Juan Rico y Amat
Léase: fines. Ellos son y han sido siempre el término, el objeto, el fin a que los políticos han dirigido y dirigen la puntería de sus ambiciosos tiros. Si en los que se profesan no se descubre bien el blanco, se va ladeando la puntería hasta encontrarlo y entonces se dispara; los políticos que por capricho o por necesidad apuntan siempre a un mismo objeto matan pocas piezas, y por consiguiente engordan poco con la caza.
Los principios políticos no son, como algunos creen, ideas, creencias, máximas de gobierno; nada de eso, no tienen otro sentido que el que la misma palabra explica, es decir, principios. Por ejemplo principios… de una carrera, de una buena posición. Como los principios están siempre en movimiento, algunos políticos se empeñan en hacer creer, cuando les conviene, que los suyos no se mueven y que son hombres de principios fijos. Tan imposible es esto en los tiempos presentes, como el que una veleta deje de dar vueltas cuando sopla un huracán, o el que una cometa niegue una cita a cualquiera de sus adoradores.









No Comments