César Navagómez
Arqueólogos egipcios reportaron el hallazgo de restos fósiles del Megafante, Elephas megamáximus, descomunal herbívoro que surgió en la era del Mesozoico.
Durante la aparición y evolución del hombre —ocurrida en la Era Cenozoica—, se le pudo ver pastando entre las regiones del norte del continente africano y el este de Asia.
Era un animal enorme, con dimensiones de veinte veces las de un elefante africano, parecido con mucho a éste, pero con la diferencia de tener cuello similar al de las jirafas, y dientes pequeñísimos.
Textos bíblicos recientemente encontrados en el mar muerto relatan su heroica extinción. Reconocen que gracias a los Megafantes existe hoy la vida animal tal y como lo conocemos, pues a pesar de saber que se ahogarían, colocaron sus cuerpos como murallas para evitar que las olas gigantescas pudieran tragarse, durante el diluvio universal, al arca de Noé.









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