Roberto Martínez Garcilazo
El poeta Víctor Toledo nació en Córdoba, Veracruz, el 22 de noviembre de 1957. Es doctor en filología rusa por la Universidad Lomonosov de Moscú, es profesor investigador del área de posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP. Su vasta obra poética es conocida a nivel internacional.
El alma y la inmortalidad, de Víctor Toledo, es una trilogía de estudios sobre poética, cuyos títulos son: 1) “La poesía y las hadas”, 2) “El secreto de Orfeo” y 3) “El vuelo de las brujas”.
El texto de la cuarta de forros de esta obra publicada por la Dirección General de Publicaciones de la BUAP, es el siguiente:
“El alma y la inmortalidad es la obra madura de un poeta y ensayista mexicano de grandes vuelos. La cúspide de una vocación literaria, pero también y sobre todo el resultado más logrado de una obsesión intelectual: los puentes insondables de la poesía con la mitología universal, con sus dioses y diosas, con sus mitos y leyendas, con sus deidades y seres fantásticos. En esta obra singular Víctor Toledo nos devela un mundo increíble que ya estaba ahí y sólo había que aprehenderlo y narrarlo, un mundo del que brota la poesía, el refugio sagrado de la realidad no visible, el lugar donde habita lo divino, la droga eterna del alma inmortal, pues la poesía nos trasciende sin remedio para alojarse en el paraíso o en el infierno.”
En el primer volumen, “La poesía y las hadas”, trata de la poesía como “contemplación, revelación y rebelación (es decir rebelión; de la poesía como materia inquietante de su sociedad; de la poesía como la Diosa Blanca, la luna, el Hongo Sagrado, la Presencia que nos causa un estremecimiento sagrado. [… Porque] la poesía es el arte más complejo y la ciencia más entera, la poesía no es una magia menor, es una magia mayor, la Casa Sagrada del Encanto y el hechizo donde se ha refugiado lo que está más allá de la realidad visible.”
El segundo volumen, “El secreto de Orfeo”, “nos propone una lectura original del celebrado mito de Orfeo, inspiración de legiones de poetas y símbolo supremo del amor y la pasión. Orfeo, el gran poeta-shamán, basa la fundación del orfismo —cosmovisión más profunda que la homeriana— en trascender la reencarnación y en convertirnos en dioses, primera catábasis —viaje sagrado— de un gran poeta y maravilloso enigma pedagógico del alma y la inmortalidad”.
En el tercer libro, titulado “El vuelo de las brujas”, Víctor Toledo “nos presenta los resultados de una exhaustiva investigación de más de diez años sobre cómo es posible el vuelo de las brujas y cómo se logra —desde los factores de la física, la química, la realidad y la espiritualidad— en busca de certezas sobre la existencia del alma y su inmortalidad”.
El mundo es la representación del alma del poeta. El poeta es un aristócrata que percibe el mundo como es: eterno. El poeta ve en el mundo metáforas universales del alma humana entretejida con los hilos dorados de la mitología y las tenues hebras de plomo de la vida diaria. El poeta busca la bienaventuranza, la beatitud del ser como los dioses; el poeta es una aspiración a lo sagrado —la eternidad, la juventud, la belleza, la dicha— por medio de la ascesis del desorden de los sentidos. Esta bienaventuranza es el fruto dorado de la consagración de su vida a la poesía.
El gran tema de la poesía y la poética de Toledo es la inmortalidad.
Evoca y convoca de manera permanente a los dioses porque ellos son inmortales, porque carecen de la terrible conciencia de la muerte.
Los dioses son los ambrotoi, los que se alimentan de ambrosía inmortalizante. Los humanos somos los brotoi, los mortales que comemos los frutos de la tierra.
Los tres libros de poética de Toledo son también su bitácora de viaje, la fecunda alegoría de su propia vida. La descripción de las circunstancias de su travesía poética alumbrada o ensombrecida por el azar infalible.
El alma y la inmortalidad, de Toledo, es como “La canción del viejo marinero”, de Coleridge: son historias de largos viajes: aventura, tormenta, miedo, error, castigo, perdón, gracia y revelación.
“La canción…” comienza así:
Había una vez un barco. El barco es arrastrado por una tormenta hacia el polo sur. Con mástiles torcidos y proa sumergida. La tierra de hielo, y de sonidos temibles, donde no había cosa viva para ver. Hasta que el Albatros, atravesó la niebla y fue recibido con gran alegría. Como al alma de Cristo, le oramos en nombre de Dios. El Albatros probó ser un ave de buen augurio y siguió al barco mientras éste volvía hacia el norte a través de la niebla y el hielo. Y un viento bueno del sur se levantó detrás del barco.
El alma y la inmortalidad, esta colección de tres volúmenes, comienza con esta polifónica definición:
La poesía es la lengua original, la poesía es la Torre de Babel que se sostiene, la poesía reúne a todas las lenguas de todos los tiempos, la poesía es el Sentido del sinsentido que es el mundo, la poesía refleja en su estructura el viaje sagrado al inframundo, la poesía es la rosa donde cantó Orfeo para que su instante se vuelva eternidad (por eso el mundo no puede vivir sin la poesía), la poesía es la lengua para hablar con los muertos, la poesía es lo que se opone a la muerte, es la única forma humana de resistirla, la poesía es el tono del pueblo y la lengua con la cual los celestes hablan a los hombres, la poesía es el puente entre lo sagrado y lo terreno, entre los humanos y los dioses…
La obra crítica de Toledo es un desmentido del paradigma positivista de la poética escolar institucional. La de Toledo es una visón anarco-mitológica del origen de la poesía, porque no podría ser de otra manera, porque no es imaginable a un verdadero poeta escribir sobre poesía como si fuera un contador o un administrador de personal.
La obra crítica de Toledo es la poesía puesta al servicio de su propia autoconciencia. El método de Toledo es el método autobiográfico-filológico enraizado en la tradición platónica: Ion es su ancla en la tradición.
El método de Toledo es la temeraria recuperación del influjo de la inspiración en la vida literaria, hoy tan diezmada por los profesores positivistas y su enfoque de las competencias educativas dictadas por cierta organización mundial de siniestros banqueros y comerciantes.
Celebro la aparición de esta desafiante y erudita trilogía sobre el verdadero paradigma de la vida.
POSDATA. La primera vez que vi a Toledo fue hace 26 años, en 1993. Él regresaba de Moscú y yo me iniciaba en la literatura: fue en las catacumbas del tercer pario del Carolino, en donde sesionaba —como si fuéramos los nuevos paleocristianos— el primer diplomado de creación literaria de la llamada SOGEM. Desde entonces.
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Texto de presentación de la trilogía El alma y la eternidad, XIX Congreso Internacional de Poesía y Poética, jueves 26 de septiembre del 2019.









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