Ana Karla Durán Toribio
Tae es un chico verdaderamente lindo. Un día, paseando por Facebook encontró a Anat, una chica que al aparecer cursaba la misma preparatoria. Sin embargo, las fotos que aparecían en su perfil, tenían algo que le molestaba, ella estaba acompañada por un joven mayor. A pesar de eso, Tae no dudó en mandarle la solicitud de amistad. Luego de algunos minutos recibió una notificación. Anat había aceptado la solicitud.
Tae inició la conversación con un “Hola”, para terminar recibiendo la misma palabra. Se presentaron, hablaron de la escuela y de sus gustos. Pasaron días, semanas y meses; desconocidos, conocidos y amigos. Su relación se hacía más cercana y estrecha. En el fondo los dos querían encontrarse en persona, aunque Tae tenía miedo.
Un año de pláticas provocaron a Tae una confusión de sentimientos hacia Anat. Era la persona con la que tenía confianza, le parecía muy divertida y pensaba en ella todo el día. Se dio cuenta que desde hace mucho le gustaba y la quería. Con un pequeño salto de tiempo (dos meses) Tae decidió declarar su amor; para su sorpresa ella preguntó:
—¿Sabes el significado de saranghae?
—No —contestó Tae.
—Te amo en coreano —respondió Anat.
Con dos adolescentes cariñosos ya se esperaba un encuentro cara a cara. Anat le rogó para que el punto de reunión fuera lejos de la institución, y él no se negó.
Ver a la persona que amas te pone nervioso(a). Tae no fue la excepción y se presentó una hora antes. Mirando el reloj cada minuto, taquicardia e imaginando cómo empezaría la conversación lo describen perfectamente. Doce en punto y el sonido de la campana propiedad de la cafetería rompió el silencio.
Un joven muy arreglado giró la cabeza de derecha a izquierda. Caminó en dirección a la mesa posterior de la de Tae. Se detuvo justo al su lado, y susurrando dijo:
—¿Sabes el significado de saranghae? Es te amo en coreano. Gusto en conocerte, mi nombre es Anat.
Tae quedó en shock, Anat no es ella sino él, el chico que se encontraba en las fotos. Salió corriendo.
“¿Es acaso una broma?”, pensó. Enamorarse de un chico no estaba en sus planes. “Aunque se me hace conocido”.
Anat asistía a la misma prepa, pero cursaba un grado mayor. No podía creer lo que pasaba, luego de transitar en las calles encontró una banca, y decidió sentarse para descansar y reflexionar.
Tae regresó al lugar de la cita. Dos horas después, Anat aún se encontraba en la mesa. Caminó lenta y silenciosamente, de su boca se oyó:
—¿Por qué no lo has mencionado antes?
—Lo siento —él respondió.
—Sabía que estarías aquí —afirmó—. Volví para dar mi opinión.
—Adelante —dijo Anat.
—¿Dónde será nuestro próximo encuentro? —le preguntó, sonriendo.
Anat no lo pensó dos veces y saltó para abrazarlo:
—Saranghae.
——
El presente relato forma parte del libro El amor en los tiempos de internet, de próxima publicación por Fomento Editorial de la BUAP. El libro fue escrito por estudiantes de preparatoria de esa institución.









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