Silvia Moreno Cano
Estar dentro de lo indefinible
es estar en el cuerpo
no en la conciencia.
Voy y vengo, o ¿no voy?
Sólo estoy inmersa en un estado abstracto.
De pronto, ese atisbo de ser
de estar, por fin llega.
Te busco
no estás
te pienso te recuerdo.
Por unos instantes me quedo inmersa en ti
en tu calor
en tu piel en tu aroma en tu esencia.
En lo que logro ver.
Me transporto hacia ti.
Es verdad, no estoy en el espacio indefinido.
Ya no tengo duda.
Estoy en un mundo definido:
tú.
Como cualquier mortal
quiero que este instante sea ya
la eternidad.
Pero lo acepto: es efímero.
Lo agradezco: agudiza mis sentidos.
Los pone a prueba.
Te indagan y te vas
aunque te llevo conmigo.
Mi espíritu te busca
te encuentra
se enlaza con el tuyo.
Van, vienen
se vuelven uno.
Se escucha el sonido de su naturaleza.
Danzan, vibran, son ligeros
son viento.
Hay mil colores en su latir, mil aromas en su existir.
Se precisa una pausa.
El momento ha llegado
todo es fugaz.
Y regreso a mí, a mi yo habitual, a lo indefinible.
Tú no sabes que te busqué,
no sabes que te encontré
en un chispazo.
Entre un paralelo y otro.
Y el dulce sabor de tu pulsar
de tu respirar
de tu esencia
permanece.









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