Picos Vázquez Díaz
Martín Peregrina
Dos artistas plásticos poblanos, distintas generaciones, que en su obra siguen reflejando el carácter fabulador sabiamente tratado, empleando diversas técnicas y métodos de representación.
Cada artista muestra sus temáticas personales: seres y lugares veraces, pero a su vez fabulosos. Paraísos pictóricos y plásticos.
Las piezas seleccionadas para esta muestra son todas inéditas en la ciudad de Puebla.
Participantes:
Picos Vázquez Díaz (Puebla, 1971)
Martín Peregrina Espinosa (Puebla, 1964)
Picos Vázquez Díaz: Avecindado en Jalapa, Veracruz, es un pintor que crea paisajes envueltos en densas atmósferas, líricas y misteriosas. Con una técnica heredera de aquella empleada por los grandes pintores del pasado, Picos fabula no sólo el tema, sino la propia forma de representarlo. Es decir, la pintura del pasado se vuelve en sí misma un motivo más de asombro —para él y para nosotros— por su potencial codificante, capaz de acercar nuestros ojos y mente a territorios y tiempos lejanísimos. En esta ocasión muestra paisajes que reconocemos como tales, pero que igualmente sabemos sólo posibles ahí, en la fabulación pictórica antigua.

Sunset, Óleo/lino, 100 x 130 cms

Valley with a rainbow, Óleo/lino, 92 x 122 cms

Sin título, Óleo/lino, 70 x 90 cms
Martín Peregrina: Fabula nuevas escalas y aspectos de plantas y animales (o fragmentos de ellos) para suscitar la imagen de seres colosales, con técnicas pictóricas diversas, así como elaborando arte objeto. Enfatiza de paso las cualidades estéticas y visuales de seres que de otro modo pasan desapercibidos en nuestro entorno cotidiano: desde la filigrana visual del ala de una mariposa, hasta el barroquismo plástico en el plumaje de un ave. El autor pretende decirnos que lo fabuloso no está tan lejos, sólo basta explorar el potencial fenoménico de seres y cosas.
En arte objeto presenta la reproducción objetual, realista y magnificada de hojas secas de especies locales, intentando sugerir una escala fabulosa de su origen-árbol. Conjunto de cinco hojas que varían de entre 120 cms por lado a 135 cms, para colocarse en múltiples opciones compositivas.

En pintura, cuadro de gran formato interpretando la plasticidad propia —plasticidad fenomenal— del aspecto de un animal doméstico que a los ojos del extranjero descubridor resultó un ser fabuloso: Pavo doméstico exhibiéndose en cortejo, Temple sobre tela en cuatro bastidores de 130 x 130 cms, formando un políptico de 260 x 260 cms totales.

Así como dos trabajos al pastel sobre papel en doble vista, representando el barroquismo visual de las alas de mariposas locales, sugiriendo —al igual que con las hojas secas— un orígen (insecto) de proporciones colosales.










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