Luis Roberto Vera
Muchachas en bicicleta
Busco
dónde reside la gracia de las muchachas
en bicicleta
Tal vez sobre los hombros
donde el aire anida en su pelo
Quizá en su espalda, nuca y brazos
semicurvos sobre el manubrio
Su mirada atenta en la cinta del camino
Quizá en sus labios silenciosos
donde el murmullo de la brisa
busca un pensamiento
O en la armonía de sus muslos
entre el girar de las ruedas.
Orilla de Maule, Linares, Chile, enero de 1970
La sombra en la ola (1968-1979)
Descripción de un bronce de Shiva
Coronado inclina la cabeza
y los hombros bañados de luz.
Indolente su brazo en la rodilla dura y fina
de la pierna plegada sobre el talón izquierdo.
Ajorcas adornan el tobillo del dios regenerador
y mortífero, como la cobra entre sus muslos,
amenazante.
Ñuñoa, Santiago de Chile, marzo de 1970
La sombra en la ola (1968-1979)
Coda
La muerte
Dará significado
A tus estudios y afanes.
¿Lo hará?
Ñuñoa, Santiago de Chile, octubre de 1972
La sombra en la ola (1968-1979)
Senderos de Cuiculco
Nocturno, el vacío llama al vértigo y al descenso
en la memoria
otra voz obsesiva inútilmente nos llama.
Por esta espiral de piedra reverdecida
ya otros pasos indicaron el camino de un templo
muerto
antes de la serpiente solar.
Hoy, nuevamente, observamos los muros
de este ritmo petrificado que se niega al horizonte
Caracola subterránea emergida de las sombras
voluta de piedra
vertida hacia sí misma
(Tlacoquemécatl, Ciudad de México, octubre de 1975)
La sombra en la ola (1968-1979)
Carlos Torres: retrato de T.
Un perfume azul
y todo es aire a los sentidos.
Pablo Arrangoiz
Los ojos, la mirada, se le muestran
aparte, luz y sombras de un momento
móvil y fijo, como en el concierto
el tiempo y el espacio se concentran.
La música del chelo donde encuentra
expresada en su doble movimiento
la espiral bifurcada en el incierto
pozo azul y espejeante en que se adentra:
como una piedra en el rumor del día,
su silencio la sombra con que envuelve
la forma encadenada a la armonía;
la mano que la crea y la sostiene:
fugaz su línea, frágil y precisa
con que fija un espacio inexistente.
San Ángel, Ciudad de México, noviembre de 1977
La sombra en la ola (1968-1979)
Prueba de Rorschach
Pelícanos en el mar:
apenas una mancha de tinta
en la página que se arruga sobre la arena.
Las Ánimas, Bahía de Banderas, Jalisco, abril de 1980
Sinopia (1979-1982)
Jacarandas en día de invierno
Aspas de azogue y tinta contra el cielo,
sin una hoja los troncos reumáticos:
dedos crispados en el aire azul.
Hipódromo Condesa, Ciudad de México, enero de 1981
Sinopia (1979-1982)
La rosa de los vientos
Inmutable, la rosa de los vientos
gira y danza, centrada sólo en sí,
su radio en todas partes y en ninguna
su cruz, indivisible y seccionada:
tierra y agua encarnada en aire y fuego
cada pétalo, un punto cardinal
que el tiempo no deshoja, aunque atraviese:
múltiple y una, ubicua permanencia
de su florecimiento intemporal.
Hipódromo Condesa, Ciudad de México, marzo de 1984 – Graca, Salvador, Bahía, agosto de 1986
Maculatura (1984-1987)
Magnanimidad de Dionisos
Postdata de Dionisos al oráculo
sobre su amada Ariadna:
“de no ser por Teseo, todavía
se encontraría unida al Minotauro;
luego de su abandono en la isla de Naxos
mis besos absolvieron sus excesos.
Cañada de Los Limones, Cuernavaca, Morelos, junio del 2002
Frente al silencio (1993-2003)









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