Fabiola Morales Gasca
Claro, la mataron por rebelde. Desde chiquita era respondona con el padre. Aprendió a hacer cosas de hombres, arreglaba la luz, cargaba los tanques de gas, bebía mucha cerveza. Alguien la vio reparando su viejo carro. Antes de cumplir los 24 dejó al marido y jamás volvió a casarse. Terminó la universidad, subía al metro y caminaba sola de noche. Se acostó con varios y los dejó por obstinados enamorados. No era nada recatada, a veces usaba cortas faldas, tenía un perro y dos gatos. Después de los 35, sin pareja ni empleo estable, no entendía que debería sentar cabeza, tener hijos y comportarse a la altura de los tiempos. Parecía hasta arrogante cuando la hallaron en una bolsa negra. Seguro tuvo una mala madre. ¿Ves hija? A veces es conveniente ser sumisa.









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