Fabiola Morales Gazca
Un nudo la sujetaba con fuerza. Entre más impresiones o disgustos hacía, el nudo se apretaba a su estómago; se oprimía hacia el vórtice de sus sentimientos. Cuando se animó a desamarrar el nudo que la ahorcaba, se desvaneció. El nudo era lo único que a este mundo la sujetaba. Murió sobre el diván de su psicoanalista.









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