Gerardo Lino
Gracias a Noé Vázquez
Noé me contó lo de Lester Young: “Qué quieren que haga, si lady está tocando como yo.”
Lester, dios del sax, era parco en palabras. Refiere Noé que emitía onomatopeyas, monosílabos guturales, acaso frases cortas. Solía decirles a todos “lady” para evitar los nombres propios —ese repertorio de voces que quieren indicar a un individuo, pero son variaciones ya establecidas; y eso no va con un poeta, un artista, un jazzman.
Con sus singulares formas de atacar la música, Lester ya había desconcertado a medio mundo —en la época en que el jazz era todavía un submundo—; entonces alguno pergeñó la ocurrencia de grabarlo con orquesta —empeños de la divulgación, empresas masificadoras, disoluciones del arte vuelto digerible, para vender más discos, of course—. Y el dios del sax tenor accedió —todos los dioses comen—. Así que en esas andaban, arreglos, ensayos, tomas de grabación, cuando un saxofonista se soltó un solo, y en el momento en que Lester ya debía entrar, Lester se detuvo y dijo esa frase imperecedera —sí, articuló esa ¡frase larga! casi como un solo de sax por su boca, sin el sax: “” (Vaya, está escrita.)
En cuanto no podría traducirla con un sax, pues no soy saxofonista, la pongo así: cuando un escritor encuentre un reflejo de su propia obra en cualquier cosa que esté escribiendo, deténgase. Pregúntese lo mismo: “Qué haré ahora, si lady está tocando como yo.”

![Sound_of_Jazz_Cover[1]](https://archivosblogs.e-consulta.com/consultario/wp-content/uploads/2016/01/Sound_of_Jazz_Cover1-620x431.jpg)







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