Victor Segalen
Lo que sé hoy, a toda prisa lo impongo en tu superficie, piedra plana, extensión visible y presente;
Lo que siento —como en las entrañas el abrazo de la caída—, lo instalo en tu piel, vestida de nueva y húmeda seda;
Sin otro pliegue que el muaré de tus venas: sin retroceso, excepto distanciar mis ojos para leerte bien; sin profundidad, excepto el incuso necesario para tus vaciados.
Que así, rechazado por mí, esto que yo sé hoy, tan sincero, tan fecundo y tan claro, me dé estimación y me respalde para siempre sin desmayo.
Con ello perderé el valor huido y el secreto, pero oh tú, tú irradiarás, memoria sólida, duro momento petrificado, alto guardián
De esto… Qué era… Ya disgregado, descompuesto, ya bebido, fermenta sordamente en mi cieno insondable.
——
Ésta es un estela de cara al centro de Victor Segalen, Estelas, Visor, Madrid, 1974. Versión de Manuel Álvarez Ortega.









No Comments