Arthur Schopenhauer
El punto esencial de la voluntad de vivir. Las relaciones sexuales se sitúan siempre en el punto central y constituyen el asunto principal de toda actividad humana [No resulta casual que voluntas y voluptas parezcan casi la misma palabra], hasta el punto de que no se precisa siquiera explicar ningún aspecto sobre ellas, ya que en todas partes se sobreentienden y, aunque revestidas de forma recatada, se convierten por doquier en protagonista absoluto: son la causa de las guerras y el objetivo de la paz, el fundamento de la seriedad y la inspiración de las bromas, la fuente inagotable de chistes, la llave de todas las alusiones y el sentido de todo gesto secreto, de todas las proposiciones no llevadas a cabo y de todas las miradas furtivas, la obsesión y el empeño cotidiano de jóvenes y viejos, la idea fija del lujurioso y el sueño siempre recurrente, contra su voluntad, de la castidad. Y así se alzan en todo momento como el auténtico y legítimo señor del mundo, todopoderoso, sentado en su trono heredado, riéndose desde allí con mirada burlona de las medidas adoptadas por las instituciones para encarcelarlo y, si es posible, mantenerlo completamente oculto o, al menos, limitar su poder de tal forma que parezca que se trate sólo de un aspecto subordinado de la vida.
(¡Y para aquellos que se disponen a lanzar un grito ante este pasaje, pero que ponen mucho cuidado antes de que nadie les tache de hipócritas o eunucos: la verdad está de mi lado, aun cuando no se adapte a su filosofía adquirida en una licenciatura!) Así pues, por alguna razón han elegido los indios el linga y el yoni como símbolo religioso de la vida de la naturaleza, al igual que los griegos lo hicieron con el phallus: el deseo sexual es en sí el núcleo de la voluntad de vivir y, contemplado desde un punto de vista externo, tal y como se manifiesta en la apariencia, constituye aquello que perpetúa y cohesiona el mundo de la apariencia.
Si se me preguntase dónde puede adquirirse el conocimiento más íntimo de aquella esencia interna del ser del mundo, de la cosa en sí que yo he denominado la voluntad de vivir, o dónde se manifiesta a la conciencia esta esencia de forma más evidente, o dónde se obtiene la más pura revelación de sí misma, les respondería: ¡en la voluptuosidad del acto de la cópula, sin duda alguna! Ésta es la verdadera esencia y el núcleo de todas las cosas, el propósito y el fin de toda existencia. Por ello es también para los seres vivos, desde un punto de vista subjetivo, la meta de todo su quehacer, su máximo premio; mientras que desde un punto de vista objetivo es aquello que mantiene a los mundos, pues el mundo inorgánico depende del orgánico a través del conocimiento. De ahí la devoción hacia el linga y el phallus.
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Fragmento del libro Notas sobre Oriente (Alianza Editorial, Madrid, 2011), recopilación de Giovanni Gurisatti de escritos de Arthur Schopenhauer sobre Oriente.









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