Anthony Seidman
.
Escúchame como se escucha la lluvia vespertina:
He intentado plasmar las calles, los árboles
de tamarindo, el jardín de mi infancia, el viento y su dominio, todo
en el espejo blanco de una página.
No te muevas; desabróchate la blusa, deja caer
tu falda de trigo que peina el viento; ése
es nuestro mundo.
Me he ahogado en la política, vi
el dinero que raspaba, ceniza en las chimeneas, y me senté
en el atrio blanco del silencio.
No hables; suéltate el cabello, deja caer
tu vestido de agua que tienta a la luna; ése
es nuestro parlamento.
El calendario ha completado
una vuelta, fusionando dioses de agua y humo.
Pero contigo soy un esbozo de sílabas,
un eco que tañe y cede y soy
indiferente a la agonía del mundo porque aquí
duermo contigo.
Sin ti, huerto oscuro,
árbol de mi sangre, navaja del mediodía.
dos pájaros alzaron el vuelo en tus ojos:
Uno sin alas, el otro, un incendio.
——
Traducción del inglés de José Luis Rico. Reproducido de Círculo de Poesía, Revista electrónica de literatura.









No Comments