Daniel Bernal Moreno
Estaba escondido bajo la cama, temeroso. Sabía que pronto se apagaría la luz de la habitación. Desde allí escuchó una oración, se puso en posición fetal de cara a la puerta. Vio los pies del niño caminar hacia el apagador. Sus ojos se llenaron de lágrimas. El monstruo bajo la cama no soportaba la oscuridad.









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