobre todo si cae en manos de un Padre Ubú.
En el caso de esta columna, el nombre Ubú es apropiado para pensar acerca de la realidad social y política, tanto en la historia como en el presente. Es sin duda una recurrencia a una muy satisfactoria experiencia periodística y editorial desarrollada en los años noventa en el suplemento Tiempos de Reflexión, del cual se editaron cien números. En todo ese tiempo Ubú estuvo presente, como espero que lo esté en este nuevo suplemento, ahora en e-consulta, referente crucial del periodismo serio en Puebla.
Y bueno, espero que reflexionando sobre la figura de Ubú seamos capaces de conjurar los males que aquejan a la humanidad y a nuestro país.









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