Mariela Arrazola Bonilla
Las redes sociales como Twitter, Facebook e Instagram parecen estar cortadas con la misma tijera: la consecuente pérdida de la privacidad que da el espacio íntimo. El usuario de las redes a través de sus fotos comparte todo, desde un acontecimiento importante en su vida, como una graduación, una boda, hasta un simple momento del día como el recibir su café recién comprado. No sólo muestra lo que le rodea sino lo que es: sus bíceps, sus abdominales, los espacios donde habita, lo que come… Nos adentramos al espacio personal de nuestros “amigos” y de sus amigos más que en otra época. Esta situación nos lleva a reflexionar sobre el quehacer del artista en pleno apogeo de la imagen íntima. A manera de ejercicio de reflexión, quisiera hoy hablar sobre el trabajo del artista René Serrano.
Si bien él también aborda el tema del espacio íntimo, y recurre a los efectos digitales para dar a sus obras el toque deseado, su trabajo dista mucho de lo que hacen los usuarios de las redes sociales. Así por ejemplo, mientras que el usuario de Facebook, Twitter e Instagram comparte espacios íntimos con el fin de autopromocionarse y su rating personal se mide en términos de likes y shares, Serrano utiliza la fotografía de espacios íntimos para acercarnos, en un primer momento, a otras personas y su cotidianidad. Para ello, sale del estudio fotográfico adentrándose en México, en sus comunidades rurales y olvidadas donde pareciera ser que el progreso no llegó, ni llegará. Allí, donde las redes sociales no existen y son inaccesibles por falta de recursos e infraestructura, toma vistas de lo que la gente hace.
Los personajes que observamos en sus fotos salen por fin del perpetuo anonimato sólo para aparecer a nuestros ojos, voluntaria o involuntariamente, como parte de una imagen donde nada es trascendente, sino insustancial y con esto el artista busca, en un segundo momento, que recuperemos la fascinación por lo cotidiano. A fin de cuentas, esto que es la vida, muy de vez en cuando nos hace dar unos giros a nuestro propio argumento para salir de la rutina.
Contrario a lo que sucede en el entorno de las redes sociales, donde el tema de representación es el yo, el ego del usuario, ensimismamiento obsesivo que caracteriza al chavo de la generación del milenio, y a pesar de que el mismo Serrano pertenece a tal generación y no es renuente a usar la tecnología, su tema no es el yo sino el ellos. Así, en un tercer momento, el asunto se desplaza al yo del espectador de las fotos, quien se resignifica al ver a los otros. Si estos paisajes nos invaden de nostalgia, no es por el blanco y negro; sino por el hecho de saber que compartimos con tales personajes el mismo espacio y tiempo y aun así somos tan ajenos y, a pesar de haberlos vistos en sus momentos íntimos y cotidianos, seguiremos siendo tan extraños. Cada quien yaciendo encapsulado dentro de su propia realidad irreductible.
Twitter @MarielaArrazola
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Las fotografías de René Serrano se exhiben hasta el 7 de noviembre en el Museo del Tecnológico de Monterrey, 4 Norte #5. Puebla, Pue. Entrada libre.













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