Alfonso Garcés Báez
En el lujoso hall de la comida y agua gratuitas
la oscura orquesta saludó al dueño pasando la partitura
Mientras
los pensamientos volaban en círculos picoteando los recuerdos
las promesas eran vigiladas en silencio y
las cabezas permanecían inclinadas
con los ojos en las cartas.









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